FIESTA DE LOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO EL MENOR
Catequesis sobre cuáles son las Cartas “Católicas” en el Nuevo Testamento.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
FIESTA DE LOS APÓSTOLES FELIPE Y SANTIAGO EL MENOR
Catequesis sobre cuáles son las Cartas “Católicas” en el Nuevo Testamento.
“No van a rezar por ellos mismos, que ya están en la presencia de Dios disfrutando de la vida eterna a falta de la resurrección final. Y si rezan por nosotros, es que tienen conocimiento de lo que pasa en esta orilla de la vida, de la Iglesia. A nadie puede extrañar que en el cielo no haya ignorancia de lo que ocurre en la tierra. Y a nadie debe extrañar que la comunión de los santos supere la frontera de la muerte física, de manera que si Dios conoce nuestras necesidades estando en vida, ese conocimiento lo compartan aquellos que son “semejantes a Él” porque le ven cara a cara (1ª Juan 3,2)…”
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EL ARTE DE LAS ARTES: educar un niño
Leí en la revista ARBIL de INTERNET, un artículo de Tomás Melendo, con diez consejos para educar a un niño, y me ha gustado:
1.- AMAR AL NIÑO: buscar su bien en todo lo que se le haga.
2.- AMARSE LOS DOS ESPOSOS: el niño es feliz si ve que sus padres se quieren.
3.- ENSEÑARLE A QUERER: el egoísmo puede hacerle fracasar en la vida.
4.- DARLE BUEN EJEMPLO: el ejemplo influye más que las palabras.
5.- ELOGIARLE LO DIGNO DE ELOGIO: el elogio ayuda más que la reprimenda y el castigo.
6.- EJERCER LA AUTORIDAD CON CARIÑO PERO CON FIRMEZA: si no aprende a obedecer, va a sufrir mucho en la vida. Normas pocas, claras y en cosas fundamentales. En lo no importante, dejar libertad.
7.- REGAÑAR Y CASTIGAR CUANDO SEA NECESARIO: pero que el niño vea que se hace por su bien. Hacerlo en privado y con serenidad. Nunca airados o delante de otras personas. Ni compararlo con otros mejores que él.
8.- FORMARLES LA CONCIENCIA: que no se dejen influir por la ideas malsanas de la televisión o INTERNET. Motivarles las ideas rectas.
9.- NO MIMARLOS: condescender a sus caprichos es perjudicarle.
10.- EDUCAR SU LIBERTAD: No es libre el que hace lo que se le antoja: ése es esclavo de sus apetitos. Es libre el que elige voluntariamente lo bueno.
Y PARA HACER BIEN TODO ESTO, PEDIR AYUDA A DIOS Y ENCOMENDARLO A SU ÁNGEL DE LA GUARDA.
JORGE LORING, S.I.
La sencillez, la humildad, la obediencia y el silencio pueden enseñar lo que no se aprende en grandes escuelas y centros.
[Curso de formación permanente ofrecido a los sacerdotes de la Diócesis de Pereira, en Colombia. Abril-Mayo de 2013.]
Tema 4 de 4: El Poder del Evangelio
* Una batalla muy antigua
* La unicidad de la fe: Aparece un camino claro
* ¿Qué hace entonces a Cristo único?
* Cristo es único por la verdad de su Encarnación y por la verdad de su sacrificio redentor.
* Queda entonces como señal positiva y necesaria que se presenten con claridad estas realidades: Pecado, Arrepentimiento, Conversión, Fe, Gracia, Cruz, Sangre de Cristo, Muerte, Resurrección, Bautismo, Eucaristía, Espíritu Santo, Iglesia, Sacramentos, Vida Eterna.
* La Recuperación del Lenguaje
* Esto implica:
* Pero los conceptos son importantes, y por eso en un segundo momento hay que enseñar a recibir con pensamiento crítico lo que el mundo ofrece. Y el comportamiento moral correcto es muy importante, y por eso hay que seguir como San Pablo el camino del modo “indicativo” al modo “imperativo.”
* No olvidar finalmente que el lenguaje integral por excelencia es la liturgia, y que en la plenitud de su significación está todo cuanto necesita la Iglesia para alimentarse y expresarse.
* El curso completo de Apuntes de Guerra Semántica puede seguirse aquí.
FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
Pasar por lo peor sin maldecir, sin enloquecer, sin desesperarse, sin vengarse, sin odiar: eso revela a Dios.
Lección Primera
Apostolado y martirio
La palabra mártir
El martirio, entendido según su estricta significación etimológica [testimonio], no se conoció antes del cristianismo. No hay mártires en la historia de la filosofía: «Nadie -escribe San Justino- creyó en Sócrates hasta el extremo de dar la vida por su doctrina» (II Apología 10). Tampoco el paganismo tuvo mártires. Nunca hubo nadie que, con sufrimientos y muerte voluntariamente aceptados, diera testimonio de la verdad de las religiones paganas. Los cultos paganos, a lo más, produjeron fanáticos, como los galos, que se hacían incisiones en los brazos y hasta se mutilaban lamentablemente en honor de Cibeles. El entusiasmo religioso pudo llevar en ocasiones al suicidio, como entre aquellos de la India que, buscando ser aplastados por su ídolo, se arrojaban bajo las ruedas de su carro. Pero éstos y otros arrebatos religiosos salvajes nada tienen que ver con la afirmación inquebrantable, reflexiva, razonada de un hecho o de una doctrina.
El martirio, sin duda, quedó ya esbozado en la antigua Alianza, en figuras admirables, como las de los tres jóvenes castigados en Babilonia a la hoguera, Daniel en el foso de los leones, los siete hermanos Macabeos, inmolados con su madre… Pero el judío se dejaba matar antes que romper su fidelidad a la religión que era privilegio de su raza, mientras que el cristiano acepta morir para probar la divinidad de una religión que debe llegar a ser la de todos los hombres y todos los pueblos.
Y ése es, precisamente, el significado de la palabra mártir: testigo, que afirma un testimonio de máxima certeza, dando su propia vida por aquello que afirma. La palabra misma, con toda la fuerza de su significación, no se halla antes del cristianismo; tampoco en el Antiguo Testamento. Es preciso llegar a Jesucristo para encontrar el pensamiento, la voluntad declarada de hacer de los hombres testigos y como fiadores de una religión.
«Vosotros -dijo Jesús- seréis testigos (mártires) de estas cosas» (Lc 24,48). Más aún: «Vosotros seréis mis testigos en Jerusalén, Judea y Samaría, hasta los últimos confines de la tierra» (Hch 1,8). Y los Apóstoles aceptan esta misión con todas sus consecuencias.
Así San Pedro, para sustituir a Judas, el traidor, declara: «Es necesario que entre los hombres que nos han acompañado todo el tiempo que el Señor Jesús vivió con nosotros… haya uno que con nosotros sea testigo de la resurrección» (Hch 1,22). Y en su primer discurso después de Pentecostés: «Dios ha resucitado a Jesucristo, y de ello somos testigos todos nosotros» (2,32). Y con Juan, ante el Sanedrín: «Nosotros somos testigos de estas cosas… y con nosotros el Espíritu Santo que Dios ha dado a todos aquellos que le obedecen» (5,32.41). Otra vez, después de azotados, salen del Consejo «felices de haber sido hallados dignos de padecer ultrajes por el nombre de Jesús» (5,41). Y al fin de su vida, escribiendo a las iglesias de Asia, Pedro persiste en el mismo lenguaje: «Yo exhorto a los ancianos que hay entre vosotros, yo que también soy anciano y testigo de los padecimientos de Cristo»… (1Pe 5,1).
Así pues, el significado primero de la palabra mártir es el de testigos oculares de la vida, de la muerte y de la resurrección de Cristo, encargados de afirmar ante el mundo estos hechos con su palabra. Desde el primer día este testimonio se dio en el sufrimiento y, como hemos visto, en la alegría de padecer por Cristo. Enseguida, después de estas primeras pruebas, vino el sacrificio de la misma vida, como testimonio supremo de la palabra.
Ya Jesucristo lo había predicho a los Apóstoles: «Seréis entregados a los tribunales, y azotados con varas en las sinagogas, y compareceréis ante los gobernadores y reyes por mi causa, y así seréis mis testigos en medio de ellos» (Mc 13,9; +Mt 10,17-18; Lc 21,12-13).
Al mismo tiempo, les asegura su asistencia: «Cuando os hagan comparecer ante los jueces, no os preocupéis de lo que habréis de decir, sino decid lo que en aquel momento os será dado, porque no sois vosotros los que tenéis que hablar, sino el Espíritu Santo… El hermano entregará a su hermano a la muerte, y el padre al hijo; los hijos se levantarán contra sus padres y los harán morir; y vosotros seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero el que persevere hasta el fin se salvará» (Mc 13,11-13; +Mt 10,19-20; Lc 12,11-12; 16-17).
Cuando los cristianos pudieron comprender por los acontecimientos la fuerza de estas palabras de su Maestro, se consideró la muerte gloriosa de sus más antiguos y fieles discípulos como el coronamiento de su testimonio. Desde entonces, muerte y testimonio quedaron entre sí definitivamente asociados.
Antes, pues, de finalizar la edad apostólica, la palabra mártir adquiere ya su significado preciso y claro, y se aplicará a aquel que no solo de palabra, sino también con su sangre, ha confesado a Jesucristo.
Pero ya en ese mismo tiempo se extiende también su significado a quienes podrían decirse testigos de segundo grado, a aquellos «bienaventurados que creyeron sin haber visto» (Jn 20,29), y que, habiendo creído así, testificaron su fe con su sangre.
San Juan, concretamente, a fines del siglo I, emplea la palabra mártir en dos ocasiones con este sentido. En el mensaje que dirige a la iglesia de Pérgamo, hablando en el nombre del Señor, menciona a «Antipas, mi fiel testigo, que ha sido entregado a la muerte entre vosotros, allí donde Satanás habita» (Ap 2,13). Alude a un cristiano martirizado por los paganos en tiempos de Nerón. Y en otro pasaje, cuando se alza ante el apóstol vidente el quinto sello del libro misterioso, alcanza a ver «debajo del altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y del testimonio que habían dado» (6,9).
Y no será la primera generación cristiana de creyentes la única en dar este testimonio. La historia de los mártires no había hecho entonces sino comenzar.
[Curso de formación permanente ofrecido a los sacerdotes de la Diócesis de Pereira, en Colombia. Abril-Mayo de 2013.]
Tema 3 de 4: El Poder del Yo
* Historia de una transición
* Historia de una división
* Historia de un vacío
* Historia de otro vacío
* Historia de un malentendido
* Historia de otro malentendido: Si “ser verdadero” es “ser espontáneo” y ser “libre” es seguir el instinto, impulso, moda o pasión del momento, entonces la Iglesia es la institución más mentirosa y más asfixiante. Es la gran hipócrita.
* Pero no es el final de la historia… El curso completo de Apuntes de Guerra Semántica puede seguirse aquí.
[Curso de formación permanente ofrecido a los sacerdotes de la Diócesis de Pereira, en Colombia. Abril-Mayo de 2013.]
Tema 2 de 4: El Poder del Conocimiento
* Bases de la Gnosis
* Qué omite la Gnosis
* El curso completo de Apuntes de Guerra Semántica puede seguirse aquí.
[Curso de formación permanente ofrecido a los sacerdotes de la Diócesis de Pereira, en Colombia. Abril-Mayo de 2013.]
Tema 1 de 4: El Poder del Lenguaje
* Ejemplos recientes de eufemismo:
* Hay también ejemplos menos recientes:
* ¡Estos no son sólo cambios de palabras!
* Detrás de la expresión “Interrupción voluntaria del embarazo” hay esta ideología:
* Detrás de “Matrimonio igualitario” hay esto:
* Detrás del lenguaje de “muerte digna” hay esto:
* Detrás del modo como se practican algunos exámenes prenatales hay esto:
* El curso completo de Apuntes de Guerra Semántica puede seguirse aquí.
La Pasión de Cristo es la muestra más clara de la fuerza de paz que Cristo tiene y ofrece.
¿Cómo se articulan los mandamientos, el amor y la alegría?
famor“El presidente ruso, Vladímir Putin, ha abogado este viernes por modificar los acuerdos bilaterales en materia de adopciones con Francia y otros países en relación con la reciente aprobación del matrimonio homosexual en aquel país. «Debemos reaccionar ante lo que ocurre a nuestro alrededor. Nosotros respetamos a nuestros socios, pero pedimos que respeten nuestras tradiciones culturales y éticas, y las normas legales y morales de Rusia», ha dicho Putin, citado por las agencias locales…”
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Hola Fray Nelson, le escribo desde Phoenix, Az. Recien descubri su video en youtube sobre el curso de LA FE, el cual se me hizo muy edificante pero tengo algunas preguntas… Cuando habla del descentramiento. Entiendo lo de reconocer lo que nosotros somos y capacidades, pero me causa un poco de confusión entonces lo que decía Sn. Agustin, de que “Yo te buscaba fuera de mi, pero estabas dentro”? lo cual me lleva a preguntarme como es el descentramiento fuera de nosotros si Dios esta dentro de nosotros? y no es ese Dios dentro de nosotros y nuestro dialogo con el parte (O ES) asi la Fe? Que Dios lo bendiga.
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La persona que está centrada en sí misma no está centrada en Dios, aunque sigue siendo cierto que sólo Dios habita realmente en lo profundo de nuestro ser.
Es quiere decir que, cuando uno está centrado en sí mismo, lo que uno considera como “centro” es una mentira. En realidad es lo mismo que sucede con toda idolatría: al fijar la atención, el amor o la esperanza en un ídolo nos estamos engañando. Lo que sucede es que cuando uno se centra en sí mismo el ídolo es invisible pero real: es el propio yo, agigantado, arrogante, exigente pero tan mentiroso como los demás ídolos.
Des-centrarse, entonces, es abandonar la idolatría del propio yo y a la vez es darle a Dios el trono y lugar que le corresponde. Cuando la Palabra de Dios tiene poder en mi vida, hasta el punto de que mis criterios los mido por esa Palabra, y no me tomo yo como medida de mí mismo, ahí se está dando un genuino des-centramiento.
Uno ve que todo des-centrarse implica obediencia, confianza, fe y esperanza., y a ello precisamente nos induce el Espíritu Santo que con su susurro saludable, nos conduce a la verdad completa.
Dios es mi Padre, Cristo es mi Hermano; el Espíritu Santo es mi guía. Soy nueva creatura; no tengo ataduras: soy de la familia celestial.