Diez actitudes cristianas al estilo del Resucitado

“La Pascua es el tiempo de la Iglesia. “Ahora os toca a vosotros”, parece decirnos el Señor Resucitado cuando nos muestra sus llagas -el ministerio eclesial de la caridad, espléndido ejercicio del llamado “munus regendi”-, su Palabra -el ministerio eclesial docente o “munus docendi” y su pan tierno y partido -“munus sanctificandi”-. Ahora nos toca a nosotros y tenemos cincuenta días consecutivos y todos los domingos del año -la vida entera, en definitiva- para reconocer y ser testigos del Resucitado, la mejor noticia y realidad de toda la historia de la humanidad…”

Actitudes cristianas

Click!

No pudo la muerte

No pudo la muerte,
no pudo vencer:
¡venció el Nazareno,
venció Cristo Rey!

1. Los clavos y espinas,
la cruz y la hiel,
son claras señales
que no hay que esconder.

2. La Sangre abundante
que cubre su piel,
invita con fuerza
a confiar y a creer.

3. Que nadie se espante
por ver padecer
al que hizo portentos
librando a Israel.

4. Jesús es su Nombre
nacido en Belén,
humilde, obediente,
creció en Nazareth.

5. Llegada la hora
fue a Jerusalén
su muerte ha vencido
a la muerte también.

6. Hoy canta “¡Aleluya!”
aquel que tiene fe
y hoy responde el Cielo:
“¡Aleluya, amén!”

La resurreccion de Cristo y la de Lazaro

Padre, si Jesus resucitó a algunos muertos como Lázaro entonces porque hay tanto escandalo por su resurreción, si él no habia sido el único? – Preguntado en formspring.me/fraynelson

* * *

No estoy seguro de qué sentido le das a la palabra “escándalo,” pero creo que sí debe destacarse muy claramente que no son de la misma clase ni tipo la resurrección de Lázaro y la de Cristo.

Lázaro volvió a esta vida, para luego morir como todos; Cristo en su resurrección “venció a la muerte” y la muerte “ya no tiene poder sobre él,” según nos enseña correctamente san Pablo en Romanos 6, 8.

Además la muerte de Lázaro es fruto de su fragilidad y enfermedad según nos cuenta el Capítulo 11 de San Juan. Por el contrario, el mismo evangelista nos enseña que a cristo no le quitan la vida, sino que él mismo la entrega, y esa entrega, que es signo e instrumento de un amor inconmensurable, es la que nos da salvación, de modo que podemos y debemos decir que somos redimidos en la muerte de Cristo, mientras que nadie diría que la muerte de Lázaro lo liberó.

Finalmente, sólo la resurrección de Cristo abre una existencia nueva que corresponde al destino final del universo, de modo que en el cuerpo glorioso de Cristo se ve el plan mismo de Dios en su plenitud.