[Curso ofrecido a las Dominicas de la Inmaculada Concepción, en el Perú, febrero de 2013.]
Tema 4 de 10: Primacía de lo narrativo, lo existencial y lo interpelativo.
* Si la Biblia es, en su conjunto, lenguaje testimonial, ¿qué consecuencias tiene eso? ¿Cómo afecta eso las funciones de lenguaje que cumple la Palabra?
(1) En la Sagrada Escritura prima lo narrativo por encima de lo descriptivo, lo esquemático, lo estadístico o lo teórico. Las narraciones son particularmente adecuadas para nuestra memoria, que se construye en torno al tiempo, pues la vida humana misma es, en cierto sentido, tiempo.
El Dios que se revela en la Biblia es entonces el Dios que ha hecho y hace camino con su pueblo. La frase del Éxodo, “Yo soy el que soy,” puede entenderse también como: “Lo que yo soy se verá en lo que seré junto a ustedes.”
(2) El lenguaje bíblico es existencial: brota de la vida y es narración vital. Lo sucedido es “hecho” pero es también “acontecimiento.” El impacto que acompaña al hecho no lo niega sino que lo pone en perspectiva.
(3) La vida que se abre y revela aguarda una reacción o respuesta. Mientras que la ciencia tiene como paradigma el “yo-ello,” la Biblia se apoya ene l paradigma “yo-tú.” La Palabra que revela obliga al corazón que escucha a revelarse también. La fe viene de la escucha.




Hay casos de manifestación tan temprana de la tendencia homosexual que uno estaría tentado de ver el hecho como algo congénito o connatural a la persona. El dilema moral que se plantea es: ¿por qué condenar a alguien que no escogió ser así? Incluso si no se toma una actitud agresiva contra la persona que tiene esa tendencia, se puede argumentar que se la está violentando al no permitirle desarrollar su mundo afectivo de la manera que le resultaría más plena y gratificante. El ejemplo que se da suele ser este: “Si Ud. siendo una persona heterosexual, estuviera en un país o región donde se le impidiera desarrollar su gusto por el sexo opuesto, Ud. se sentiría reprimido y violentado: así se sienten los homosexuales en una sociedad que rechaza o no acepta su tendencia.”