Redefiniendo el éxito

A ti, que te ves tan falto de virtudes, de talento, de condiciones…, ¿no te dan ganas de clamar como Bartimeo, el ciego: ¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!? -Qué hermosa jaculatoria, para que la repitas muchas veces: ¡Señor, ten compasión de mí! -Te oirá y te atenderá.

Si eres fiel, podrás llamarte vencedor. -En tu vida, aunque pierdas algunos combates, no conocerás derrotas. No existen fracasos -convéncete-, si obras con rectitud de intención y con afán de cumplir la Voluntad de Dios. -Entonces, con éxito o sin éxito, triunfarás siempre, porque habrás hecho el trabajo con Amor.

Más pensamientos de San Josemaría.

Las disparidades entre los Evangelios son «prueba de autenticidad», dice un biblista de Jerusalén

“La primera manera de explicar estas contradicciones o, en todo caso, diferencias, es que a pesar de apoyarse en testimonios y fuentes precedentes, los Evangelios son cuatro obras redactadas por cuatro autores distintos. Según la finalidad que cada autor asignaba a su obra, podía utilizar el mismo material, ese mismo episodio o esa misma parábola, de manera diferente. Podemos añadir que dichas disparidades son también prueba de autenticidad: si fuera un relato de ficción, sus autores habrían unificado mejor las cosas…”

Haz clic aquí!