Las señales del final, como las describe Cristo, nos hablan de un mundo marcado por el drama y la convulsión, peor nuestra respuesta no ha de ser histérica ni irresponsable, sino serena, coherente y fecunda.
Una mirada biblica al duelo
“Al final, la muerte llegará para todos nosotros. Esta realidad trágica y triste es el resultado directo del pecado original de Adán y Eva. (c.f., Génesis 3). Pero la muerte no es el fin de la historia. Jesucristo, el Mesías, el Salvador, vino a salvarnos de la muerte eterna, que les espera a aquellos que se rebelaron en contra de Dios…”
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Educacion Catolica, 005
Comparación con la vida religiosa
5. Todos estos requisitos y cualidades del discipulado sin lugar a dudas se contienen en los cánones y las reglas de la vida religiosa. Pero recordaremos elementos básicos del camino espiritual, los cuales por desgracia se han desgastado, y hasta olvidado en el quehacer de la santa Iglesia peregrinante; a grado tal que muchos católicos no saben que deben actualizar en su existir estas tres etapas del camino espiritual, sin importar el tipo de vocación que tengan: deben aprender a ser postulantes, discípulos y en cierto sentido, monjes.
Postulantes, porque no obstante que hayan recibido por el Bautismo todos los dones del Espíritu Santo, los deben actualizar para valorarlos y hacerlos propios. Deben solicitarlos: por ejemplo quien va a entrar a una congregación religiosa debe solicitar a Dios le dé las virtudes de la pobreza, la obediencia y la castidad; a fin de que al hacer los votos le sean confirmadas estas virtudes para emprender su vida consagrada.
Discípulos, porque a partir de una consagración (y todo Sacramento recibido es una consagración), está actuante cerca y en su ser el Maestro divino Jesús y el Maestro de la verdad Dios Espíritu Santo; por lo cual deben emprender el discipulado cumpliendo las cualidades que hemos mencionado. La presencia del Maestro hace al discípulo, y la fidelidad del discípulo implica la presencia en acto del Maestro.
Y el discípulo debe esforzarse por estar siempre alerta para seguir las mociones del Maestro y para servirle. El Maestro es Jesús y su Espíritu, y no hay otro; aunque deba el discípulo obedecer a sus superiores, en los cuales Jesús quiere ser encontrado. Quien no cultiva la obediencia y la fidelidad (virtudes recibidas gratuitamente) no puede ser discípulo de Cristo.
“Monje,” porque debe aprender a estar solo con Dios. Debe construir en su alma, sea cual sea su condición, una “celda interior”; donde solitario y en silencio se vincule con Dios en la contemplación, la adoración, la oración y la meditación. No importa que viva un existir con responsabilidad con cara al mundo, si pide este don, Dios le dará la gracia de lograr la soledad y el silencio en medio del quehacer mundano.
[Texto original de Juan de Jesús y María.]
Espiritu de Dios y Sangre de Cristo
Espíritu de Dios y Sangre de Cristo
1. Necesidad del Espíritu
* Partimos del tiempo que los hebreos vivieron en Egipto. Faraón es un rey que es considerado como un dios. Pero su manera de ser dios hace que él trate a los hebreos como recursos reemplazables, prácticamente en el mismo plano de los ganados o las cosechas. Faraón es el ejemplo típico del dios egoísta, sanguinario, que se alimenta de sus súbditos y termina ofreciéndoles como pago la muerte.
* El Dios verdadero, YHWH, libera a su pueblo por mano de Moisés. Y para preservar la libertad recién adquirida, les da como regalo una Alianza, es decir: se asocia con ellos y los separa de los dioses muertos que además traen la muerte, como ya ellos lo habían experimentado en Egipto. El primer mandamiento, fuente de todos los otros, es ante todo un modo de recordarles lo que vale la libertad y cómo han de mantenerse libres de todo afecto o culto a los dioses falsos.
* Pero los solos mandamientos no bastan. El ser humano, por su condición temporal, se aleja sin remedio de sus recuerdos, que cada vez despiertan menos entusiasmo. Mientras tanto, las tensiones y tentaciones del presente invitan a una actitud pragmática que sólo busca “lo que funcione.” Así la fe se debilita y quiebra, como sucedió a los israelitas en el Antiguo Testamento. Y aunque los profetas trataban de mantener despierto el corazón, al final resultó más fácil deshacerse de los profetas que acoger su mensaje.
* Pero algo sí quedó de la palabra profética: la conciencia de que no bastaba con tener una ley escrita afuera. Se necesitaba y se necesita una ley interior; algo que nos dé no sólo el conocer lo que Dios quiere sino el quererlo. Tal es la necesidad del Espíritu que todos tenemos.
2. Necesidad de la Sangre
* Toda transformación o cambio implica sacrificio, y todo sacrificio es proporcional al cambio que se anhela. Un cambio verdaderamente radical implica una donación verdaderamente radical, es decir, la donación misma de la vida, de la sangre.
* Cuando las cosas llegaron a un extremo, en la época de los israelitas en Egipto, el Faraón tuvo que aprender a la fuerza que no basta con declararse dios para serlo. La última y más terrible de las plagas, la de la muerte de los primogénitos, viene a ser un castigo pero sobre todo una señal que apunta hacia la verdad de Dios, y el engaño del ídolo homicida, o sea, el Faraón mismo.
* Pero en los hogares de Israel no mueren seres humanos. Dios les ordena que sacrifiquen un cordero. Este es un sacrificio “vicario,” es decir, un sacrificio “en-reemplazo-de.” Ese corderito muestra de qué los ha librado Dios. La víctima inocente hace visible el rescate que ellos han recibido del amor y el poder de Dios.
3. Donación de la Sangre
* El cordero pascual, sin embargo, no salva a los hebreos de la ingratitud propia del olvido, y por eso tampoco salva del pragmatismo que quiere encontrar recetas y atajos que mejoren mágicamente al presente. La repetición del antiguo sacrificio no mejora al sacrificio.
* Viene entonces el Cordero de Dios, Cristo Jesús, nuestro Señor, y en la ofrenda de su Sangre nos permite exclamar lo que dijo Santa Catalina de Siena: “Yo soy el ladrón y Tú el ajusticiado.” El infinito valor de esa Sangre se convierte en misil de amor que rompe nuestras mentiras, denuncia nuestros pecados, y a la vez anuncia la misericordia perdonadora de Dios. En verdad, este es el sacrificio que sí cambia radicalmente nuestra relación con Dios.
4. Donación del Espíritu
* Quitado el obstáculo del pecado, que nos separaba de Dios, fluye ahora el río de Dios, el don de su Espíritu, como regalo del Resucitado a su amada Esposa, la Iglesia.
* La principal obra del Espíritu es hacer que el bien sepa bueno. La Ley Nueva es nueva sobre todo porque ha hecho nuevo al sujeto llamado a vivirla y cumplirla, es decir, al cristiano. El bien ya no es una obligación externa contra la cual se rebela nuestro ser, sino una necesidad interna que nace desde más allá de nosotros mismos, en el correr de las acequias que alegra la Ciudad de Dios, como dice el Salmo.
5. El Espíritu y la Sangre
* Lavados en la Sangre Santísima del Cordero, y renovados en el Espíritu de Amor, somos ahora instrumentos de su gloria, de modo que el Espíritu canta en nosotros su melodía y anuncia desde nosotros el poder y el amor del Altísimo.
LA GRACIA del Jueves 24 de Noviembre de 2011
Hay un paralelo entre el sufrimiento de Cristo, que condujo a su resurrección, y el sufrimiento de los cristianos, que habrá de llevar a que sea plenamente visible la victoria del Señor.
Vive, reza, perdona, ama
LA GRACIA del Miercoles 23 de Noviembre de 2011
Los tiempos de persecución no han de ser tiempos de confusión sino de testimonio y esperanza grande.
La ONU no ha aprobado ningunos derechos de la llamada comunidad LGBT
LA GRACIA del Martes 22 de Noviembre de 2011
Ya en nuestra época vemos que hay revueltas y guerras. Jesús nos advierte que no es tiempo para el pánico sino para tener la certeza puesta en Dios.
Visita virtual a la catedral de Cordoba
Padres (03)
Lo que habéis heredado de vuestros padres, volvedlo a ganar a pulso o no será vuestro. – Johann Wolfgang Goethe
Y mis padres por fin se dan cuenta de que he sido secuestrado y se ponen en acción rápidamente: alquilan mi habitación. – Woody Allen
Cuando un hombre se da cuenta de que su padre tal vez tenía razón, normalmente tiene un hijo que cree que está equivocado. – Charles Wadsworth
No puedo concebir ninguna necesidad tan importante durante la infancia de una persona que la necesidad de sentirse protegido por un padre. – Sigmund Freud
A veces el hombre más pobre deja a sus hijos la herencia más rica. – Ruth E. Renkel
LA GRACIA del Lunes 21 de Noviembre de 2011
La Presentación de la Virgen María celebra fundamentalmente la voluntad constante de María de ser para Dios.
Oracional de Aciprensa
Los saduceos no podian creer en la resurreccion
Creer en la otra vida da una fuerza y belleza inmensas a esta vida.
LA GRACIA del Domingo 20 de Noviembre de 2011
Ser cristiano es ser como Cristo. Y puesto que el gesto más propio suyo es la misericordia–amor de gracia–ese será nuestro distintivo.
Purificacion
Cristo purifica de dos maneras sucesivas y complementarias: quitando lo que no es de Dios, y llenándolo todo con la belleza y poder de su Palabra.





