ESCUCHA, la vocación a ser pareja en Dios y ante Dios

[Predicación para la Comunidad Alegría, del Minuto de Dios, en Bogotá. Mayo de 2015.]

20141021

* En 2 Pedro 1,10 hay una promesa de inmenso valor para los tiempos que corren: “ustedes no caerán,” dice san Pedro. Es una promesa en forma de pacto porque hay algo que se espera de nosotros: que consolidemos y afiancemos nuestra vocación y elección, según dice el mismo versículo.

* Para consolidar y afianzar nuestra vocación, lo primero es conocerla. Queremos aplicar ese criterio a una vocación bella y necesaria en la Iglesia: la vocación a ser pareja en Dios y ante Dios.

* Vocación viene de “voz,” viene de llamado, palabra. Es lo que nos declara muy bien Génesis 1: la Palabra divina es eficaz, creadora, majestuosa. Importate aplicar eso a nuestra vida: cada uno debe existir, más allá de los condicionamientos o circunstancias de su origen familiar: “Existo por voluntad de Dios; Él quiso que yo existiera.”

* De Génesis 12, una historia clásica de vocación, la de Abraham, aprendemos cuatro elementos que bien podemos aplicar a la vida de la pareja:

(1) Vocación es relación: Dios establece una alianza con Abraham y no le grita sino que le habla. Abraham no puede apartarse del Señor porque sería apartarse de su propio bien.

(2) La vocación es camino: implica movimiento. Cada persona es una historia y al casarse, cada uno debe saber que se está uniendo no solamente a la persona bella de la fotografía de la boda, sino a toda la historia de un ser humano que tendrá cambios, dificultades, triunfos, parajes difíciles, momentos magníficos.

(3) Vocación significa también fuerza, energía, amor, que viene de Dios. El Señor no deja sola a la pareja en sus luchas. La manera correcta de recordar esa presencia divina resalta en las dificultades: es preciso mirar rimero hacia el Señor. Esa mirada primera permite recuperar la humildad, la gratitud y la sabiduría.

(4) La vocación conduce a una meta, que es la expresión de la gloria divina, con la vida y también con el testimonio de las palabras.

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Teología Moral familiar y sexual, 09: Conozca qué es reingeniería social

[Conferencias en el curso de Teología Moral familiar y sexual ofrecido en la Facultad de Teología de la Universidad Santo Tomás en el primer semestre de 2015.]

Tema 9: Conozca qué es la reingeniería social

2015-05-14 09.37.50

* Entendemos aquí por reingeniería social el conjunto de mecanismos y estrategias que intentan redefinir qué se considera normal dentro de un grupo humano.

* De inmediato se ve que la reingeniería es una potente herramienta de control y dominación de la sociedad. No es extraño entonces que se inviertan enormes cantidades de dinero y de talento humano para lograr incidir en la escala de valores de millones de personas que, una vez domesticadas, serán dóciles a los deseos políticos o económicos de quienes han puesto en marcha todo este proceso y han incurrido en gastos colosales.

* La reingeniería social utiliza tres grandes estrategias: de-sensibilización, re-significación y demonización.

DE-SENSIBILIZACIÓN

* Es una especie de “anestesia” que intenta evitar el rechazo emocional que ciertos comportamientos producen en la gente. Como está claro que imponerse por la fuerza engendra rebelión, resulta más astuto empezar por anestesiar a la gente para que no rechace lo que se quiere que acoja y acepte.

* El humor y la simpatía son un mecanismo poderoso para este fin: las cosas que nos parecen chistosas son cosas de las que no nos defendemos; la gente que nos parece simpática no nos parece a la vez peligrosa. Lograr que nos riamos y estemos a gusto con situaciones que contienen actos morales que en otras circunstancias rechazaríamos es un recurso muy fuerte para la reingeniería social.

* La sensualidad, desde lo estético hasta la erótico o incluso obsceno, es otro recurso útil de desensibilización. El explicable rechazo que muchos sienten ante los actos homosexuales disminuye notablemente cuando se presenta a dos modelos bellísimas que se besan o acarician.

* La falsa compasión es otro mecanismo útil para estos propósitos. Presentar continuamente historias de homosexuales maltratados, o de enfermos terminales que “suplican” que los dejen matarse tiene una incidencia grande en los criterios morales de la mayor parte del público.

RE-SIGNIFICACIÓN

* Esta es una estrategia de amplio uso por los propagadores del gnosticismo y de la Nueva Era pero su implementación sucede cada vez más en otros ámbitos. Básicamente se trata de usar las palabras que nosotros usamos, o que siempre se han usado, pero cambiando su contenido o significado. La mayor parte de la gente no nota el cambio y al final terminan creyendo lo que no creían y celebrando lo que antes les daba desconfianza o francamente asco.

* En nuestro tiempo, por ejemplo, la palabra “amistad” ha venido a quedar firmemente establecida como sinónimo de “complicidad” de modo que la regla tácita de comportamiento entre amigos es: “Respetaré y apoyaré todo lo que mi amigo haga o diga.” Por supuesto, una consecuencia de esta redefinición de amistad es que Cristo, el Cristo del Evangelio, no puede ser mi amigo. Será amigo mío el Cristo que se limita a sonreírme estúpidamente y darme palmadas de respaldo en el hombro.

* Un caso incluso más grave es el de la palabra “matrimonio,” que muchos quisieran redefinir hoy como “unión de afectos e intereses entre dos adultos.” Esa redefinición, contraria a milenios de experiencia y vida de la humanidad, resulta muy útil para quienes en el fondo quieren destruir la institución familiar, bastión que les resulta estorboso para dominar al individuo y hacerlo esclavo del Estado y del Mercado.

DEMONIZACIÓN

* Ningún proceso de reingeniería social estaría completo si no se ocupara de dejar fuera de combate a los posibles adversarios u oponentes. Eso es lo que pretende la demonización: desacreditar la voz y descalificar la presencia pública de quienes no comparten el discurso que se pretende imponer.

* En este sentido es importante destacar que nos encontramos en una etapa que se puede llamar “post-relativismo,” es decir, hemos entrado en un nuevo dogmatismo, que tiene su propia inquisición, muy ágil para mostrar, por ejemplo, cómo la Iglesia Católica es la gran enemiga de la sexualidad, de la felicidad y de la llamada “inclusión.”

* Para hacer avanzar la demonización es importante saber jugar el “juego de los derechos,” es decir, suprimir un derecho contraponiéndolo a otro. Por ejemplo: “ya no tienes derecho a tu libertad de conciencia, con respecto al aborto, porque los derechos reproductivos de la mujer priman sobre los tuyos.” Otro ejemplo: “Ya no tienes derecho a expresar tu fe en público porque prima el derecho a una convivencia pacífica, que requiere que nadie diga su religión.”

* Una vez adelantado suficientemente el proceso de demonización, ya se pueden permitir, luego favorecer, y luego realizar a gran escala los subsiguientes procesos de segregación y persecución, hasta la tortura y la muerte.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/teologia/teologia_moral_familiar_y_sexual_09_reingenieria_social.mp3[/podcast]

VÍSPERAS 20150517

Segundas #VisperasFrayNelson para la Solemnidad de la Ascensión del Señor

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/oracion/aascv.mp3[/podcast]

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este camino de oración en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

Parroquias en estado de misión

20100914

[Reflexiones para un grupo de párrocos dominicos, de la Provincia de San Luis Bertrán de Colombia.]

* Centralidad de la homilía (ver Evangelii Gaudium). Pero la homilía no es lo único.

* Parroquia: centro vital dentro de una comunidad creyente. Por ello:
Lugar del kerigma
Lugar del crecimiento
Lugar de santificación

* Parroquia: lugar de la vida cristiana
Hogar
Hospital
Escuela

* Parroquia: corazón palpitante de la vida en Cristo
Recibe recursos, talentos, personas
Envía recursos, talentos, personas

* Parroquia, desde la simple legalidad
Es oficina pública de sacramentos
Es una notaria eclesiástica
Es un horario de misas
Es un calendario más o menos repetido

* Parroquia, desde la caridad y la evangelización
Permea la comunidad
Va mucho más allá del templo
Mira los sacramentos como puntos en una línea
Y su línea es llenarlo todo de Cristo
Por eso busca oportunidades

* Oportunidades son:
Grupos de formación bíblica y formación en la fe
Encuentros especiales: congresos, conciertos, retiros, jornadas de estudio
Encuentros tradicionales: procesiones, novenas, fiestas patronales
Publicaciones formales (libros, revistas) y menos formales (Internet, boletines, volantes)
Grupos particulares de fieles: Tercera Edad, enfermos, grupos vocacionales.

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Hablemos de sanación

20060508

* A partir de algunos relatos de la vida real llegamos a un descubrimiento importante: en las circunstancias más adversas el ser humano busca en su interior–a menudo en su pasado–un recinto de verdad, de autenticidad, de trascendencia.

* Es importante darse cuenta que este espacio de libertad y verdad existe siempre porque es la puerta que Dios siempre deja abierta para que volvamos a Él. Podemos y debemos proclamar que Él ya nos está esperando ahí.

* Los monjes medievales hablaron de ese “lugar” de nuestro corazón como la “centella del alma” (scintilla animae). Podemos decir que es una luz que anuncia el camino hacia la conversión y hacia el encuentro pleno con el Señor.

* No importa lo que haya sucedido en nuestra vida, Cristo está presente ya, aquí y ahora, para brindarnos las luces, consuelos, gracia y fortaleza necesarios para reorientar nuestra vida de cara a Dios.

* Ese es el fundamento de la sanación interior: la acción real, profunda y transformante de Cristo, desde lo más hondo de nuestro ser y desde lo más profundo de nuestras raíces y nuestro pasado.

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Nunca bajar la guardia

Voy a resumirte tu historia clínica: aquí caigo y allá me levanto…: esto último es lo importante. -Pues sigue con esa íntima pelea, aunque vayas a paso de tortuga. ¡Adelante!

¡Qué grandes deseos te consumen de resellar la entrega que hiciste en su momento: saberte y vivir como hijo de Dios! -Pon en las manos del Señor tus muchas miserias e infidelidades. También, porque es el único modo de aliviar su peso.

Renovación no es relajación.

Más pensamientos de San Josemaría.

LAUDES 20150517

#LaudesFrayNelson para la Solemnidad de la Ascensión del Señor

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¿Leyes laicas?

“Vivimos en una sociedad laica y hemos de tener leyes laicas. Lo decía en televisión uno de esos desconocidos que, con frecuencia, opinan de lo que saben, de lo que no saben y de lo que haga falta. Uno pensaba que las leyes, con independencia de lo que sea la sociedad, han de ser justas. Pero el susodicho no opinaba así…”

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LA GRACIA del Lunes 18 de Mayo de 2015

Relación inesperada entre el don de lenguas y el don de profecía: sobreabundancia de amor.

[podcast]https://dl.dropboxusercontent.com/u/15652/homilias_mp3/20150518.mp3[/podcast]

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También en medio del dolor aseguramos oración y afecto a nuestros obispos

Monseñor Juan Vicente Córdoba es obispo de la diócesis de Fontibón, en el perímetro de la ciudad de Bogotá. Hasta no hace mucho tiempo fue portavoz de la Conferencia Episcopal de Colombia. En ejercicio de ese elevado cargo, en distintas ocasiones y escenarios ha presentado la posición de la Iglesia en contra de la adopción de niños por parte de parejas homosexuales. Sus argumentos y modo de exposición, en cuanto a este tema, han sido fieles a la enseñanza oficial de la Iglesia, y a la vez útiles en el contexto de las discusiones caldeadas y polémicas de estos temas hoy.

Recientemente, sin embargo, en un foro con asistencia mayoritaria de jóvenes pertenecientes o simpatizantes del colectivo LGBTI, Monseñor hizo varias declaraciones desobligantes: por el lenguaje, por las insinuaciones vulgares y gratuitas, y sobre todo por apartarse de la enseñanza de la Iglesia en cuanto al ideal de vida cristiana para una persona con tendencia homosexual. Monseñor sugirió que no tiene problema para la Iglesia la convivencia entre homosexuales aunque siguió afirmando que no deberían adoptar.

Debemos pensar que su intención pastoral era probablemente buena: mostrar a algunos de los más alejados de la Iglesia que ésta quiere acogerlos, y sobre todo: que hay que distinguir entre la tendencia y la práctica homosexual. Pero sus aclaraciones posteriores, incluso disculpándose del lenguaje usado en el foro LGBTI, parecen insuficientes no sólo por el lenguaje bajo utilizado sino porque ha presentado la cohabitación como moralmente neutra o aceptable moralmente.

Lo que sigue de aquí es desalentador y confuso. Las reacciones han sido numerosas y dispares. Los simpatizantes del movimiento gay saludan con gozo que un obispo se hubiera atrevido a hablar en términos de clara aceptación aunque siguen rechazando lo que ellos ven como una exclusión de su “derecho” de adoptar. De otro lado, millones de católicos, entre los que me cuento, sentimos profundo dolor por nuestra Iglesia, y aunque agradecemos el gesto de humildad de Monseñor, solamente esperamos que su predicación brille de tal modo con la claridad de la doctrina de la Iglesia, que toda duda se disipe y se pueda reparar algo del daño causado.

No cabe echar la culpa a los medios de comunicación en este escándalo doloroso. Tampoco caben las disculpas del tipo “Yo no sabía que me estaban grabando.” Hay derecho a esperar mucho más y mucho mejor de la boca de nuestros obispos. Pero para que ello suceda, y se reparen en algo las heridas, todos, y no solamente Monseñor Córdoba, hemos de orar con intensidad y hacer penitencia con sinceridad. Estimo que es la manera correcta de apoyarlo.

Educación cristiana, en clave de Don Bosco y del Papa Francisco

“Como hace notar la editorial en referencia a los miles de problemas educativos y sus posibles soluciones en que nos debatimos… todas estas cuestiones confusamente mal planteadas son fruto del olvido de la cuestión central de toda la educación: ¿cuál es el fin de la tarea educadora? ¿qué presupuestos antropológicos y teológicos tienen que fundar la educación? Se ha diluido el mismo concepto de educación cristiana reduciéndola a una «educación en valores», de discutible raíz cristiana…”

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Visión de la Iglesia sobre qué es una empresa y para qué debe servir

338 La empresa debe caracterizarse por la capacidad de servir al bien común de la sociedad mediante la producción de bienes y servicios útiles. En esta producción de bienes y servicios con una lógica de eficiencia y de satisfacción de los intereses de los diversos sujetos implicados, la empresa crea riqueza para toda la sociedad: no sólo para los propietarios, sino también para los demás sujetos interesados en su actividad. Además de esta función típicamente económica, la empresa desempeña también una función social, creando oportunidades de encuentro, de colaboración, de valoración de las capacidades de las personas implicadas. En la empresa, por tanto, la dimensión económica es condición para el logro de objetivos no sólo económicos, sino también sociales y morales, que deben perseguirse conjuntamente.

El objetivo de la empresa se debe llevar a cabo en términos y con criterios económicos, pero sin descuidar los valores auténticos que permiten el desarrollo concreto de la persona y de la sociedad. En esta visión personalista y comunitaria, « la empresa no puede considerarse únicamente como una “sociedad de capitales”; es, al mismo tiempo, una “sociedad de personas”, en la que entran a formar parte de manera diversa y con responsabilidades específicas los que aportan el capital necesario para su actividad y los que colaboran con su trabajo ».707

339 Los componentes de la empresa deben ser conscientes de que la comunidad en la que trabajan representa un bien para todos y no una estructura que permite satisfacer exclusivamente los intereses personales de alguno. Sólo esta conciencia permite llegar a construir una economía verdaderamente al servicio del hombre y elaborar un proyecto de cooperación real entre las partes sociales.

Un ejemplo muy importante y significativo en la dirección indicada procede de la actividad de las empresas cooperativas, de la pequeña y mediana empresa, de las empresas artesanales y de las agrícolas de dimensiones familiares. La doctrina social ha subrayado la contribución que estas empresas ofrecen a la valoración del trabajo, al crecimiento del sentido de responsabilidad personal y social, a la vida democrática, a los valores humanos útiles para el progreso del mercado y de la sociedad.708

340 La doctrina social reconoce la justa función del beneficio, como primer indicador del buen funcionamiento de la empresa: « Cuando una empresa da beneficios significa que los factores productivos han sido utilizados adecuadamente ».709 Esto no puede hacer olvidar el hecho que no siempre el beneficio indica que la empresa esté sirviendo adecuadamente a la sociedad.710 Es posible, por ejemplo, « que los balances económicos sean correctos y que al mismo tiempo los hombres, que constituyen el patrimonio más valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad ».711 Esto sucede cuando la empresa opera en sistemas socioculturales caracterizados por la explotación de las personas, propensos a rehuir las obligaciones de justicia social y a violar los derechos de los trabajadores.

Es indispensable que, dentro de la empresa, la legítima búsqueda del beneficio se armonice con la irrenunciable tutela de la dignidad de las personas que a título diverso trabajan en la misma. Estas dos exigencias no se oponen en absoluto, ya que, por una parte, no sería realista pensar que el futuro de la empresa esté asegurado sin la producción de bienes y servicios y sin conseguir beneficios que sean el fruto de la actividad económica desarrollada; por otra parte, permitiendo el crecimiento de la persona que trabaja, se favorece una mayor productividad y eficacia del trabajo mismo. La empresa debe ser una comunidad solidaria712no encerrada en los intereses corporativos, tender a una « ecología social » 713 del trabajo, y contribuir al bien común, incluida la salvaguardia del ambiente natural.

341 Si en la actividad económica y financiera la búsqueda de un justo beneficio es aceptable, el recurso a la usura está moralmente condenado: « Los traficantes cuyas prácticas usurarias y mercantiles provocan el hambre y la muerte de sus hermanos los hombres, cometen indirectamente un homicidio. Este les es imputable ».714 Esta condena se extiende también a las relaciones económicas internacionales, especialmente en lo que se refiere a la situación de los países menos desarrollados, a los que no se pueden aplicar « sistemas financieros abusivos, si no usurarios ».715 El Magisterio reciente ha usado palabras fuertes y claras a propósito de esta práctica todavía dramáticamente difundida: « La usura, delito que también en nuestros días es una infame realidad, capaz de estrangular la vida de muchas personas ».716

342 La empresa se mueve hoy en el marco de escenarios económicos de dimensiones cada vez más amplias, donde los Estados nacionales tienen una capacidad limitada de gobernar los rápidos procesos de cambio que afectan a las relaciones económico-financieras internacionales; esta situación induce a las empresas a asumir responsabilidades nuevas y mayores con respecto al pasado. Su papel, hoy más que nunca, resulta determinante para un desarrollo auténticamente solidario e integral de la humanidad e igualmente decisivo, en este sentido, su aceptación del hecho que « el desarrollo o se convierte en un hecho común a todas las partes del mundo o sufre un proceso de retroceso aun en las zonas marcadas por un constante progreso. Fenómeno este particularmente indicador de la naturaleza del auténticodesarrollo: o participan de él todas las Naciones del mundo, o no será tal, ciertamente ».717

NOTAS para esta sección

707Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 43: AAS 83 (1991) 847.

708Cf. Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra: AAS 53 (1961) 422-423.

709Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 35: AAS 83 (1991) 837.

710Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 2424.

711Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 35: AAS 83 (1991) 837.

712Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 43: AAS 83 (1991) 846-848.

713Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 38: AAS 83 (1991) 841.

714Catecismo de la Iglesia Católica, 2269.

715Catecismo de la Iglesia Católica, 2438.

716Juan Pablo II, Discurso en la Audiencia General (4 de febrero de 2004), 3: L’Osservatore Romano, edición española, 6 de febrero de 2004, p. 12.

717Juan Pablo II, Carta enc. Sollicitudo rei socialis, 17: AAS 80 (1988) 532.


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