“A nadie se le ocurre que haya que tolerar el robo, la violación o el asesinato. Ni nadie cree de verdad que imponer la ley o un sistema de autoridad haya de considerarse como una grosera manifestación de intolerancia…”
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Andrés, un galileo con nombre griego: un hombre-puente.
“Fíjense que incluso permitir usar esa palabra con un padre biológico ya es ir más allá del texto, porque éste dice “sólo uno es vuestro Padre: el del cielo”, de lo que se podría inferir que, para Jesús, ni siquiera los progenitores biológicos masculinos son dignos del nombre “Padre”. Sin embargo, la práctica de varios siglos ha bastado para descartar esta posibilidad, y los cristianos han seguido llamando así a sus padres y a Dios, y usando este pasaje para diferenciarse de los católicos, que siguieron hablando de paternidad espiritual…”
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¿Por qué una segunda venida de Cristo? Porque el mal no cesa de crecer pero sus estrategias no son infinitas. Nuestro refugio es la fidelidad en gratitud y amor.
En el adviento la voz cantante suele tenerla la primera lectura que muestra las promesas de Dios; el Evangelio luego constata cómo esas promesas se han cumplido en Cristo.
La educación ha logrado que las personas aprendan a leer, pero es incapaz de señalar lo que vale la pena leer. – George Travelyan
El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí mismos, y no para se gobernados por los demás. – Herbert Spencer
La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser. – Hesíodo
Suspendí mi educación cuando tuve que ir al colegio. – George Bernard Shaw
La educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios. – Gabriela Mistral
Llegados al final del año litúrgico nos quedamos con dos certezas: (1) El poder se deshumaniza sin Dios: perder a Dios es perder al hombre. (2) Hay que vigilar porque lo vigilado, que somos nosotros mismos, es precioso ante Dios.
Breve catequesis sobre el sentido del adviento como camino.
Esta expresión, “valor agregado,” se ha vuelto común en muchos ámbitos, por ejemplo, en la oferta de planes comerciales. El escenario típico es: presentar una oferta que ya es buena, y justa en su precio, pero que tiene un “algo más” que debe sellar la convicción del potencial cliente.
El otro día pensaba en tantos valores agregados que me ha dado el Evangelio. En este caso, la oferta básica es la maravillosa propuesta de Cristo: vida eterna; ni más ni menos que el Cielo con C mayúscula. Ya eso lo vale todo. ¡Pero es que además hay “valores agregados”!
Como predicador itinerante he encontrado muchos de esos valores agregados en sonrisas llenas de afecto y respeto, que recibo solamente por ser discípulo y servidor de Jesús. Amigos que nunca hubiera conocido, lugares que jamás habría visitado, testimonios que no hubiera podido escuchar, bendiciones que hubieran pasado muy lejos de mi pequeño mundo. Todo eso ha llegado a mí como valor inmensamente agregado por el amor de mi Señor. A él toda gloria.
“Después de haber insistido machaconamente durante años sobre las propiedades casi mágicas de los tratamientos que vendrían de inmediato como fruto de las investigaciones con células madre embrionarias, y después de haber tildado de freno para la ciencia cada vez que el Papa se refería a los problemas éticos de esta investigación… Tal vez no sea correcto salir del escenario así, por la puerta trasera…”
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El Antiguo Testamento termina en un anhelo inmenso que se vuelve súplica; por eso hay que vigilar, porque el corazón purificado por ese anhelo encontrará al final saciedad.
II. Las noches que nos rodean
(continuación de la primera parte)
* Noche espiritual es el oscurecimiento de la fe en Dios. Sucede por ateísmo, agnosticismo, o las formas antiguas o nuevas de brujería, incluyendo la Nueva Era.
* Pero hay otra forma de noche espiritual en la que tenemos los católicos grave responsabilidad. Es el trazo de oscuridad que dejan nuestras incoherencias. Llamados por Cristo a ser “luz,” nuestra traición a ese llamado nos deja en tinieblas, y ciertamente oscurece al mundo.
III. Cristo vence la noche
* Nos sirve de guía el texto del capítulo 9 de San Juan, que muestra el itinerario de la oscuridad a la luz, en un hombre ciego de nacimiento.
* El ciego hace tres cosas: escucha, obedece y testifica. Su escucha es acogida a la Palabra de Cristo. Su obediencia le lleva a vencer respetos humanos y lo ridículo de la situación en que lo deja Cristo, aunque sólo por breve tiempo.
* Convencido de su Salvador, el que había sido ciego celebra y adora al Señor, y no tiene temor de ser excluido de la sinagoga, porque se sabe incluido en el plan de amor de Dios.
I. Qué entendemos por “noche”
* Aquello que escapa a nuestra vista, a nuestro entendimiento o a nuestro control, eso llamamos “noche.” Es el ámbito del misterio y la sorpresa, lugar de poderes extraños pero también espacio para la acción impredecible y maravillosa de Dios.
* Los misterios de la naturaleza y de la Historia; los recursos a veces tenebrosos del poder; la acción de lo subliminal y lo equívoco; las motivaciones últimas del corazón humano con todas sus incoherencias: tales son ejemplos de la presencia ubicua de la noche.
II. Las noches que nos rodean
* Pero hay tres noches que particularmente nos afectan: la noche moral, la noche espiritual y la noche intelectual.
* Noche moral es llamar bien al mal y mal al bien. Es la obra de la publicidad y la opinión pública que ponen “de moda” comportamientos contrarios a la razón y al bien común, y los imponen hasta el punto de convertir en un derecho la práctica de la maldad. El caso típico y aberrante es hablar del aborto como un “derecho” de la mujer.
* Noche espiritual es el oscurecimiento de la fe en Dios. Sucede por ateísmo, agnosticismo, o las formas antiguas o nuevas de brujería, incluyendo la Nueva Era.
(continúa en la segunda parte)
44. Interesa al mundo reconocer a la Iglesia como realidad social y fermento de la historia. De igual manera, la Iglesia reconoce los muchos beneficios que ha recibido de la evolución histórica del género humano.
La experiencia del pasado, el progreso científico, los tesoros escondidos en las diversas culturas, permiten conocer más a fondo la naturaleza humana, abren nuevos caminos para la verdad y aprovechan también a la Iglesia. Esta, desde el comienzo de su historia, aprendió a expresar el mensaje cristiano con los conceptos y en la lengua de cada pueblo y procuró ilustrarlo además con el saber filosófico. Procedió así a fin de adaptar el Evangelio a nivel del saber popular y a las exigencias de los sabios en cuanto era posible. Esta adaptación de la predicación de la palabra revelada debe mantenerse como ley de toda la evangelización. Porque así en todos los pueblos se hace posible expresar el mensaje cristiano de modo apropiado a cada uno de ellos y al mismo tiempo se fomenta un vivo intercambio entre la Iglesia y las diversas culturas. Para aumentar este trato sobre todo en tiempos como los nuestros, en que las cosas cambian tan rápidamente y tanto varían los modos de pensar, la Iglesia necesita de modo muy peculiar la ayuda de quienes por vivir en el mundo, sean o no sean creyentes, conocen a fondo las diversas instituciones y disciplinas y comprenden con claridad la razón íntima de todas ellas. Es propio de todo el Pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divina, a fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada.
La Iglesia, por disponer de una estructura social visible, señal de su unidad en Cristo, puede enriquecerse, y de hecho se enriquece también, con la evolución de la vida social, no porque le falte en la constitución que Cristo le dio elemento alguno, sino para conocer con mayor profundidad esta misma constitución, para expresarla de forma más perfecta y para adaptarla con mayor acierto a nuestros tiempos. La Iglesia reconoce agradecida que tanto en el conjunto de su comunidad como en cada uno de sus hijos recibe ayuda variada de parte de los hombres de toda clase o condición. Porque todo el que promueve la comunidad humana en el orden de la familia, de la cultura, de la vida económico-social, de la vida política, así nacional como internacional, proporciona no pequeña ayuda, según el plan divino, también a la comunidad eclesial, ya que ésta depende asimismo de las realidades externas. Más aún, la Iglesia confiesa que le han sido de mucho provecho y le pueden ser todavía de provecho la oposición y aun la persecución de sus contrarios.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 44]