Disfraces de la soberbia

“La soberbia sabe bien que si enseña la cara, su aspecto es repulsivo, y por eso una de sus estrategias más habituales es esconderse, ocultar su rostro, disfrazarse. Se mete de tapadillo dentro de otra actitud aparentemente positiva, que siempre queda contaminada…”

soberbia

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La Mies es Mucha, 2 de 2

* En el camino de la evangelización al que está llamado el laico por su bautismo hay tentaciones que son fáciles de reconocer; otras en cambio son menos obvias. En esta predicación nos referimos en particular al caso de las personas casadas.

* Las tentaciones “obvias” son la infidelidad, la rutina y la pereza. Esta última es incluso sutil, porque puede presentarse como un “jubilarse” para dar paso a nuevas generaciones.

* Las tentaciones no-obvias pueden agruparse con el acróstico MEDID: Murmuración, Egoísmo, Doble lenguaje, Ser Iluso, y Disimular la verdad por evitarse problemas.

La Mies es Mucha, 1 de 2

* Mies indica “cosecha,” y con ella, dos cosas: tarea y fiesta. A ambas cosas somos convocados por Cristo.

* Ser obreros es: no limitarse a analizar, pensar o lamentarse. Es OBRAR; es estar disponibles para que Dios haga su obra en y a través de nosotros. Si somos concretos en tantas cosas de nuestra vida, ¿por qué queremos tranquilizar nuestra conciencia, en lo que atañe a la evangelización, quedándonos en vaguedades?

* Ser obrero, en lo peculiar y particular de la evangelización, es ser como Cristo, que es el verdadero y primer “Siervo de Dios.”

* Y ser como Cristo es no quedarnos en la lógica de la transacción, que consiste en: doy para que me den; trato bien sólo al que me trata bien.

* Hay que llegar a la “lógica del don”, que es la única que hace depósitos en el banco de la eternidad. Aprender a dar, con lo que eso implica.

Crear un lenguaje y permanecer en Cristo

CREAR UN LENGUAJE

* En el espacio que crea la confianza, y en el deseo de reconocer el valor de quien aman, la pareja va creando modos particulares de comunicación que re-significan las palabras.

* La fecundidad del amor no se limita a lo biológico (engendrar unos hijos), sino que cubre cada espacio de convivencia de la pareja, teniendo su fuente en la intimidad.

* La intimidad ha de verse como un espacio y momento sacros. Así como Cristo en la Eucaristía, cada cónyuge está “expuesto” en la intimidad. La única actitud cristiana es reconocer, valorar y tratar con exquisita ternura el don del otro.

* El mutuo reconocimiento genera una “casa” emocional que sirve de albergue para el corazón de cada uno, y que es también el nido en el que son recibidos como regalo los hijos.

* De ese modo, la enseñanza constante de la Iglesia sobre una donación sin barreras, y las recomendaciones de la sexología, en cuanto a la importancia de querer hacer feliz a la pareja, coinciden. Se puede bien decir que la manera de alcanzar plenitud en la intimidad no está lejos de la apreciación viva del misterio sacramental que celebra nuestra fe.

PERMANECER EN CRISTO

* Pero el amor humano es deficiente, y se fatiga. Por eso necesita sostenerse en un amor mayor, como es el de Cristo.

* Y la pareja necesita también de Cristo por la asimétrica donación de gracia que él nos trae, porque sólo desde esa bondad inmerecida pueden darse los “nuevos comienzos” que la pareja necesita para perdonarse, acogerse o aceptarse cuando llega el dolor de una ruina o de una enfermedad terminal.

* Por último, la pareja necesita de Cristo para no idolatrar un amor que, aunque es alto, no lo es todo. Cristo con la santidad de su amor, nos recuerda que la verdadera y última casa es el Cielo.

Musica (02)

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu. – Miguel de Cervantes Saavedra

La música empieza donde se acaba el lenguaje. – E.T.A. Hoffmann

La música es la aritmética de los sonidos, como la óptica es la geometría de la luz. – Claude Debussy

El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos. – Oscar Wilde

Los músicos son terriblemente irrazonables. Siempre quieren que uno sea totalmente mudo en el preciso momento que uno desea ser completamente sordo. – Oscar Wilde

Unas sandalias

“Unas sandalias. De cuero y gastadas por el pisar de unos pies deformes de tanto ir y venir, de tanto acarrear dolor y amor entre los brazos…”

Teresa de Calcuta

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Entender el Encuentro Religioso de Asis 2011

“25 años después del primer encuentro interreligioso convocado por Juan Pablo II en Asís, Benedicto XVI ha vuelto a invitar a representantes de las principales religiones del mundo a reunirse en esa ciudad italiana el 27 de octubre para una jornada de reflexión, diálogo y amistad…”

asis 2011

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Tierra nueva y cielo nuevo

39. Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra y de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformará el universo. La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa, pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia, y cuya bienaventuranza es capaz de saciar y rebasar todos los anhelos de paz que surgen en el corazón humano. Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo, y lo que fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupción, se revestirá de incorruptibilidad, y, permaneciendo la caridad y sus obras, se verán libres de la servidumbre de la vanidad todas las criaturas, que Dios creó pensando en el hombre.

Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien aliviar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Por ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios.

Pues los bienes de la dignidad humana, la unión fraterna y la libertad; en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y trasfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal: “reino de verdad y de vida; reino de santidad y gracia; reino de justicia, de amor y de paz”. El reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección.

[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 39]