El tercer capítulo de la Escuela de Vida Interior va meditando aspectos del Símbolo de los Apóstoles.
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
FIESTA DE LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN
El amor nos pone en movimiento, más allá de comodidades y seguridades.
Lección Quinta
Condición social de los mártires
Considerar la variada condición social de los mártires nos exige estudiar antes la penetración del cristianismo en todas las clases de la sociedad.
Pareciera que lo normal hubiera sido que el cristianismo, como otras religiones, se arraigase solamente en su lugar de nacimiento, y que a lo más, muy poco a poco, se hubiera difundido a otros pueblos y razas, lenguas y culturas.
Pero no fue así. La historia nos muestra que el cristianismo se extendió casi al mismo tiempo en las más diversas regiones del mundo antiguo.
También podía suponerse que, como los partidos políticos, la nueva fe arraigara sobre todo en medio de ciertas clases sociales. Y algunos imaginan que, en efecto, así fue, y que sólo ganó a la plebe. Pero tampoco fue esto así. Apenas nacido, el cristianismo, en un prodigio sobrehumano de difusión, invade a todos los pueblos, culturas, lenguas, y también clases sociales.
Parecería natural que, siendo los Apóstoles personas incultas y tan sencillas, trabajadores manuales en su mayoría, se dirigieran, aunque sea en pueblos diversos, a los de su propia condición. Y que en el extranjero buscaran el amparo receptivo de las comunidades judías de la diáspora.
Pero todas estas claves mentales saltan en pedazos ante la realidad de una historia distinta. Es cierto que los primeros misioneros del Evangelio, siendo judíos, se dirigieron primero a los de su raza. Pero dentro de ésta, hablaban sin ningún embarazo, siendo iletrados, a hombres de toda condición, sin limitarse en modo alguno al pueblo más bajo e ignorante. Es cierto también que los apóstoles, como un San Pablo, frecuentaban los barrios obreros habitados normalmente en la diáspora por las colonias judías. Y eso explica que durante bastante tiempo los paganos del Imperio confundieron a los cristianos con los judíos, viéndolos como un cisma brotado de éstos. Pero muy pronto hubieron de advertir que, bajo tales apariencias, se estaba realizando un profundo trabajo por difundir la nueva fe más allá de los límites de las dispersas juderías.
La universalidad del cristianismo se puso de manifiesto con sorprendente rapidez, ganando a los hombres de condición y nación más diversas. No hay explicación humana que haga entender por qué la nueva fe predicada por San Pedro, un pescador, o por San Pablo, un tejedor, se extiende también entre las clases más elevadas del mundo antiguo.
El primer converso pagano de San Pedro, Cornelio, era oficial del ejército romano (Hch 10). Cuando Pablo y Bernabé recorren Chipre, el procónsul Sergio Paulo «los hace comparecer, pues desea oír de su boca la palabra de Dios», y en seguida «admira y cree» (13,7.14). «Muchos mujeres nobles» de Tesalónica se convierten ante la predicación de Pablo (17,4). En Corinto gana para Cristo al tesorero de la ciudad (Rm 16,23). Cuando predica en la colina del Areópago, creen en su palabra algunos atenienses, entre ellos un miembro de aquel tribunal superior (Hch 17,34). En Éfeso el Apóstol hace amistad con personas principales, que eran o habían sido asiarcas, es decir, sumos sacerdotes de la provincia romana de Asia (17,34).
En una irradiación fulgurante el Evangelio ha ido más allá de las fronteras judías y ha ido haciendo conquistas en las cimas de la sociedad pagana. Todos los elementos étnicos, judíos y gentiles, todos los estamentos sociales, ricos y pobres, están ya reunidos y fundidos en las primeras iglesias cristianas.
Escuela de Vida Interior, Tema 24: La verdad y la libertad
* La proclamación de Jesús como Señor encuentra dos graves dificultades en nuestro tiempo, como dos lentes oscuros que dificultan percibir la fuerza y la belleza de esa proclamación de fe.
(1) La idea de que el ser humano individual está llamado a la autonomía, y por consiguiente sólo es libre aquel que no reconoce ningún Señor.
(2) La idea de que la única manera de hacer posible la vida en sociedad, tratándose de individuos autónomos, es lograr acuerdos convencionales, de modo que la discusión sobre lo bueno y lo malo se confunde y reduce a la constatación de qué es lo legalmente aprobado. Por supuesto, si no hay un orden moral propiamente dicho, sino que todo se reduce a lo legal, entonces no hay espacio para ninguna instancia y ningún Señor aparte de lo puramente simbólico. El señorío de Cristo queda así reducido a un recuerdo cultural, neutro e inocuo.
* Esa idea de autonomía se apoya en un concepto de libertad que circula como moneda corriente, a saber, que la libertad consiste en hacer lo que a uno le parece o “le da la gana.” Tal definición tiene que ser superada y para ello en realidad basta la pregunta: ¿Es que en realidad la voluntad humana opera en el vacío? Ello equivale a preguntar: ¿Y de dónde sale lo que a ti se te da la gana? ¿No hay acaso influencias reales, guiadas por intenciones buenas o perversas, que son capaces de inducir lo que luego la persona experimenta como su “gana”? ¿No demuestra la experiencia que la seducción y la manipulación existen, y que la retórica y la moda, entre otras muchas realidades, son capaces de generar el deseo que luego la persona hace suyo y convierte en su prioridad?
* La única consecuencia válida es que la libertad sólo existe realmente cuando se sitúa en el ámbito de la verdad. Es lo mismo que sucede en toda elección, incluyendo las elecciones llamadas “democráticas”: sólo se elige con libertad cuando se elige con una amplia base de información de parte del votante, y de transparencia de parte del candidato. Ese principio, enunciado ya por Thomas Jefferson, ¿qupe está diciendo? Solamente que para ser libre hay que declararse esclavo irrestricto de la verdad, a la que hay que buscar con integridad, constancia y generosidad interior.
* Por este camino se descubre también el engaño que implica la falsa oposición entre la razón y la fe. Tal oposición fue completamente extraña a los sabios y científicos hasta el siglo XVII. Fue el siglo siguiente, de la llamada “Ilustración” el que extendió la idea de que para pensar hay que dejar de creer y para creer hay que dejar de pensar. Los emergentes burgueses y los llamados “intelectuales” del XVIII necesitaban desacreditar a la Iglesia para abrirse un espacio en su deseo de poder, y por ello plantearon ese falso dilema, que pareciera declarar incompatibles la verdad racional y la verdad de fe. Superado ese engaño uno se da cuenta que el poder pensar y el poder creer son en realidad dones del único Dios.
* Sobre la base de la convicción de que la libertad existe sólo en dependencia a la verdad, y que esta verdad no está fracturada sino que goza de unidad en su fuente y término, que es Dios mismo, quedamos preparados para reconocer la verdad que Cristo trae a nuestra vida, y admitir así su reinado que nos hace más libres cuanto más nos une a su luz admirable.
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Este tema pertenece al Capítulo 03 de la Escuela de Vida Interior; la serie completa de los diez temas de este Capítulo 03 está aquí:
La serie de TODOS los temas de esta Escuela de Vida Interior está aquí:
Ver vale la pena si es para no perder de vista a Cristo.
FRAY NELSON EL UNICO INTERMEDIARIO Y EL SALVADOR QUE DIO SU SANGRE ES NURSTRO SENOR JESUCRISTO PORQUE QUITARLE TIEMPO DE ORARLE A EL Y NO ORACIONES REPETITIVAS QUE CAEN EN LA RUTINA DEVERAS CREE QUE A DIOS LE AGRADA ESO. USTED QUE A LEIDO LAS SAGRADAS RSCRITURAS SABE MUY BIEN ESTO. SEA VALIENTE Y PREDIQUE LA SANA DOCTRINA QUE NUESTRO SENOR Y SALVADOR VIENE PRONTO POR SU IGLESIA SANTA. DIOS LO GUARDE A USTED Y A SU FAMILIA. — M.G.
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El argumento de las “repeticiones” para desacreditar o desestimular la oración con el Rosario es muy frágil por razones bíblicas, antropológicas e históricas.
En la BIBLIA vemos que Jesús, lo mismo que tantos judíos de ese y de este tiempo, usaba los salmos. En la Cruz le vemos orar utilizando los textos de tres salmos que evidentemente se sabía de memoria.
Al peregrinar hacia Jerusalén, las multitudes repetían muchas veces los salmos “de las subidas,” como ese que dice “Qué alegría cuando me dijeron, vamos a la casa del Señor” Estos textos eran repetidos centenares de veces porque eran el repertorio para días enteros de camino.
El salmo 136 es una letanía, tal cual. Léelo. Óralo. ¿Qué encuentras? Se repite más de 25 veces esta frase: “Porque es eterna su misericordia.” ¿Son perdidas esas repeticiones? ¿Será que la Biblia no sabe de oración?
Los judíos de la época de Jesús, y con toda probabilidad Jesús mismo, repetían varias veces al día el “Shema, Israel” (véase Deuteronomio 6). ¿Era error ese modo de orar?
Desde la ANTROPOLOGÍA nos damos cuenta que aquellos que se aman usan unos mismos gestos muchas veces. ¿Cuántas veces acaricia una madre el cabello de su bebita? ¿Cuántas veces juegan los novios a decirse: “Yo te amo” “Pero yo te amo más” “No; yo te amo más”? ¿Cuántas veces van los fanáticos de una película a ver la misma película, aunque ya saben exactamente qué va a suceder y cómo va a terminar?
El corazón humano reclama, exige repetición, para afianzarse en el amor y hacerlo crecer. Pensar que el amor sólo es verdadero cuando elude la repetición de palabras o gestos es ir en contra de la evidencia psicológica y emocional más documentada de que tengamos noticia en todas las culturas. Por eso incluso otras religiones tienen sus mantras. Y por eso los protestantes oyen muchas veces las canciones de sus autores favoritos. ¿O no?
Desde la HISTORIA, está demostrado que toda cultura y forma de pensamiento no puede tomar raíz si no es a través de rituales y repeticiones. Por eso los anglicanos constituyeron su “Libro de la Oración Común.” Por eos hay himnarios en todas las iglesias luteranas, metodistas, pentecostales… incluyendo las que critican que los católicos repitamos las palabras bíblicas bellísimas que son la carne y sangre del Santo Rosario.
De modo que decir que las repeticiones son estériles o que deben caer en la rutina va en contra de la Biblia, de la antropología y de la historia.
Tú me invitas a ser valiente. Yo te invito a que ahora seas valiente tú, y les presentes exactamente estos argumentos a los pastores de tu congregación o al lugar donde tú vas, y descubras junto con ellos que María, lejos de apartarnos no hace otra cosa sino aproximarnos con hermosa y dulce pedagogía hacia su Divino Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.
“Cuando dice que “la Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero”, no hay por qué entender que se reconoce en modo alguno que dichas religiones sean buenas o lícitas, sino simplemente que podrían encontrarse cosas buenas, que no tienen por qué rechazarse meramente por pertenecer a esas religiones. ¿Es la práctica del yoga una de ellas cuando tiene elementos incompatibles con la fe cristiana? Evidentemente no…”
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¿Cuándo y por qué se resolvió Cristo a subir a Jerusalén, camino de su pasión?
Recuento de huellas e indicios del misterio trinitario en la creación, en la historia, y en la mente humana.
* Toda vida humana es camino; es peregrinación. Pero para el cristiano, ese caminar no es soledad sino experiencia de la pedagogía divina, es decir, de la manera providente y amorosa como Dios nuestro Padre nos guía sin coartar nuestra libertad, atrayéndonos de la oscuridad del pecado a su luz admirable.
* Puede compararse al pecado con aquellos mosquitos pestíferos que cuando pican a la vez esparcen una cantidad justa de anestésico, de modo que la víctima no tome interés en el daño que se le está haciendo. Por eso es notable en la pedagogía divina cómo logra despertarnos de la languidez y la comodidad irresponsable hasta mostrarnos la realidad de lo que somos sin por ello dejarnos caer en la desesperación.
* Por lo menos siete etapas distinguimos en ese proceso pedagógico guiado por Dios:
(1) Conservar la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo, empezando por afuera y llegando hacia el interior.
(2) Llevar a las personas a asumir compromisos (alianza) de modo que puedan conocer su propia fragilidad e incoherencia.
(3) Ayudar a percibir los ciclos de “súplica, respuesta, irresponsabilidad, necesidad.”
(4) Hacer experimentar las consecuencias de los propios actos.
(5) Mostrar qué sería lo lógico, pero luego actuar con un amor que supiera lo lógico.
(6) Revelar las limitaciones más profundas y llamar a la humildad, la compasión y sobre todo la plegaria.
(7) Enviar al Espíritu Santo, resumen y plenitud de todo don.
Dios no se deja ganar en generosidad.
* La expresión “Reino de Dios” es inmensa y ha sido reflexionada y discutida desde muchos ángulos. En este caso, vamos a partir del comienzo del Evangelio de Marcos, allí donde el Señor Jesús muestra que la fe, la conversión y la llegada del Reino están íntimamente conectadas.
* La realidad del reino es misteriosa pero téngase en cuenta que en cuanto a la fe, un “misterio” no es algo que no se entiende sino algo que nunca se agota; algo que nunca terminamos de entender.
* Lo primero, pues, para la llegada del Reino es acoger el llamado a conversión que nos hace Cristo. nuestros pecados retrasan y nuestra respuesta diligente y creyente apresura la llegada del Reino (véase 2 Pedro 3,12).
* Pero hay también una dimensión supra-individual, comunitaria, pública, social, del Reino. Y en este sentido hemos de hacer preguntas incómodas: ¿A quiénes no estamos llegando? ¿Qué hemos perdido y debemos recuperar? ¿Adónde no hemos podido entrar? ¿Cómo está el proceso de relevo de la fe? ¿Van creciendo las vocaciones? Y ante todo: ¿Agrada a Dios lo que hacemos y lo que evitamos?
[Predicación en la Cena Cursillista 2013.]
Lo que sigue es mi comentario a esta entrada del blog Cor ad Cor de Luis Fernando Pérez..
Esta frase de réplica resume el drama, y el por qué del intento fallido del Cardenal Tarancón: “¿Acaso la condición de peregrina de la Iglesia es incompatible con su condición de defensora de la fe?”
Ciertamente eran otros tiempos. Y si me preguntáis qué los hacía tan distintos, parte de la respuesta es: una colosal ingenuidad.
Era la época en que se creía que si la Iglesia dejaba sus privilegios el mundo dejaría su incredulidad. Al final resultó que la Iglesia dejó su capacidad de interpelar y el mundo no dejó su dureza, aunque por momentos pareció volverse más cortés.
El tiempo mostró que la secularización de los sacerdotes y el empobrecimiento de la liturgia eran ofertas de una sola vía, es decir, que la supuesta generosidad de una Iglesia que estaba dispuesta a negociar hasta sus dogmas (horror de horrores) no iba a recibir más generosidad que el cinismo de los que nunca se sacian: “Queremos un Cristo sin milagros; y además, sin exigencias morales; y además, sin lugar en la vida pública; y además, sin verdad histórica; y además, y además…”
El engaño está terminando. Al sainete le queda poca vida porque en muchos lugares ya no hay nada más que destruir, habiendo acabado con las ruinas de las ruinas.
Y terminado el sainete, la Iglesia renacerá. No sabe ni puede hacer otra cosa. Y una vez renacida, vigorosa, hermosa con la hermosura que le da su Esposo, la Iglesia habrá aprendido a ser un poco menos ingenua y un mucho más fiel a su propia naturaleza y ser.
El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza.
Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes que Cristo mismo ha puesto en tu corazón.
Di: Madre mía -tuya, porque eres suyo por muchos títulos-, que tu amor me ate a la Cruz de tu Hijo: que no me falte la Fe, ni la valentía, ni la audacia, para cumplir la voluntad de nuestro Jesús.
Todos los pecados de tu vida parece como si se pusieran de pie. -No desconfíes. -Por el contrario, llama a tu Madre Santa María, con fe y abandono de niño. Ella traerá el sosiego a tu alma.
“60 mujeres de Ontario, de las cuales 40 están embarazadas –todavía– han interpuesto una demanda colectiva a los laboratorios Apotex Inc. –piden 800 millones de dólares– por el «fallo» de la píldora anticonceptiva Alysena 28. Apotex es la «distribuidora», la fabricación corre a cargo de «León Farma», laboratorios españoles. Ya hay cuatro víctimas, cuatro bebés han sido abortados por el simple motivo de que había una fila de más de pastillitas de placebo en la tableta…”
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