MEMORIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Repaso de los orígenes de la Compañía de Jesús.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
MEMORIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA
Repaso de los orígenes de la Compañía de Jesús.
“El llamado “caso Galilei” ha sido un lamentable equívoco de la Iglesia. Así lo reconoció en su día numerosas veces Juan Pablo II (desde 1979 a 1992, cuando se dio por concluido el debate). Se ha sostenido con insistencia la idea de que fue este asunto, el juicio y condena a Galileo, la raíz del conflicto entre los científicos y la fe. Por mi parte, no lo creo: ya conocen mi tesis de que la fricción tuvo su origen en ambientes masónicos de la Ilustración…”
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Donde no hay mortificación, no hay virtud.
Mortificación interior. -No creo en tu mortificación interior si veo que desprecias, que no practicas, la mortificación de los sentidos.
Bebamos hasta la última gota del cáliz del dolor en la pobre vida presente. -¿Qué importa padecer diez años, veinte, cincuenta…, si luego es cielo para siempre, para siempre…, para siempre? -Y, sobre todo, -mejor que la razón apuntada, “propter retributionem”-, ¿qué importa padecer, si se padece por consolar, por dar gusto a Dios nuestro Señor, con espíritu de reparación, unido a El en su Cruz, en una palabra: si se padece por Amor?…
¡Los ojos! Por ellos entran en el alma muchas iniquidades. -¡Cuántas experiencias a lo David!… -Si guardáis la vista habréis asegurado la guarda de vuestro corazón.
El mundo admira solamente el sacrificio con espectáculo, porque ignora el valor del sacrificio escondido y silencioso.
Hay que darse del todo, hay que negarse del todo: es preciso que el sacrificio sea holocausto.
Paradoja: para Vivir hay que morir.
A veces nuestros recursos, esfuerzos o reservas parecen mínimas. El desenlace será máximo, sin embargo, si sabemos entregar, “sacrificar” lo que tenemos en manos de Cristo.
Conferencia para la Comunidad “Jesús salva mi familia” en Julio de 2012.
* Todos los seres humanos decepcionamos, y por eso necesitamos perdón.
* Pero del perdón puede salir algo positivo, en cuanto nos proporciona experiencia de la gracia, es decir, del amor como regalo.
* Después del perdón sigue es un periodo de “duelo,” es decir: comprender que la persona que creíamos tener a nuestro lado no existe, y que es preciso asumir la realidad nuestra y de los demás.
* Y después del duelo, trabajar en la relación: asegurar lo que es debido, y negociar lo que es deseable.
Tanto el reino de Dios como nuestra fe han sido comparadas con la semilla de mostaza: algo tienen en común.
Cuanto más fácilmente justificamos lo nuestro, más duramente solemos criticar lo de otros.
La meditación según la Biblia no es apuesta por la nada del silencio sino por la fecundidad de la Palabra.
“La escena de la muerte de Cristo fue una de las constantes en la obra del artista alemán, y en ellas destaca un elemento característico: la prominente barriga del mal ladrón. Mientras que Jesús y el buen ladrón son figuras estilizadas, el otro, que se burlaba de Nuestro Señor, aparece como un hombre intencionalmente dibujado como sometido a la pasión de la gula…”
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71. La propiedad, como las demás formas de dominio privado sobre los bienes exteriores, contribuye a la expresión de la persona y le ofrece ocasión de ejercer su función responsable en la sociedad y en la economía. Es por ello muy importante fomentar el acceso de todos, individuos y comunidades, a algún dominio sobre los bienes externos.
La propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria para la autonomía personal y familiar y deben ser considerados como ampliación de la libertad humana. Por último, al estimular el ejercicio de la tarea y de la responsabilidad, constituyen una de las condiciones de las libertades civiles.
Las formas de este dominio o propiedad son hoy diversas y se diversifican cada día más. Todas ellas, sin embargo, continúan siendo elemento de seguridad no despreciable aun contando con los fondos sociales, derechos y servicios procurados por la sociedad. Esto debe afirmarse no sólo de las propiedades materiales, sino también de los bienes inmateriales, como es la capacidad profesional.
El derecho de propiedad privada no es incompatible con las diversas formas de propiedad pública existentes. El paso de bienes a la propiedad pública sólo puede ser hecha por la autoridad competente de acuerdo con las exigencias del bien común y dentro de los límites de este último, supuesta la compensación adecuada. A la autoridad pública toca, además, impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien común.
La misma propiedad privada tiene también, por su misma naturaleza, una índole social, cuyo fundamento reside en el destino común de los bienes. Cuando esta índole social es descuidada, la propiedad muchas veces se convierte en ocasión de ambiciones y graves desórdenes, hasta el punto de que se da pretexto a sus impugnadores para negar el derecho mismo.
En muchas regiones económicamente menos desarrolladas existen posesiones rurales extensas y aun extensísimas mediocremente cultivadas o reservadas sin cultivo para especular con ellas, mientras la mayor parte de la población carece de tierras o posee sólo parcelas irrisorias y el desarrollo de la producción agrícola presenta caracteres de urgencia. No raras veces los braceros o los arrendatarios de alguna parte de esas posesiones reciben un salario o beneficio indigno del hombre, carecen de alojamiento decente y son explotados por los intermediarios. Viven en la más total inseguridad y en tal situación de inferioridad personal, que apenas tienen ocasión de actuar libre y responsablemente, de promover su nivel de vida y de participar en la vida social y política. Son, pues, necesarias las reformas que tengan por fin, según los casos, el incremento de las remuneraciones, la mejora de las condiciones laborales, el aumento de la seguridad en el empleo, el estímulo para la iniciativa en el trabajo; más todavía, el reparto de las propiedades insuficientemente cultivadas a favor de quienes sean capaces de hacerlas valer. En este caso deben asegurárseles los elementos y servicios indispensables, en particular los medios de educación y las posibilidades que ofrece una justa ordenación de tipo cooperativo. Siempre que el bien común exija una expropiación, debe valorarse la indemnización según equidad, teniendo en cuanta todo el conjunto de las circunstancias.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 71]
MEMORIA DE SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA
Desconocemos muchos detalles de la vida de Joaquín y Ana, pero sí conocemos su corazón: el de los pobres de Yahveh.
La unidad entre los cristianos se construye desde la escucha atenta, humilde y orante de la voz de Cristo.
Cristo nos enseña a no anticipar los juicios, pero también que hay momentos en los que hay que actuar.