LA GRACIA del Sábado 21 de Noviembre de 2015

MEMORIA DE LA PRESENTACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Seamos fieles al impulso de la gracia en nuestros corazones acogiendo el amor de Dios, siguiendo los pasos de la Virgen María quien nos guía en la perfecta vida cristiana.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

Perseverancia en la evangelización

Al considerar que son muchos los que desaprovechan la gran ocasión, y dejan pasar de largo a Jesús, piensa: ¿de dónde me viene a mí esa llamada clara, tan providencial, que me mostró mi camino? -Medítalo a diario.

¿Vacilas en lanzarte a hablar de Dios, de vida cristiana, de vocación,… porque no quieres hacer sufrir?… Olvidas que no eres tú quien llama, sino El: «ego scio quos elegerim» -yo sé bien a los que tengo escogidos.

Has tenido una conversación con éste, con aquél, con el de más allá, porque te consume el celo por las almas. Aquél cogió miedo; el otro consultó a un “prudente”, que le ha orientado mal… -Persevera: que ninguno pueda después excusarse afirmando «quia nemo nos conduxit» -nadie nos ha llamado.

Más pensamientos de San Josemaría.

ESCUCHA, la vocación a ser pareja en Dios y ante Dios

[Predicación para la Comunidad Alegría, del Minuto de Dios, en Bogotá. Mayo de 2015.]

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* En 2 Pedro 1,10 hay una promesa de inmenso valor para los tiempos que corren: “ustedes no caerán,” dice san Pedro. Es una promesa en forma de pacto porque hay algo que se espera de nosotros: que consolidemos y afiancemos nuestra vocación y elección, según dice el mismo versículo.

* Para consolidar y afianzar nuestra vocación, lo primero es conocerla. Queremos aplicar ese criterio a una vocación bella y necesaria en la Iglesia: la vocación a ser pareja en Dios y ante Dios.

* Vocación viene de “voz,” viene de llamado, palabra. Es lo que nos declara muy bien Génesis 1: la Palabra divina es eficaz, creadora, majestuosa. Importate aplicar eso a nuestra vida: cada uno debe existir, más allá de los condicionamientos o circunstancias de su origen familiar: “Existo por voluntad de Dios; Él quiso que yo existiera.”

* De Génesis 12, una historia clásica de vocación, la de Abraham, aprendemos cuatro elementos que bien podemos aplicar a la vida de la pareja:

(1) Vocación es relación: Dios establece una alianza con Abraham y no le grita sino que le habla. Abraham no puede apartarse del Señor porque sería apartarse de su propio bien.

(2) La vocación es camino: implica movimiento. Cada persona es una historia y al casarse, cada uno debe saber que se está uniendo no solamente a la persona bella de la fotografía de la boda, sino a toda la historia de un ser humano que tendrá cambios, dificultades, triunfos, parajes difíciles, momentos magníficos.

(3) Vocación significa también fuerza, energía, amor, que viene de Dios. El Señor no deja sola a la pareja en sus luchas. La manera correcta de recordar esa presencia divina resalta en las dificultades: es preciso mirar rimero hacia el Señor. Esa mirada primera permite recuperar la humildad, la gratitud y la sabiduría.

(4) La vocación conduce a una meta, que es la expresión de la gloria divina, con la vida y también con el testimonio de las palabras.

Vida Religiosa Renovada, 07 de 12, Vocaciones

[Retiro espiritual con las Hermanas Dominicas de la Inmaculada, de la Provincia de Santa Rosa, en el Perú. Octubre de 2014.]

Tema 7 de 12: Vocaciones

* Cuando el Espíritu nos llama a ser Iglesia nos llama también a servir en la Iglesia, y por ello nos concede dones y carismas, a cada uno en particular. De ese modo, al acogernos nos llama a vocaciones particulares.

* Es mucho lo que puede aprenderse viendo algunas vocaciones específicas del Nuevo Testamento:

+ De Pedro aprendemos que Dios nos lleva a otro nivel: de pescador de peces a pescador de hombres.

+ De Santiago aprendemos que los rasgos fuertes de nuestra personalidad pueden servir como camino a la generosidad en la entrega a Dios.

+ De Mateo aprendemos que el que es líder para el mal también puede convertirse y guiar a muchos en el bien.

+ De Simón el Zelote aprendemos que la combatividad es parte del código genético del cristiano.

+ De Natanael Bartolomé aprendemos qué lugar central tiene la transparencia en la vida cristiana, y cómo Cristo no teme que seamos escépticos si de corazón buscamos la verdad y nos rendimos a ella.

+ De Pablo aprendemos que lo que nos sirvió para alejarnos de Dios puede llegar a ser herramienta que Él utilice para extender su Reino.

+ De Juan aprendemos el camino que lleva a la altura de la unión con el Señor, y a dejar toda mediocridad.

Llamados por el Dios vivo

Me explico el sufrimiento tuyo cuando en medio de tu forzosa inactividad consideras la tarea que falta por hacer. -No te cabe el corazón en el planeta, y tiene que amoldarse… a una labor oficial minúscula. Pero, ¿para cuándo dejamos el “fiat”?…

No lo dudes: tu vocación es la gracia mayor que el Señor ha podido hacerte. -Agradécesela.

“Nonne cor nostrum ardens erat in nobis, dum loqueretur in via?” -¿Acaso nuestro corazón no ardía en nosotros cuando nos hablaba en el camino? Estas palabras de los discípulos de Emaús debían salir espontáneas, si eres apóstol, de labios de tus compañeros de profesión, después de encontrarte a ti en el camino de su vida.

Ve al apostolado a darlo todo, y no a buscar nada terreno.

Cada uno de vosotros ha de procurar ser un apóstol de apóstoles.

Más pensamientos de San Josemaría.

No más excusas

¿Por qué no te entregas a Dios de una vez…, de verdad… ¡ahora!?

Si ves claramente tu camino, síguelo. -¿Cómo no desechas la cobardía que te detiene?

“Id, predicad el Evangelio… Yo estaré con vosotros…” -Esto ha dicho Jesús… y te lo ha dicho a ti.

Más pensamientos de San Josemaría.

La Vocación, 16 de 16, Buscar las cosas de arriba, donde está Cristo

[Retiro espiritual en el Monasterio de la Inmaculada Concepción, en Floridablanca, Santander, Colombia. Julio de 2013.]

Tema 16 de 16: Buscar las cosas de arriba, donde está Cristo

* Toda vocación cristiana apunta a una realidad que supera o trasciende al mundo presente. Lo más puro y vigoroso de nuestro impulso hacia Dios no puede ser frenado por la muerte. Ser cristiano no es simplemente una manera entre muchas de mejorar este mundo.

* Partícipes de la trascendencia misma de Dios, los cristianos hacen bien en atender la monición de san Pablo: Buscar las cosas de arriba, donde está Cristo (véase Colosenses 3). No es desinterés por las cosas del mundo. Tampoco es, como denunciaba Marx, que la predicación cristiana justifique las injusticias actuales con el magro consuelo de que el cielo será un banquete magnífico de alegría interminable.

* De lo que se trata es de obrar en las cosas de la tierra con motivaciones que van más allá de lo terreno. Hacemos un bien terrenal con una motivación celestial.

* ¿Y qué es buscar los bienes de arriba? Siguiendo el esquema antropológico de San Agustín y también de Santa Catalina, buscamos respuesta para las tres potencias del alma:

(1) La inteligencia ha de buscar la verdad y no limitarse a opiniones. Ayuda el ejercicio dialéctico de preguntarse en qué tienen razón nuestros adversarios.

(2) La voluntad ha de preferir el bien al simple gusto. Ayuda el ejercicio del dominio de sí, y una medida suficiente de austeridad y ascetismo.

(3) La memoria ha de orientarse de una manera pascual, es decir, no detenerse en los momentos oscuros o bajos sino ver qué bien surgió de allí.