Una explicación sobre el amor a los enemigos

El amor a los enemigos se puede entender de tres maneras. Primero, amarles en cuanto enemigos. Esto es malo y contrario a la caridad, pues sería amar la maldad ajena. Segundo, se puede tomar el amor a los enemigos como amor universal por la naturaleza común que tenemos con ellos. Desde este punto de vista, el amor a los enemigos es exigencia necesaria de caridad en el sentido de que quien ama a Dios y al prójimo no puede excluir a sus enemigos del amor general al prójimo. En tercer lugar, el amor a los enemigos puede entenderse en sentido particular, es decir, como un movimiento especial de amor de alguien hacia su enemigo. Esto no es en absoluto exigencia necesaria de la caridad, ya que esta virtud no implica amor especial a cada uno de nuestros semejantes en particular, extremo que resultaría imposible. No obstante, ese amor especial, entendido como disposición de ánimo, es exigencia necesaria de la caridad en el sentido de estar dispuesto a amar a un enemigo en particular si hubiera necesidad. El hecho de que, fuera de un caso de necesidad, se dé testimonio, con obras, del amor hacia el enemigo por amor de Dios, pertenece a la perfección de la caridad. Efectivamente, amando en caridad al prójimo por Dios, cuanto más se ama a Dios, tanto mayor se muestra el amor hacia el prójimo, a pesar de cualquier enemistad. Es lo que sucede cuando se ama mucho a una persona: por este amor se ama también a sus hijos, incluso aunque fueran nuestros enemigos. En este sentido se expresa San Agustín. (S. Th., II-II, q.25, a.8, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

VÍSPERAS 20190201

#VisperasFrayNelson para el Viernes III del Tiempo Ordinario

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

LAUDES 20190201

#LaudesFrayNelson para el Viernes III del Tiempo Ordinario

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

LECTIO 20190201

LECTURA ESPIRITUAL.

#LectioFrayNelson para el Viernes III del Tiempo Ordinario

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

Diez distinciones importantes

Valiente no es el que no sintió miedo sino el que llegó a vencerlo.

Amar no significa que nunca te decepcionaste sino que encontraste el motivo justo para superar la decepción.

Ser creativo no equivale a partir de la nada; a menudo consiste en conectar dos cosas que nadie había relacionado antes.

La sabiduría no es simple acumulación de conocimiento; hay quien acumula opiniones pero desconoce la verdad.

Una persona de carácter no es la que derriba a otros sino la que derriba lo que derribó a otros, para mejor levantarlos.

No hay que confundir la gravedad de un pecado con la vergüenza que sentimos de nombrarlo.

“Hacer silencio” todavía no significa escuchar; aunque puede ser un buen comienzo.

No confundamos trabajar con estar agitado, tenso o agobiado.

Las mejores ideas son como las mariposas: suelen posarse donde hay luz y hay paz.

Hay varios impostores de la esperanza cristiana: la fantasía; la negación de la realidad; la famosa “fe en uno mismo;” la “buena onda” o “buena energía;” la Programación Neuro-Lingüística; el llamado pensamiento “positivo,” o el “echarle ganas.” La esperanza cristiana es MÁS que todo ello y tiene su fundamento en Dios, su raíz en la fe madura y su fruto, algo en esta tierra, pero sobre todo, más allá.

VÍSPERAS 20190131

#VisperasFrayNelson para la Memoria de San Juan Bosco, presbítero

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

LAUDES 20190131

#LaudesFrayNelson para la Memoria de San Juan Bosco, presbítero

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

LECTIO 20190131

LECTURA ESPIRITUAL.

#LectioFrayNelson para la Memoria de San Juan Bosco, presbítero

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA en redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios. Tu donación hace fuerte la evangelización católica. ¡Dona ahora!]

Sacrificios humanos entre los chibchas

«Los chibchas -escribe Carlos Mesa- practicaron los sacrificios humanos. En un templo dedicado al Sol en los Llanos orientales le inmolaban mojas o niños cuidados con esmero. Vendidos a los caciques a muy alto precio, los niños desempeñaban en los adoratorios los sagrados oficios y cantaban las divinas alabanzas y al llegar a la pubertad eran sacrificados por los jeques solemnemente. “Llegados al puesto del sacrificio -según describe Simón- con algunas ceremonias tendían al muchacho sobre una manta rica en el suelo y allí untaban algunas peñas en que daban los primeros rayos del sol. El cuerpo del difunto unas veces lo tenían en una cueva o sepultura, y otros lo dejaban sin sepultura en la cumbre, porque lo comiera el sol y se desenojara. De esta costumbre vino el arrojarle sus niños desde el cerro los indios de Gachetá a los españoles cuando iban entrando en estas tierras, por entender eran hijos del sol”…

«En Gachetá, ante un gran ídolo, inmolaban cada semana un niño inocente y en Ramiriquí, en una cueva, se hacían ritos semejantes. En las guerras aprisionaban niños de las naciones enemigas y sacrificados, los exponían en las cumbres de los cerros para que el sol los devorara. Cuando los caciques erigían mansiones nuevas, en cada uno de los hoyos excavados para los estantillos de las casas arrojaban una niña porque su sangre daría consistencia a la nueva habitación y auguraba felicidad a los moradores. Sacrificaban también, con frecuencia, esclavos sobre altos palos y los atormentaban con flechazos dirigidos al pecho y al rostro. Cuando moría algún cacique sepultaban con él sus mujeres y los esclavos predilectos. Inmolaban igualmente papagayos y guacamayos. En homenaje al sol quemaban oro y esmeraldas. Y los sacrificios eran precedidos del ayuno» (123-124).

El obispo Pedrahita precisa que si antes del sacrificio «la ventura del moxa ha sido tocar a mujer, luego es libre de aquel sacrificio, porque dicen que su sangre ya no vale para aplacar los pecados» (129).


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.