LA BIBLIA – Día 225 de 365

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 225 de 365

1 Macabeos 2
Eclesiastés 9
Lucas 6,1-34

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

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Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

Las reducciones jesuitas: centros de formación humana y cristiana

Los niños, ante todo

Pero vengamos a lo principal de las reducciones, a la formación cristiana integral de un pueblo nuevo. El padre Cardiel decía: «en la crianza de los muchachos de uno y otro sexo, se pone mucho cuidado. Hay escuelas de leer y escribir, de música y de danzas», y a ellas asisten los hijos de los caciques, mayordomos, cabildantes y principales del pueblo, «en su modo de concebir, y también vienen otros si lo piden sus padres. Tienen sus maestros indios; aprenden algunos a leer con notable destreza, y leen la lengua extraña mejor que nosotros. Debe de consistir en la vista, que la tienen muy perspicaz, y la memoria, que la tienen muy buena: ojalá fuera así el entendimiento. También hacen la letra harto buena» (115).

Especial cuidado se ponía en la educación cristiana de los niños. El Catecismo empleado era el dispuesto por el III Concilio Limense (1582-1583), y según las disposiciones conciliares que ya conocemos (342-344, 348) era enseñado en guaraní. Por cierto que las orientaciones de este sagrado Concilio influyeron en las reducciones más de lo que suele recordarse. En efecto, ya en este Concilio -como en el anterior de 1567- los Padres conciliares dieron a la evangelización de los indios una versión acentuadamente civilizadora: «que se enseñe a los indios vivir con orden y policía y tener limpieza y honestidad y buena crianza» (347), etc.

Un capuchino francés que visitó las reducciones, Florentin de Bourges, escribía en 1716: «La manera en que educan a esta nueva cristiandad me impresionó tan profundamente que la tengo siempre presente en el espíritu. Éste es el orden que se observa en la reducción donde me hallaba, la cual cuenta con alrededor de treinta mil almas. Al alba se hace sonar la campana para llamar a la gente a la iglesia, donde un misionero reza la oración de la mañana, luego de lo cual se dice la misa; posteriormente las gentes se retiran y cada cual se dirige a sus ocupaciones. Los niños, desde los siete u ocho hasta los doce años, tienen la obligación de ir a la escuela, donde los maestros les enseñan a leer y escribir, les transmiten el catecismo y las oraciones de la Iglesia, y los instruyen sobre los deberes del cristianismo. Las niñas están sometidas a similares obligaciones y hasta la edad de doce años van a otras escuelas, donde maestras -de virtud comprobada- les hacen aprender las oraciones y el catecismo, les enseñan a leer, a tejer, a coser y todas las otras tareas propias de su sexo. A las ocho, todos acuden a la iglesia donde, tras haber rezado la plegaria de la mañana, recitan de memoria y en voz alta el catecismo; los varones se ubican en el santuario, ordenados en varias filas y son quienes comienzan; las niñas, en la nave, repiten lo que los varones han dicho. A continuación oyen misa y después de ella finalizan el recitado del catecismo y regresan de dos a dos a las escuelas.

«Me conmovió el corazón presenciar la modestia y la piedad de esos niños. Al ponerse el sol se tañe la campana para la oración del atardecer y luego de lla se recita el rosario a dos coros; casi nadie se exime de este ejercicio y quienes poseen motivos que les impiden acudir a la iglesia se aseguran de recitarlo en sus casas… La unión y la caridad que reinan entre los fieles es perfecta; puesto que los bienes son comunes, la ambición y la avaricia son vicios desconocidos y no se observan entre ellos ni divisiones ni pleitos… Que yo sepa, no hay misión más santa en el mundo cristiano» (Tentación 130-136).

Ya en los primeros años se recogieron en las reducciones estos frutos impresionantes de cristiandad, sobre todo entre los niños, cuya transformación dejaba asombrados a sus propios padres. Así lo testimonia en 1636 el jesuita Nicolao Mistrilli: «cuando estas buenas gentes ven a sus hijos tan bien instruidos en la lectura, en la escritura, el canto, el manejo de los instrumentos, el baile al ritmo, que dan delante de ellos en público y en privado diversas pruebas de su satisfacción, ¡quién puede expresar la alegría que hay en sus corazones!… Veríais a unos prorrumpir en lágrimas de alegría; escucharíais a los otros dar a Dios mil gracias y agradecer a los padres con palabras llenas de afecto; a algunos regocijarse con sus hijos de haber venido al mundo en época tan venturosa» (Tentación 101).

Un nuevo pueblo cristiano

Las celebraciones religiosas eran frecuentes, y tan variadas y coloristas que apenas intentaremos describirlas, pues, al toque de las campanas, constituían un marco de vida permanente, lo mismo al levantarse que al finalizar el día, al ir al trabajo o al regresar de él, en los cantos y danzas: todo en las reducciones era vida explícitamente religiosa y cristiana.

Estos nuevos cristianos, dice el padre Mistrilli, confesaban con frecuencia sus pecados, y con «abundantes lágrimas. Salvo los muy jóvenes, todos son admitidos a la santa comunión, y es excepcional su devoción por la Madre de Dios, lo cual manifiestan rezando todos los días en su honor el rosario. Es admirable el fervor con que abrazan la Cruz y participan en las penas de la Santa Pasión, con castigos diversos y duros en Su honor» (102).

De pocos años después de 1700 proceden los siguientes testimonios. Mathias Strobel: «apenas se puede describir la honestidad y piedad edificante sobremanera con que se presentan los indios cristianos» (146). Anton Betschon, jesuita tirolés: «Nuestros indios imitan en la vida común a los cristianos primitivos del tiempo de los apóstoles» (129; +Maxime Haubert titula el cp. VII de su libro Una imagen de la primitiva Iglesia). El Obispo de Buenos Aires, en una carta a Felipe V: «Señor, en esas populosas comunidades compuestas de indios, naturalmente inclinados a toda suerte de vicios, reina tan grande inocencia, que no creo que se cometa en ellas un solo pecado mortal»

Chateaubriand cita esta carta en su Génie du christianisme, de 1802, donde dedica unos capítulos a las Missions du Paraguay (IV p., IV l., cpts. 4-5). Un verdadero milagro.


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

ROSARIO de las Semanas 20200812

#RosarioFrayNelson para el Miércoles:
Contemplamos los Misterios de la Infancia de Jesús

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la infancia contemplamos la Anunciación a María Santísima y la Encarnación del Hijo de Dios.
  2. En el segundo misterio de la infancia contemplamos la visita de la Virgen Madre a su pariente Isabel.
  3. En el tercer misterio de la infancia contemplamos el sufrimiento que pasó San José, y la fe amorosa que tuvo.
  4. En el cuarto misterio de la infancia contemplamos el Nacimiento del Hijo de Dios en el humilde portal de Belén.
  5. En el quinto misterio de la infancia contemplamos la Epifanía: Jesús es luz para las naciones, y así es adorado por unos magos venidos de Oriente.
  6. En el sexto misterio de la infancia contemplamos la Presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén.
  7. En el séptimo misterio de la infancia contemplamos a Jesús Niño en el templo, ocupado de las cosas de su Padre del Cielo.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]

Primera radio online católica en Cuba

“La Red Católica Juvenil (RCJ) ha lanzado la primera radio online católica en Cuba, que puede ser sintonizada alrededor del mundo y busca ser un espacio de oración y escucha para todos los fieles. RCJ Radio “El sonido de la Esperanza” es la primera radio online católica en la isla y cuenta con transmisión las 24 horas del día, donde informan sobre los acontecimientos de la Iglesia en Cuba y el mundo…”

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LA BIBLIA – Día 224 de 365

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 224 de 365

1 Macabeos 1
Eclesiastés 8
Lucas 5,27-39

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

¿Por qué hay diáconos “permanentes” y diáconos “transitorios”?

Padre Nelson, con motivo de la fiesta de San Lorenzo, me he encontrado con la palabra “diácono” con frecuencia. Y me encontré que había diáconos “permanentes” pero también que en la preparación al sacerdocio hay como una etapa en que son “diáconos” (supongo que fue su caso, con todo respeto, padre). ¿Puede ayudarnos a aclarar el tema? –G.L.

* * *

Encontré este magnífica explicación, que comparto:

Desde los inicios de la iglesia a la era medieval, el diaconado era una orden especifica dentro de la iglesia. Un diácono trabajaba muy cerano a su obispo, recibiendo a menudo responsabilidades substanciales, incluyendo la administración judicial y financiera de la iglesia local. La autoridad de los diáconos llevó a San Jerónimo decir, “el archidiácono se considera herido si es ordenado sacerdote”. Durante el primer milenio del cristianismo, un número de diáconos fueron elegidos Papa, necesitando ser ordenados sacerdotes y obispos antes de tomar la Sede de Pedro. Después del Concilio de Trento en el siglo XVI, la función del diácono fue puesta a una lado, convirtiéndose en un mero paso para aquellos aspirando a la ordenación sacerdotal. En la actualidad, el diaconado transitorio es un tiempo de aprendizaje y preparación antes de la ordenación sacerdotal.

En contraste a los diáconos transitorios están los diáconos permanentes. Durante el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI pidió al Concilio restaurar la Orden Diaconal una orden permanente donde los diáconos asistirían a los sacerdotes en lugar de los obispos. En vez de ser un asistente del obispo como en el pasado, cuando la orden fue restaurada en 1967, los diaconos se convirtieron en asistentes de los sacerdotes a nivel parroquial. Además de ser un asistente del párroco en las necesidades de la comunidad local, el diácono permanente tiene ciertos roles litúrgicos: puede bautizar, oficiar matrimonios, administrar sacramentales, realizar funerales, leer la Sagrada Escritura, predicar e instruir a los fieles. El diácono tiene un papel que desempeñar durante la celebración eucaristica y en los otros sacramentos. Un hombre casado puede ser ordenado diácono permanente, pero una vez ordenado, si el hombre es soltero o enviuda, él se compromete a vivir una vida célibe.

El Concilio Vaticano II previó que los diáconos permanentes serían más numerosos en países donde la necesidad de sacerdotes era mayor, especialmente en África y América del Sur. Sin embargo, la mayoría de los 42.000 diáconos permanentes del mundo están en los Estados Unidos y Europa. Una posible explicación de esta realidad es que hay mas candidatos en los Estados Unidos y Europa con tiempo libre para dedicarse a los estudios necesarios para la ordenación diaconal.

El año pasado en una reunión de diáconos con el Papa Francisco, mientras les recordaba que su llamado principal es al servicio, el Papa dijo: “el que sirve no es esclavo de la agenda que establece, sino que, dócil de corazón, está disponible a lo no programado: solícito para el hermano y abierto a lo imprevisto que nunca falta y a menudo es la sorpresa cotidiana de Dios…. queridos diáconos, viviendo en la disponibilidad, su servicio estará exento de cualquier tipo de provecho y será evangélicamente fecundo”.

Concluyo con las palabras hermosas y desafiantes que el obispo dice al diácono recién ordenado al entregarle el evangeliario, “recibe el Evangelio de Cristo en cuyo heraldo te has convertido. Cree en lo que leas, enseña lo que creas y practica lo que enseñes”.

Padre Pablo Migone, Canciller de la Diocesis de Savannah y reside en la Catedral de San Juan Bautista, Savannah.

ROSARIO de las Semanas 20200811

#RosarioFrayNelson para el Martes:
Contemplamos los Misterios de la Antigua Alianza

Usamos esta versión de las oraciones.

  1. En el primer misterio de la Antigua Alianza contemplamos la paciencia de Dios, que no detuvo su amor ante el pecado de los hombres.
  2. En el segundo misterio de la Antigua Alianza contemplamos el camino de fe de Abraham.
  3. En el tercer misterio de la Antigua Alianza contemplamos el éxodo de la tierra de Egipto.
  4. En el cuarto misterio de la Antigua Alianza contemplamos el don de la Ley hecho a Moisés y a su pueblo junto al Monte Sinaí.
  5. En el quinto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la gran promesa de Dios al rey David: que el cetro real no se apartaría de su descendencia.
  6. En el sexto misterio de la Antigua Alianza contemplamos la valiente vocación de los profetas, por quienes el Espíritu Santo nos habló de muchas maneras.
  7. En el séptimo misterio de la Antigua Alianza contemplamos a el pequeño resto de Israel, que permaneció fiel y fue semilla de la Nueva y Eterna Alianza.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Este es un ejercicio privado de devoción “ad experimentum” en proceso de aprobación oficial. Puede divulgarse en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios siempre que al mismo tiempo se haga la presente advertencia.]