Te di la vida, pero no puedo vivirla por tí.
Puedo enseñarte muchas cosas, pero no puedo obligarte a aprender.
Puedo dirigirte, pero no responsabilizarme por lo que haces.
Puedo llevarte a la Iglesia, pero no puedo obligarte a querer.
Puedo instruírte en lo malo y lo bueno, pero no puedo decidir por tí.
Puedo darte amor, pero no puedo obligarte a aceptarlo.
Puedo enseñarte a compartir, pero no puedo forzarte a hacerlo.
