Preguntas en torno a la Asunción de la Virgen María

Hoy he recibido múltiples preguntas acerca de la Asunción, que me hacen ver que tengo varios cabos sueltos en mis conceptos escatológicos. Agradecería tu ayuda y claridad. 1. Suponiendo que la Santísima Virgen hubiera muerto (posibilidad admitida por la Iglesia) ¿cuál sería la explicación respecto a su Inmaculada Concepción? 2. Asunción en cuerpo y alma, como afirma la formulación del dogma, se sirve de una distinción griega. ¿Cuerpo sería el posible cadáver? ¿O más bien hablamos de un cuerpo glorioso que no se corresponde con las mismas moléculas mortales? (Como es nuestro caso al morir y resucitar en el Último Día) 3. Cuál sería la relación entre este misterio-dogma y nuestra escatología intermedia. –F.M.

* * *

Con el favor de Dios, abordemos estas tres cuestiones. Aquí van las respuestas ofrecidas:

1. San Pablo nos enseña que la paga por el pecado es la muerte (Romanos 6,23). Ello nos hace pensar que ante la ausencia de pecado no debería producirse la muerte. Y como la Virgen María carecía de pecado personal y fue preservada de la mancha del pecado original, no tendría por qué haber padecido la muerte. Todo esto es cierto pero descubrimos que algo falta en ese argumento por el hecho de que el gran inmaculado, y libre de toda sombra de pecado, es nuestro Señor Jesucristo, que sin embargo murió verdaderamente precisamente para realizar y manifestar la perfecta vitoria sobre la muerte. Nos damos cuenta que el morir de Cristo no proviene de ningún pecado personal suyo–cosa impensable–sino de la solidaridad colmada de misericordia con la que Él se ha asociado a las consecuencias de nuestros pecados, hasta llegar al extremo de la muerte. En ese mismo orden de ideas, la asociación de María con la gesta salvífica de su Hijo hace no solo pensable sino incluso lógico y preferible afirmar que ella se unió al camino de Cristo y participó de la humillación de la muerte para también con Cristo participar de la gloria de la resurrección: misterio que celebramos en la Solemnidad de la Asunción.

2. La expresión “cuerpo y alma” indica fundamentalmente la totalidad del ser. Más que apoyarse en la distinción de la filosofía griega, nos protege de una desviación a la que podría llevarnos un mal uso de esa expresión filosófica, a saber, considerar que la salvación de María–o de nosotros mismos–es algo que se limita al “alma” como si bastara una plenitud espiritual o intelectual para expresar la obra de la redención. Cuando en el credo decimos que creemos “en al resurrección de la carne” estamos afirmando que nada que haya dañado el pecado quedará por fuera de la obra de la redención. Y puesto que el pecado ha salpicado o francamente deteriorado las potencias del alma y el ser mismo de nuestro cuerpo, lo que estamos diciendo es que todo, absolutamente todo lo que fue creado (visible o invisible), recibirá–en el caso de los que mueren en gracia, se entiende–el beneficio pleno de la redención.

Aclarado esto, la pregunta que queda es la conexión entre el cuerpo glorioso y este nuestro cuerpo actual, sujeto al tiempo, el cambio, y tantas otras cosas. Nuestra fe es muy parca en lo que afirma. Básicamente lo que sabemos se concreta en dos cosas: (i) hay una continuidad entre el cuerpo terrenal y el cuerpo espiritual; (ii) la realidad nueva, inimaginable (cf. 1 Corintios 15,35ss) del cuerpo espiritual no estará sometida a muchas de las leyes que rigen a nuestros cuerpos en su condición actual; por ejemplo, no se padecerá hambre, enfermedad, o el paso mismo del tiempo.

Resulta extremadamente especulativo suponer cómo puede ser ese cuerpo “espiritual” o “glorioso.” De lo poco que se puede decir con alguna certeza es esto: lo que llamamos “materia” es, en su condición más ínfima muy próximo a la realización de una ley matemática (ecuación de campo cuántico). Esa “ley” es, desde el punto de vista de la teología, un eco del Lógos primordial que está en el Hijo Eterno del Padre. De modo que toda la materia es sostenida y ordenada por el Lógos. La disposición providente del Lógos no rige solamente a las partículas individuales (sean electrones, quarks o lo que sean) sino que rige conjuntos inmensos de partículas que adquieren propiedades intrínsecas que nosotros identificamos como propias de los “cuerpos.” Esta sabiduría y bondad del Lógos está más allá de todo poder de la muerte, de modo que el cuerpo glorioso sería la transición en lo dispuesto por el Lógos sobre aquello que el Lógos considera como propio de cada uno de nosotros. La continuidad estaría asegurada por la continuidad de la voluntad del Lógos del Padre (el Hijo, en cuanto Señor de la creación y autor de la redención) y la realidad nueva estaría asegurada por la nueva disposición suya sobre nosotros, asociándonos por completo a su propio ser.

3. La escatología “intermedia” alude al hecho de que hay una distancia entre la muerte corporal y la consumación de la historia humana en la que se dará el juicio final, y por tanto, la reunión plena de nuestras almas y nuestros cuerpos. Hay que recordar entonces aquí por qué hay los dos juicios: el particular y el final. El juicio particular es esencialmente el acto de comparecer nuestra vida ante la Verdad infinita de Dios, que incluye todos los actos de su misericordia y providencia para con nosotros. Por supuesto, es un juicio definitivo que determina el destino eterno de la persona: con Dios (sea directamente en el Cielo o después de pasar por el Purgatorio), o contra Dios (directamente al infierno, en consecuencia con el rechazo de la persona a Dios y su señorío). Eso trae el juicio particular.

En cuanto al juicio universal, lo primero que hay que decir, entonces, es que no es una especial de “tribunal de apelación” que cambie en uno o en otro sentido el destino eterno de los difuntos. Lo que sí trae a luz ese juicio, que sucede al final de la historia humana, es la clara visión de todas las consecuencias externas, sociales, históricas de lo que hemos sido y que en vida nuestra sólo pudo aparecer de manera germinal. Esto vale para lo bueno y para lo malo. Pensemos en el caso de un mártir. En vida terrena, la bondad del mártir ha quedado oculta a ojos del mundo, por lo menos en su mayor parte; pero la fuerza de su testimonio, ejemplo y oración han dado fruto a lo largo de los siglos, de modo que al final de la historia humana, hay un esplendor magnífico, una gloria inmensa, que no era clara cuando el mártir murió. Esa gloria aparecerá en el juicio final y será corona de ese mártir. Y puesto que la realidad histórica y externa es propia del cuerpo, así como las intenciones y deseos son propios del alma, es muy lógico que en el juicio final el cuerpo aparezca con el resplandor que es propio de la gloria que las buenas obras sembraron en vida y muerte de la persona. Lo mismo hay que decir, lamentablemente, de las obras malas: toda su podredumbre aparecerá con claridad al final de los siglos, y el cuerpo de ese pobre, degenerado y corrompido por la carga de tantas desgracias, será su realidad por todos los siglos.

Volvamos ahora nuestra atención a la Virgen María. Si bien es cierto que toda la bondad de la santidad incomparable de María no se ha manifestado aún, y sólo brillará en plenitud al final de los siglos, hay algo que ya sabemos, y que es muy simple y a la vez muy profundo: y es que, dicho de modo sencillo, TODO lo bueno que llegue a contener el universo viene de la redención de Cristo, y todo el bien de la redención de Cristo ha empezado en el SÍ de María y ha tenido su expresión en el SÍ de María, que no conoció tibieza ni interrupción. En ese sentido, no es necesaria ninguna “escatología intermedia” para ella porque la gloria de la Resurrección de su Hijo es la expresión misma del bien que ella ha hecho posible. De tal manera que así como ella, en Caná de Galilea, anticipó en cierto modo la “hora” de Jesús, así también, con su tránsito a la eternidad, ha anticipado en su cuerpo purísimo la hora en que Dios será todo en todos.

Gozos a la Virgen del Carmen

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Desde que en la nubecilla,
que sin mancha os figuró,
de Virgen Madre adoró
Elías la maravilla,
a vuestro culto capilla
erigió en primer modelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Tan primeros para vos
los hijos de Elías fueron
que por timbre merecieron
ser “de la Madre de Dios”.
Título es este que Dios
les dio a su heredado anhelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Por ello vos honras tantas,
Señora, al Carmelo hicisteis
que, viviendo, le asististeis
mil veces con vuestras plantas;
con vuestras palabras santas
doblaste su antiguo celo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

Del Carmelo descendieron
de Elías los seguidores
y en la Iglesia coadjutores
de los apóstoles fueron;
del evangelio esparcieron
la verdad por todo el suelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre del Dios del Carmelo.

A San Simón, general,
el escapulario disteis;
insignia que nos pusisteis
de hijos como señal,
contra el incendio infernal
es defensivo consuelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Quien bien viviere y muriere
con tal señal, es notorio
que, por vos, del Purgatorio
saldrá presto, si allá fuere.
Por tu patrocinio espere
tomar a la Gloria el vuelo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Vuestro escapulario santo
escudo es tan verdadero,
que no hay plomo ni hay acero
del que reciba quebranto;
Puede, aunque es de lana, tanto
que vence al fuego y al hielo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Flores de vuestro Carmelo
son la variedad de santos,
profetas, mártires tantos,
vírgenes y confesores,
pontífices y doctores,
que hacen vuestro Monte Cielo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Dando culto a vuestro honor
durará siempre el Carmelo,
porque así lo alcanzó el celo
de Elías, su fundador:
cuando Cristo, en el Tabor,
mostró su gloria sin velo.

Pues sois de nuestro consuelo
el medio más poderoso,
Sed nuestro amparo amoroso
Madre de Dios del Carmelo.

Oremos. Oh Virgen del Carmen, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado escapulario, te suplico por lo que Dios te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, que me alcances de tu querido hijo Jesús, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida y la salvación de mi alma. Amén.

¿Tú, qué habrías hecho?

Dios Omnipotente, Todopoderoso, Sapientísimo, tenía que escoger a su Madre. ¿Tú, qué habrías hecho, si hubieras tenido que escogerla? Pienso que tú y yo habríamos escogido la que tenemos, llenándola de todas las gracias. Eso hizo Dios. Por tanto, después de la Santísima Trinidad, está María. -Los teólogos establecen un razonamiento lógico de ese cúmulo de gracias, de ese no poder estar sujeta a satanás: convenía, Dios lo podía hacer, luego lo hizo. Es la gran prueba. La prueba más clara de que Dios rodeó a su Madre de todos los privilegios, desde el primer instante. Y así es: ¡hermosa, y pura, y limpia en alma y cuerpo!

Más pensamientos de San Josemaría.

Así empieza la historia de la Virgen de Chiquinquirá

En el año 1560, Antonio de Santana (caballero venido de España), obtuvo la encomienda de Suta en el valle de Sequencipá (Boyacá), que lo autorizó para organizar y regir el destino socio-político de la región.

Antonio de Santana, solicitó al fraile dominico Andrés Jadraque una imagen de la Virgen María, para colocarla en la capilla de Suta. Fray Andrés, fue a Tunja y convino con Alonso de Narváez, que le pintara una copia de la imagen de la Virgen María. La pintura la hizo en un lienzo de algodón de 1,26 x 1,13 cm., tejido por los indios, utilizando mezcla de tierra de colores y zumo de yerbas y flores. Como en el lienzo sobraba espacio, Alonso pintó al lado derecho a San Antonio de Padua, fraile franciscano, por ser el nombre del encomendero; al lado izquierdo pintó a San Andrés, apóstol, por ser el nombre del fraile que lo agenciaba. El encomendero pagó por la pintura $ 20 pesos. La imagen fue colocada en la capilla pajiza de Suta, donde fray Andrés catequizaba a los indios de la región…

Lee la historia completa aquí.

A la Virgen de Fátima

Breve poesía a la Virgen de Fátima
Autor: JUAN

Llego ante Ti Madre Mía
a dejarte con mis flores,
el caudal de mis amores,
porque Tú eres luz y guía
de mi oscura travesía.

Y bajo esta advocación,
eres Tú mi adoración,
Virgen de Fátima bella,
la divina y eterna estrella
que vive en mi corazón.

Vivir el Mes de María

Propuesta de catholic.net:

Mayo es el mes de las flores, de la primavera. Muchas familias esperan este mes para celebrar la fiesta por la recepción de algún sacramento de un familiar. También, Mayo es el mes en el que todos recuerdan a su mamá y las flores son el regalo más frecuente de los hijos para agasajar a quien les dio la vida.

Por otro lado, todos saben que este mes es el ideal para estar al aire libre, rodeado de la belleza natural de nuestros campos. Precisamente por esto, porque todo lo que nos rodea nos debe recordar a nuestro Creador, este mes se lo dedicamos a la más delicada de todas sus creaturas: la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro redentor.

Celebremos, invitando a nuestras fiestas a María, nuestra dulce madre del Cielo.

¿Qué se acostumbra hacer este mes?

Recordar las apariciones de la Virgen. En Fátima, Portugal; en Lourdes, Francia y en el Tepeyac, México (La Guadalupe) la Virgen entrega diversos mensajes, todos relacionados con el amor que Ella nos tiene a nosotros, sus hijos.

Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:

Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.

Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.

Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.

Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.

Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.

María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.

María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Vivir una devoción real y verdadera a María.

Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:

Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.

Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.

Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades.

Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.

Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.

La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caeli, la Consagración a María y el Rosario.

El Papa inició el maratón de Rosarios para pedir el fin de la pandemia

“Encomendar a las manos de María «a toda la humanidad, dolorosamente afectada por la pandemia», este es, en palabras del papa Francisco, el objetivo del «maratón de oración» que comenzó esta sábado 1 de mayo en la Basílica de San Pedro, y en el que participan treinta santuarios marianos de todo el mundo, que cada día se turnarán para guiar el rezo del Rosario…”

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Preguntas sobre María en el misterio de la Encarnación

Me gustaría las respuestas a las siguientes preguntas fundamentadas en la Biblia. Agradezco su colaboración para mi catequesis: ¿Cómo fue la concepción humana del Hijo de Dios? ¿Cómo eligió Dios a María y no a otra mujer…? ¿Fue libre María al responder a los planes que Dios tenía sobre Ella? ¿Qué significa que María es llena de gracia? — A.C.

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Son preguntas profundas, que gravitan en torno al gran misterio de la Encarnación del Señor en las entrañas de la Virgen María. Intentemos, en el Nombre del señor, abordarlas.

1. Concepción humana del Hijo de Dios. La clave de esta pregunta es la palabra “humana.” Si entendemos por concepción “humana” algo que sea como hemos sido concebidos los demás seres humanos, eso no es lo que nos enseña la Escritura ni eso es lo que creemos en nuestra fe. La concepción de Cristo no fue por relación íntima entre hombre y mujer: ese es el testimonio de la Escritura y negarlo significa simplemente rechazar lo que hemos recibido.

Nuestra fe proclama que hay hechos que superan a los principios y leyes que descubrimos en la naturaleza–y esto incluye lo propio de la concepción entre hombre y mujer. Tales hechos los solemos llamar “milagros” y la concepción de Cristo fue milagrosa en ese sentido. Si una persona no cree en milagros, esa persona no cree que Dios sea realmente Señor de la creación, o simplemente no cree en Dios. La conversación o discusión con esa persona debe entonces partir de la existencia y los atributos de Dios.

2. Elección de María, la Llena de Gracia. En toda elección, incluso puramente humana, entra una cantidad inmensa de consideraciones que no es fácil describir. ¿Quién por ejemplo podría dar las razones completas y definitivas por las que prefiere un color determinado, o un perfume específico? Cuando se trata de elegir personas, sea por agrado o por una misión particular, esas razones se hacen aún más difíciles de aclarar. Lo que sí está claro es que las voluntades de ambas partes entran en juego.

Es como una especie de danza o de espiral: hay una iniciativa de Dios, que otorga una bendición de amor a María y hay una respuesta generosa de María, que acoge, agradece y hace fecundo ese regalo del amor divino; a su vez, esta respuesta de María abre la puerta a una nueva acción y bendición de Dios, que suscita otra respuesta, que a su vez trae nuevas gracias y bendiciones. En el origen de todo este hermoso proceso místico está un primer querer de Dios, que en el fondo es tan inexplicable como todos los actos de su querer. Si nos preguntamos el por qué del amor sólo llegaremos a que el amor es respuesta de sí mismo, como dijo San Bernardo: “amor porque amo; amo por amar.”

Ahora bien, todo ese proceso tenía un propósito, un bien inmenso que no era solamente para ella: se trataba de nuestra redención. Quiero decir: Dios nos ama y espera respuesta de amor de todos nosotros, según la vocación que cada uno de nosotros tiene en su plan de salvación, pero lo que falla en nuestro caso es la lentitud y mediocridad de nuestras respuestas. Ninguno de nosotros es ni debe ser una repetición de María pero todos podemos aprender de ella y recibir de los bienes y gracias que Dios le otorgó, y que por su propio amor llegan también a nosotros en forma de una eficaz y continua intercesión.

Eso es lo que significa que ella es “llena de gracia”: que el amor de Dios hizo obra preciosa en ella, y que ella respondió a ese amor con generosidad, prontitud y perfección. Ella es llena de gracia porque esa especie de “diálogo de amor” entre ella y Dios no cesó nunca y fue cada vez más pleno y perfecto.

3. Libertad de María. Nosotros somos obra de Dios y Dios no se contradice. nuestra libertad, entendida como capacidad de desear y obrar según la la verdad que conocemos por la luz de la razón y la luz de la fe, es regalo de Dios. Y su gracia, su amor que nos visita y nos capacita, es también regalo suyo. Estos dones suyos no se contradicen sino que se complementan y fortalecen mutuamente: el llamado gratuito del amor de Dios encuentra respuesta en nuestra libertad, y nuestra libertad, al responder, se llena de mayor claridad y fuerza para mejor desear el bien que Dios le propone. Esto sucede en todos nosotros pero sucedió de un modo especial y eminente en la Santa Virgen María, de modo que ella obró con suprema y altísima libertad, escogiendo así lo que era, de modo absoluto, lo mejor para sí misma.

Una poesía a La Moreneta, Virgen de Montserrat

Preludio de aleluya universal
en el Verbo que anuncia salvación,
se encarnará la Voz, vendrá el perdón,
en tu seno de esposa virginal.

Naciste, por merced, glorioso umbral,
aurora de la humana redención,
estela de final resurrección,
reina del paraíso celestial.

Entregarás al mundo tu dolor,
aceptarás ser madre mediadora,
esclava de divina voluntad.

Brotaste en la fontana del Amor,
sacias la sed del alma pecadora,
y eres remanso azul de la verdad.

Autora: Emma Margarita R. A.-Valdés

Semana Santa con María

Cada año la Semana Santa nos brinda la oportunidad única de acercarnos al misterio del amor de Cristo hasta el punto mismo de hacernos uno con Él, tanto en el dolor como en la alegría.

Quiero invitarte a que este año nos acerquemos al Señor de la mano y con los ojos de María. ¿Quién podía entender mejor, hasta donde es posible entenderlo, aquello que sucedía en los días finales de Cristo en esta tierra? ¿Qué corazón pudo acoger mejor la grandeza de ese amor, el amor del Dios humanado, que se vertía sobre el mundo como bálsamo de nuestras heridas, sanación de nuestras llagas y fuerza para nuestros buenos propósitos?

Junto a María, a quien llamamos con humildad corredentora, dispongámonos a amar, contemplar y vivir los misterios centrales de nuestra fe. El modo único de su participación en la gesta salvadora nos invita a entrar en el lazo indestructible de amor que unió a la Virgen y al Hijo. Fue Ella el consuelo único que Dios Padre le otorgó a su Hijo en la hora más amarga, y fue Él la fuerza incomparable que le permitió a Ella estar de pie junto al patíbulo de la Cruz.

Vivamos, pues, este tiempo bendito como discípulos de la mejor discípula que Cristo tuvo; vivamos estos días junto a Aquella que ha sido llamada “Evangelio Vivo” y a quien Dios mismo llamó “Llena de Gracia.” Amén.

Bellas noticias del Santuario de Knock, en Irlanda

“El Santo Padre ha querido estar presente en este momento tan importante de la vida del Santuario de Knock, para el que el Papa declaró oficialmente hace unos días que pasaría de ser considerado Nacional a Internacional de Especial Devoción Eucarística y Mariana el día de San José…”

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En honor de la Virgen de Lourdes

“Pido al Espíritu Santo escribir unas líneas que alegren el corazón de la Virgen en su fiesta del 11 de febrero. Que hagan mínimo honor a la belleza, juventud e inmenso amor por sus hijos enfermos de la Virgen de Lourdes. Unas líneas que describan cómo esa gruta es una ventana abierta al Cielo…”

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Los orígenes de la devoción a la Virgen María

“Como han puesto en evidencia los estudios mariológicos recientes, la Virgen María ha sido honrada y venerada como Madre de Dios y Madre nuestra desde los albores del cristianismo. En los tres primeros siglos la veneración a María está incluida fundamentalmente dentro del culto a su Hijo.
Un Padre de la Iglesia resume el sentir de este primigenio culto mariano refiriéndose a María con estas palabras: «Los profetas te anunciaron y los apóstoles te celebraron con las más altas alabanzas». De estos primeros siglos sólo pueden recogerse testimonios indirectos del culto mariano. Entre ellos se encuentran algunos restos arqueológicos en las catacumbas, que demuestran el culto y la veneración, que los primeros cristianos tuvieron por María…”

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26 de Diciembre: Aniversario de la Renovación del Cuadro de N.S. de Chiquinquirá

Desde aquel momento de 1586 en que la sevillana María Ramos reparó el viejo oratorio y colgó en el mejor lugar de la capilla la deteriorada pintura de la Virgen del Rosario, tres milagros se han presentado con relación al acto de renovación del inmaculado lienzo sagrado.

No obstante, el acto más prodigioso y sublime ha sido que durante más de 432 años el cuadro se conserve desde ese 26 de diciembre de 1586 cuando se renovó por primera vez. Entonces, la imagen apareció rodeada de vivos resplandores.

Sin explicación alguna los colores y su brillo original reaparecieron mientras que los rasguños y agujeros de la tela habían desaparecido.

En aras de recoger información de los testigos que presenciaron ese instante majestuoso y milagroso, el 10 de enero hace presencia en la población una comisión enviada por el arzobispo de Bogotá, conformada por dos curas y dos notarios.

Respecto al proceso canónico del milagro de Chiquinquirá, existe una copia original que luego fue publicada por el Banco de la República, situación que no ocurre, por ejemplo, con la Virgen de Guadalupe, que es posterior a la segunda renovación del cuadro.

En la víspera de la fiesta de Los Reyes, el 5 de enero de 1989 resplandeció la imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y así de nuevo se produce el milagro de su resplandor, el cual se hace evidente durante 24 horas seguidas.

La tercera y última vez que el cuadro se iluminó fue el 17 de marzo de 1999, hace 20 años, durante la misa de las 6 de la mañana en la Basílica. “Estaban los sacerdotes que habían oficiado la misa de las 6:00 de la mañana y alguien sale corriendo gritando que la Virgen estaba iluminada. Lamentablemente no hay un registro fotográfico que hubiera podido captar esa imagen. Pero hay un grupo de al menos 40 personas, quienes vieron y testificaron bajo juramento que el cuadro de la Virgen se iluminó y se proyectó hacia delante”, afirmó Fray Carlos Mario Alzate, prior de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

7 datos sobre la Inmaculada Concepción

” El 8 de diciembre la Iglesia celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, doctrina de origen apostólico que fue proclamada dogma por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus. A continuación, te presentamos siete datos para entender mejor este dogma…”

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