¿Murió la Virgen María?

Fray Nelson, seré breve: ¿Murió, sí o no, la Virgen, la Madre de Jesús? Veo que en general la gente con más estudios tiende a decir que sí y la gente con más devoción tiende a decir que no. ¿Con qué nos quedamos? –H.H.

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La razón por la que no vas a encontrar una respuesta única al respecto es porque las máximas autoridades de nuestra Iglesia Católica no han definido de modo único esa pregunta, y hay santos que piensan una cosa y santos que opinan la otra. Aunque al final estas dos posturas tampoco están tan separadas como uno podría pensar porque quienes dicen que sí murió describen su muerte como algo sereno, que es fruto del amor y la perfección de la obra de la gracia en ella, sin que haya habido ninguna corrupción de su cuerpo. Y quienes dicen que no murió describen el final de su vida en esta tierra como una especie de quedarse dormida, y por eso se habla de “dormición” de la Virgen, que, como se ve, no difiere demasiado de la descripción de “muerte” que dan los otros. En ambos casos es evidente que su vida terminó en esta tierra y hay acuerdo firme en que no se trató de una enfermedad o accidente.

Catholic.net brinda algo más de información:

Royo Marín responde así a la pregunta: “No parece que muriera de enfermedad, ni de vejez muy avanzada, ni por accidente violento (martirio), ni por ninguna otra causa que por el amor ardentísimo que consumía su corazón.”

No creamos que esta afirmación de que el amor a Dios haya sido la causa del fallecimiento (¿o desfallecimiento?) de María, es una ilusión poética, producto de una piedad ingenua y entusiasta para con la Santísima Virgen. No. Esta enseñanza se funda en testimonios de los Santos Padres, quienes dejaron traslucir con frecuencia su pensamiento sobre este particular.

El Padre Joaquín Cardoso, s.j. cita a San Alberto Magno: “Creemos que murió sin dolor y de amor». Nos asegura, además, que a San Alberto siguen otros como el Abad Guerrico, Ricardo de San Lorenzo, San Francisco de Sales, San Alfonso María de Ligorio y otros muchísimos.”

Y veamos qué nos dice Juan Pablo II sobre las causas de la muerte de la Madre de Dios: “Más importante es investigar la actitud espiritual de la Virgen en el momento de dejar este mundo.” Entonces se apoya en San Francisco de Sales, quien considera que la muerte de María se produjo como un ímpetu de amor. En el Tratado del Amor de Dios habla de una muerte “en el Amor, a causa del Amor y por Amor” (Tratado del Amor de Dios, Lib. 7, 12-14; JP II, 25-junio-99.)

Royo Marín cita a Alastruey, quien en su Tratado de la Virgen Santísima afirma: “La Santísima Virgen acabó su vida con muerte extática, en fuerza del divino amor y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales.”

Es nuevamente Juan Pablo II quien aclara aún más este punto: “Cualquiera que haya sido el hecho orgánico y biológico que, desde el punto de vista físico, le haya producido la muerte, puede decirse que el tránsilo de esta vida a la otra fue para María una maduración de la gracia en la gloria, de modo que nunca mejor que en este caso la muerte pudo concebierse como una dormición.”

10 puntos para una vida eucarística, tras las huellas de Maria Santísima

Una vida eucarística es aquella en que Cristo despliega su amor y poder, es decir, la fuerza de su propia vida en nosotros. por eso la vida eucarística implica: recibir, vivir y entregar a Jesucristo. La Virgen Santa es referencia perfecta de lo que esto significa y cómo se vive a plenitud.

RECIBIR A CRISTO

(1) Para una vida eucarística, la Llena de Gracia nos llama a estar en gracia; no se debe comulgar de cualquier modo sino solo con la apropiada preparación aunque sin caer en escrúpulos.

(2) María es felicitada ante todo por su fe; para acoger el misterio eucarístico nos aferramos a las palabras dle Señor y las acogemos con fe: “Esto es mi Cuerpo… Esta es mi Sangre…”

(3) Humildad. María proclama la misericordia divina que ha mirado la humillación de su sierva. Toda vida en Dios se sustenta en la verdad de lo que somos, y eso es lo propio de la humildad.

(4) Disponbilidad. María dice: “Aquí está la esclava del Señor.” Su ser y su hacer están en las manos sabios y poderosas de Dios.

VIVIR A CRISTO

(5) Atención a las necesidades de los hermanos. En Caná la Virgen nos muestra cómo un corazón renovado es siempre un corazón abierto al prójimo.

(6) Vamos siempre con Cristo. En Caná, María enfrenta una necesidad pero no sola. En nuestra vida el ejercicio de la certeza de que Él está es vital.

(7) Que la gloria sea para Dios: en Caná, María pide lo que debe pedir, hace lo que tiene que hacer, y desaparece de la escena. Quiere y logra que Dios sea el protagonista.

ENTREGAR A CRISTO A LOS HERMANOS

(8) Hay que “primerear”: ser ágiles y llegar pronto. No esperemos a que el peso de los problemas, la soledad u otras “ofertas” conquisten los corazones de las personas que son tan importantes para nosotros.

(9) Servir conlleva donación y la donación implica sufrimiento. El que no está dispuesto a perder algo que no diga que está dispuesto a donar de verdad algo.

(10) Como muestra la Virgen en su canto al llegar a casa de Isabel, todo genuino acto de evangelización, sea con palabras o con obras, va sellado por la alegría y la alabanza a Dios.

BIBLIA COMENTADA 011: La Historicidad de los Relatos Sobre el Paraíso y la Caída

Como en las secciones precedentes, hemos de distinguir en ésta el fondo doctrinal y la forma literaria. Respecto de lo primero, se señalan tres puntos a mantener: la transgresión de un precepto divino por instigación del diablo en forma de serpiente, la expulsión de los primeros padres de aquel estado primitivo de inocencia y la promesa del futuro Redentor. Cuanto al precepto, no se declara la materia de él. Pudo haber sido cualquiera la materia sobre la cual recayera la voluntad divina, que quiso someter a prueba a los primeros padres, al mismo tiempo que les imponía la necesidad de considerarse como dependientes del Hacedor. La culpa de esta transgresión queda atenuada por el hecho de no haber salido de ellos, sino haber sido solicitados a ello por el demonio. Quién sea el diablo y cuáles los motivos que le impulsaron a tentar a los primeros padres, lo conocemos por la revelación posterior, sobre todo del N.T. En el A.T., la figura de Satán aparece poco 47. Es sobre todo en la vida de Jesucristo donde se destaca la obra del diablo, empezando por la tentación del desierto y acabando en la influencia sobre Judas y los judíos para procurar la muerte del Salvador. En la obra posterior de los fieles y de la Iglesia también nos dan a conocer los apóstoles la acción de Satán. San Pedro nos dice que, como león rugiente, anda en torno de los fieles para devorarlos 48. San Juan, en el Apocalipsis, nos lo presenta promoviendo las persecuciones contra la Iglesia para terminar con su completa derrota al fin de los tiempos 49.

¿En qué forma se presentó Satán a los primeros padres para realizar sus planes? El diablo, como ser puramente espiritual, no puede ser percibido por el hombre, que sólo conoce lo que entra por los sentidos. Tentó a los primeros padres sub specie serpentis, pero sin determinar si esa forma de la serpiente fue sensible o puramente imaginaria. Pero esto es accidental para la historicidad del relato y su significación en la economía de la salud.

El segundo punto es la expulsión de los primeros padres, no precisamente del paraíso, en que habrían morado en aquel momento, sino del estado de justicia original que habían disfrutado. Esta palabra resuelve un problema que para la exégesis podría tener importancia, aunque no la tiene para la doctrina de la fe. Al emplear la palabra estado de inocencia o de justicia original, quiere significar que cuanto se dice antes, del jardín, de los árboles, puede ser imagen poética para expresar la realidad del estado de inocencia en que los primeros padres fueron creados y la felicidad de que gozaban. Esto es lo importante y lo que toca a la fe. Que el autor lo haya expresado según su propio estilo, en forma poética, como lo pudiera expresar de modo abstracto, es cosa que no afecta a lo dogmático. 50

El tercer punto es la promesa del Redentor, representado por la descendencia de la mujer, que aplastará la cabeza de la serpiente, es decir, del demonio, como nos lo cuenta San Juan en el Apocalipsis. La forma de las promesas se ajusta a las circunstancias de la misma, y, siendo la primera, es muy genérica. Con el tiempo irá apareciendo más concreta. En la bendición de Noé a sus hijos se concreta en Sem, en las hechas a los patriarcas, a su descendencia, en la cual serán bendecidas todas las naciones; Jacob la concreta en la tribu de Judá. Luego la veremos siempre concretada en la familia real de David, a la que pertenecía, según el Evangelio, San José, que había de hacer con Jesús los oficios de padre ante la sociedad, transmitiéndole civilmente la filiación davídica 51.

No debemos olvidar que en estos fragmentos encontramos una gran propensión a los antropomorfismos, que no se pueden tomar al pie de la letra: Dios modelando al hombre de la arcilla, presentando los animales ante Adán, plantando los árboles del paraíso, sacando, como un cirujano, la mujer de la costilla de Adán; paseándose por el paraíso, inquiriendo por suposiciones la causa de que Adán se oculte, confeccionando el primer traje a la primera pareja humana. Todo esto nos pone en guardia contra una interpretación demasiado literalista. Ya Agustín de Hipona se había percatado de la dificultad de interpretación de estos capítulos: “No ignoro que a propósito del paraíso se han dicho muchas cosas, pero hay como tres opiniones principales: la de los que quieren entender el paraíso únicamente en sentido literal; la de los que no quieren entenderlo sino en sentido espiritual, y una tercera, la de los que lo entienden en otro sentido, en parte literal y en parte espiritualmente.”52 Y él tiene preferencias por esta última de tipo mixto. Existen normas prácticas sobre la interpretación de los tres primeros capítulos, admitiendo la posibilidad de separarse del sentido obvio literalista. A la pregunta: “Si todas y cada una de las palabras y de las frases que se encuentran en los Capítulos citados han de ser siempre y necesariamente tomadas en sentido propio, de forma que nunca sea permitido apartarse de él, aun cuando las mismas locuciones parezcan claramente usadas impropia, metafórica o antropomórficamente, y la razón impida sostener el sentido propio o la necesidad obligue a desecharlo,” se responde negativamente. 53 Y enumera los hechos narrados en estos capítulos que afectan a los fundamentos dogmáticos: “creación de todas las cosas por Dios, la unidad del género humano, la felicidad original de nuestros primeros padres en el estado de gracia, la integridad e inmortalidad, el mandato dado por Dios al hombre para probar su obediencia, la transgresión del precepto divino por instigación del demonio en forma de serpiente, la caída de los primeros padres de aquel primer estado de inocencia y también la promesa del futuro Redentor”54. Vemos, pues, que en la enumeración no está la realidad histórica de los árboles de la vida y de la ciencia del bien y del mal, ni la formación de la mujer de la costilla, ni la realidad física de la serpiente.

El hagiógrafo es ante todo un teólogo-catequista que enseña las verdades fundamentales religiosas sobre el origen del hombre como criatura de Dios, sobre el origen del mal físico y moral, sobre la pérdida de un estado de inocencia por parte de la humanidad y sobre la promesa de redención. Estas verdades básicas religiosas aparecen coloreadas con un ropaje literario realista en consonancia con la mentalidad infantil de los destinatarios. El autor sagrado ha utilizado para estructurar escénicamente su narración tradiciones populares, adaptándolas a un profundo sentido religioso monoteísta 55.

47 Cf. H. Kampel: RB: (1931). — 48 1 Pe 5:8s — 49 Ap 12:3s; 21:7s. — 50 Cf. Conc. Trid., ses.5, De peccato originali. — 51 Mt 1:16. — 52 Agustín de Hipona, De Gen. ad litt. VIII 1,1: PL 34,371. — 53 EB 336. — 54 EB 334. — 55 Sobre la historicidad de estos capítulos véanse, además de los trabajos antes mencionados, los siguientes: F. Feldmann, Paradles und Sündenfall (1913); A. Deimel, Geschichte eines neuen Keilschrifttextes über Paradles und Sündenfall: Bi (1924); S. Landersdorfer, Der Sündenfall: “Theologie und Glaube” (1924); L. Pirot, Adam et la Bible: DBS I; H. Junker, Die biblische Urgeschichte (1932); W. Goossens, L’immortaUté corporelle: DBS III; Id.L´Immortalité corporelle dans les récits de la Gén. H-III: “Ephém. Theol. Lov.” (1935); K. A. Leimbach, Die Biblische Urgeschichte (1937); P. Cruveilhier et L. Pirot, La Gén. II-III Son Historíate: DBS III; J. B. Frey, L’état original et la chute del l’homme d’aprés les conceptions juives au temps de J. C.: “Rev. des Sc. Phil. et Théol.” (1911); P. L. Melizan, La création de Ihomrne devant la science moderne: “Rev. Thom.” (1929);1. Plessis, Babylon et la Bible. Le Paradis terrestre: DBS I 737.

Experiencia cotidiana de la cruz

Sé mortificado, pero no ramplón ni amargado. -Sé recogido, pero no encogido.

Cuidar las cosas pequeñas supone una mortificación constante, camino para hacer más agradable la vida a los demás.

Prefiero las virtudes a las austeridades, dice con otras palabras Yavé al pueblo escogido, que se engaña con ciertas formalidades externas. -Por eso, hemos de cultivar la penitencia y la mortificación, como muestras verdaderas de amor a Dios y al prójimo.

Más pensamientos de San Josemaría.