¿Es más grave que las demás la infidelidad de los gentiles o paganos?

Según hemos expuesto (a.5), en la infidelidad se pueden considerar dos cosas. Una de ellas, su relación con la fe. Bajo este aspecto, peca más gravemente contra la fe quien hace frente a la fe recibida que quien se opone a la fe aún no recibida; de la misma manera que quien no cumple lo que prometió peca más gravemente que si no cumple lo que nunca prometió. Según esto, en su infidelidad, los herejes, que profesan la fe del Evangelio y la rechazan corrompiéndola, pecan más gravemente que los judíos que nunca la recibieron. Mas porque éstos la recibieron en figura en la ley antigua, y la corrompieron interpretándola mal, su infidelidad es por eso pecado más grave que la de los gentiles que de ningún modo recibieron la ley del Evangelio. Otra de las cosas a considerar en la infidelidad es la corrupción de lo que concierne a la fe. En este sentido, dado que los gentiles yerran en más cosas que los judíos, y éstos, a su vez, yerran en más cosas que los herejes, es más grave la infidelidad de los gentiles que la de los judíos, y la de éstos mayor aún que la de los herejes; si bien, quizás, haya que exceptuar a algunos de éstos, por ejemplo, a los maniqueos, quienes, aun en las cosas de fe, yerran más que los gentiles. De estos modos de gravedad en cuanto a la culpa debe anteponerse la primera a la segunda, puesto que, como hemos expuesto (a.1), la infidelidad tiene razón de culpa más por su resistencia a la fe que por su carencia de ella; esto, como hemos dicho (a.1), parece que atañe más a la pena. Así, pues, hablando en términos absolutos, la infidelidad de los gentiles es la peor. (S. Th., II-II, q.10, a.6, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

Salva tu matrimonio

Un matrimonio, se encontraba en medio de la tormenta en el mar:
– Lidubina, ¿dime mi amor?
– Nada, dice Lidubino.
– No seas tímido no me dejes con la duda ¿dime que cosa?
– ¡ Nada! vuelve a decir el esposo
– Anda no seas así dime
– ¡NADA! Era la única palabra de Lidubino,
– Ella molesta dice: “Si no me dices me enojare contigo”.
– Lidubino entonces grita !NADAAA!, NADA, Libudina nada, que nades de una vez, que el barco se está hundiendo…

Cuantos matrimonios hoy se están hundiendo. Cuantos necesitan nadar rumbo a tierra firme para que el barco llamado matrimonio no se hunda y desaparezca
Hoy es necesario NADAR, es decir hay que ponerse en movimiento. Si tu matrimonio atraviesa por dificultades. Si piensas que tu matrimonio va rumbo al divorcio. Si ya no encuentras solución, pues es tiempo de la ACCION. Ante las olas que amenazan destruir tu matrimonio, es tiempo de hacer lo que hizo pedro cuando se estaba hundiendo en el mar: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo! Señor, sálvame!”(Mateo 14,30)

Oración: Señor mi matrimonio está en peligro, mi matrimonio se está hundiendo, por ello hoy te imploro y suplico diciendo: SEÑOR SALVA MI MATRIMONIO, SEÑOR TEN MISERICORDIA POR TODOS LOS MATRIMONIOS. Amen

#AdhemarCuellar

Trinidad, eucaristía, adoración

“La Santísima Trinidad “tal como Jesús quiso que la conociésemos. Él nos reveló que Dios es amor no en la unidad de una sola persona, sino en la Trinidad de una sola sustancia: es Creador y Padre misericordioso; es Hijo Unigénito, eterna Sabiduría encarnada, muerto y resucitado por nosotros; es finalmente Espíritu Santo que todo mueve, cosmos e historia, hacia la plena y final recapitulación…”

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