Ante los escandalos del Vaticano

Es evidente, Fray, que la credibilidad de la Iglesia queda lastimada a raíz de estas filtraciones de documentos. Lo que aparece ante los ojos del mundo es que el Vaticano es como una empresa más en la que la gente pugna por el poder echando mano de lo que sea, incluyendo la traición, el soborno y la trampa. También es evidente que esos pecados no van a hacer que yo me aparte de la Iglesia pero sí me pregunto qué bienes pueden salir de semejantes males. No sé si me explico. ¿Puede iluminarme al respecto? – A.F., desde Bogotá.

* * *

Por supuesto, hay dolor al ver lo que podemos llamar la cúpula de la Iglesia salpicada de esa clase de escándalos. Pero también hay bienes:

1. Hemos entendido que cuando el Papa pide que oremos por él no es una fórmula de cortesía.

2. Hemos recordado que la Iglesia está siempre sometida a examen. Todos los que nos sabemos Iglesia comprendemos mejor la responsabilidad que tenemos con nuestro testimonio.

3. Nos damos cuenta que en todos los ámbitos, sectores y niveles existe la tentación y llega o puede llegar el pecado. Las palabras de Cristo resuenan: “¡Velad y orad!”

4. Pecados han quedado expuestos. El camino es el de la humildad, la penitencia y la conversión. Todo triunfalismo eclesiástico y toda pretensión clericalista tienen que desaparecer para dar paso a un modo de ser católico con más frutos y menos apariencias.

5. Los poderes del mundo, en este caso, el poder de la información se levantan contra la Iglesia. En realidad, es lo que cabe esperar. Jesús ha anunciado persecución y cruz. Qué bueno entender que no vamos a ser recibidos con aplausos y que sería terrible no ser perseguido.

Entra de lleno en la oracion

“Et in meditatione mea exardescit ignis” -Y, en mi meditación, se enciende el fuego. -A eso vas a la oración: a hacerte una hoguera, lumbre viva, que dé calor y luz. Por eso cuando no sepas ir adelante, cuando sientas que te apagas, si no puedes echar en el fuego troncos olorosos, echa las ramas y la hojarasca de pequeñas oraciones vocales, de jaculatorias, que sigan alimentando la hoguera. -Y habrás aprovechado el tiempo.

Te ves tan miserable que te reconoces indigno de que Dios te oiga… Pero, ¿y los méritos de María? ¿Y las llagas de tu Señor? Y… ¿acaso no eres hijo de Dios? Además, El te escucha “quoniam bonus…, quoniam in sæculum misericordia ejus”: porque es bueno, porque su misericordia permanece siempre.

Se ha hecho tan pequeño -ya ves: ¡un Niño!- para que te le acerques con confianza.

Habla Jesús: “Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”. Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?

No sabes qué decir al Señor en la oración. No te acuerdas de nada, y, sin embargo, querrías consultarle muchas cosas. -Mira: toma algunas notas durante el día de las cuestiones que desees considerar en la presencia de Dios. Y ve con esa nota luego a orar.

Después de la oración del Sacerdote y de las vírgenes consagradas, la oración más grata a Dios es la de los niños y la de los enfermos.

La vida cristiana en tres renglones

En hermosa síntesis, el apóstol San Judas relaciona fe, esperanza, caridad, oración, acción del Espíritu, misericordia divina y deseo de la vida eterna.

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Para hablar con fundamento sobre la ordenacion de mujeres

“La Congregación para la Doctrina de la Fe se siente en el deber de recordar que la Iglesia, por fidelidad al ejemplo de su Señor, no se considera autorizada a admitir a las mujeres a la ordenación sacerdotal, y cree oportuno, en el momento presente, explicar esta postura de la Iglesia, que posiblemente sea dolorosa, pero cuyo valor positivo aparecerá a la larga, dado que podría ayudar a profundizar más la misión respectiva del hombre y de la mujer…”

Inter Insigniores

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Oracion en el Dia de la Santa Trinidad

Padre,
que enviaste al Espíritu de Verdad
para que reconociéramos en tu Hijo
a tu propia Sabiduría Increada;

Padre,
que derramaste el Espíritu de Caridad
para que amáramos a tu Hijo
con algo del amor que Tú le tienes;

Padre,
que nos enviaste a tu Hijo
para que conociéramos el aroma del Cielo
en la Unción de Gracia
que él esparció con tanta bondad;

Padre,
que nos diste a tu Hijo
para que renaciendo en Él por el Espíritu
conociéramos algo mejor que el amanecer
del primer día de la Creación;

Padre,
¡qué bello eres, qué santo,
qué justo, qué sabio,
qué bueno!

Padre,
te da gloria tu Hijo en el Espíritu Santo,
como era en el principio
ahora y siempre
por los siglos de los siglos.

Amén.

Padres para Siempre

“Si tu eres es un padre con experiencia-, un nuevo padre, un futuro padre o un hombre soltero que desea saber más sobre la paternidad, este sitio de Web es para ti…”

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