Y si todo fuera azar o necesidad?

A primera vista parece que el asunto está bien planteado. Necesidad y azar parecer estar presentes en el mundo que nos rodea, de una parte en las leyes naturales que rigen a los seres, de otra en la manera fortuita en que se suceden los acontecimientos a lo largo de la historia. Pero veamos las cosas más de cerca.

¿Podemos explicarlo todo por la intervención del azar?

Azar es una palabra procedente del árabe que designa el juego de los dados. El ciego azar se opone a la inteligencia lúcida. Para afirmar el azar es necesaria una inteligencia. ¿Pero de dónde procede nuestra inteligencia lúcida capaz de definir y precisar el ciego azar? Del azar, sin duda, no procede, puesto que éste es ciego. No puede proceder más que de otra inteligencia superior, como la chispa que salta de una gran hoguera.

Ciertamente el azar puede responder excepcionalmente a un orden pasajero –por ejemplo, «he ganado en la lotería»–, pero no puede explicar una armonía general y permanente, como la que nos encontramos en el mundo, en nuestro propio cuerpo o en nuestro espíritu.

Si desmontamos un reloj despertador y lo metemos en una cazuela, por mucho que removamos largamente, jamás lograremos reconstruirlo de nuevo.

¿Basta la necesidad para explicar el origen del mundo?

La necesidad, por su parte, –la de una ley física, por ejemplo– hace pensar en un comportamiento ineludible, que se deriva de la propia naturaleza de las cosas. Por ejemplo, dos masas, puestas una frente a otra, se atraen recíprocamente: es la ley de atracción universal. Es cierto; pero dejamos sin explicar por qué los cuerpos experimentan esta mutua atracción. La necesidad explica ese comportamiento de las cosas entre sí, pero el asunto no queda en absoluto explicado para el espíritu. La necesidad comprueba un orden, pero no lo fundamenta. Explica los hechos con otros hechos, pero no alcanza a descifrar el porqué de esta secuencia.

La necesidad no explica el porqué de los seres. ¿Por qué estos conjuntos de átomos que están ante mí existen y se atraen al mismo tiempo? ¿Cuál es el porqué de mí mismo, que los observo, siendo yo claramente consciente de que no soy necesario, pues hace algunos años ni existía?

Existe además una realidad moral en la que la necesidad no halla absolutamente lugar alguno: se trata de nuestra libertad que, por mínima que sea, es justo lo contrario de toda necesidad física. Aquí tropezamos una vez más con la originalidad del espíritu, del que nos vemos obligados a buscar el origen y la explicación (Rm 1,20).

• «No temáis… Hasta vuestros cabellos están contados» (Mt 1,28-30).

Yves Moreau es el autor de Razones para Creer. Texto disponible por concesión de Gratis Date.

ESCUCHA, Catequesis sobre la Alegria

* En medio de tribulaciones, el papa Pablo VI escribió su carta sobre la Alegría Cristiana. Por extraño que parezca no es del todo excepcional: la Cruz y la Alegría es tema en un número considerable de vidas de santos.

* En Juan 16, Jesús muestra que hay tres tipos de alegría: (1) Una que es buena pero inmadura e incompleta, y que sucumbe a la hora de la prueba. Corresponde al entusiasmo del recién convertido. (2) La alegría mundana, autoafirmación del “yo,” y que nos persigue aunque nos creamos buenos. (3) La verdadera alegría, que cumple tres condiciones: (a) Asume lo peor desde el deseo de no separarse de Dios ni quitarle el primer lugar; (b) Recibe la visita de Cristo y quiere permanecer con él y en él. (c) Da testimonio, no como quien impone su verdad, sino como quien esparce la semilla y se alegra de que crezca en alguna parte.

Los falsos pastores, segun Cristo

Distinguido Hno Nelson, doy gracia a Jesus nuestro señor por haberme conducido a este portal que Usted dirige y Orienta con ese carisma de Sabiduria,entendimiento y enseñanza que Dios le a regalado y que Usted lo a puesto al servicio de la comunidad, permitame tomarle un pequeño tiempo,solicitandole su orientacion acerca del versiculo 8 Cap.10 del Evangelio de San Juan que dice “Todos los que han venido delante de mi son ladrones y salteadores; pero las ovejas no los escucharon” A quien se referia el Señor Jesus con eso de ladrones y salteadores? Att. Mariano de la Cruz, Santo Domingo de Guzman, Republica Dominicana.

* * *

Cristo se refería a los falsos pastores, seguramente en la línea de lo que predicó, por ejemplo, Ezequiel 34, 2-6, donde leemos estas palabras tan duras pero a veces tan actuales: “¡Ay de ustedes, pastores de Israel, que tan sólo se cuidan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben cuidar al rebaño? Ustedes se beben la leche, se visten con la lana, y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan del rebaño. No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la herida; no van por la descarriada ni buscan a la perdida. Al contrario, tratan al rebaño con crueldad y violencia. Por eso las ovejas se han dispersado: ¡por falta de pastor! Por eso están a la merced de las fieras salvajes. Mis ovejas andan descarriadas por montes y colinas, dispersas por toda la tierra, sin que nadie se preocupe por buscarlas.”

¿Quiénes, en concreto, podrían estar ahí representados? Varios de los adversario de Cristo. Los fariseos, por ejemplo, que se consideraban guía y luz para los demás, y que fueron desenmascarados en su hipocresía por Cristo. O los saduceos, la casta sacerdotal, que por su propia oficio debía brillar en el amor y servicio a Dios, de los cuales, sin embargo, dijo Cristo que no conocían el poder de Dios. O los escribas, que creían tener la llave del conocimiento pero que en realidad cerraban la puerta al Reino de Dios, según denuncia de Cristo.

Es interesante que Jesús habla de los que han venido “antes” de Él, indicando así veladamente que Él es quien llega de último. Sobre esto hay dos interpretaciones posibles, por lo menos: (1) A los pies del Señor llegamos siempre “tarde.” Así lo sintió san Agustín, que escribió: “Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva…!” Llegamos tarde al amor de Dios porque nos entretenemos en el amor idolátrico a las creaturas. En este sentido, que Cristo sea el “último” es algo así como un dato triste de la dureza y frivolidad del corazón humano. (2) Cristo es “el último” puede entenderse también de manera positiva: después de Él nadie más. Es decir, quien de veras se encuentra con Cristo ya no necesita ni busca nada ni a nadie más.

Se te puede hablar?

“Pida que nunca quiera detenerme en lo fácil”. -Ya lo he pedido. Ahora falta que te empeñes en cumplir ese hermoso propósito.

Fe, alegría, optimismo. -Pero no la sandez de cerrar los ojos a la realidad.

¿Por qué esas variaciones de carácter? ¿Cuándo fijarás tu voluntad en algo? -Deja tu afición a las primeras piedras y pon tu voluntad en uno solo de tus proyectos.

No me seas tan… susceptible. -Te hieres por cualquier cosa. -Se hace necesario medir las palabras para hablar contigo del asunto más insignificante. No te molestes si te digo que eres… insoportable. -Mientras no te corrijas, nunca serás útil.

La conversion de un filosofo

“El hecho ocurrió en la noche del 29 al 30 de abril de 1937, aproximadamente a las dos de la madrugada. Permítame usted que a su narración circunstanciada anteponga algunos pormenores, cuyo previo conocimiento me parece necesario o al menos muy conveniente…”

Conversion de Morente

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Examen de conciencia para sacerdotes

“¿Me propongo seriamente la santidad en mi sacerdocio? ¿Estoy convencido de que la fecundidad de mi ministerio sacerdotal viene de Dios y que, con la gracia del Espíritu Santo, debo identificarme con Cristo y dar mi vida por la salvación del mundo?”

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