Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 6 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 6 de 8: Isaías.

* Elogio de san Jerónimo sobre el contenido del libro: “resumen de la Biblia.” Isaías hace que Jerónimo exclame en su comentario: “Desconocer las Escrituras es desconocer a Cristo.”

* Los cánticos de Isaías constituyen más de una cuarta parte de todos los cánticos de la Liturgia de las Horas. En los cuatro Cánticos del Siervo se encuentra un impresionante acercamiento a la Pasión del Señor.

* En Isaías está el anuncio del nacimiento virginal (cf. versión de los LXX); se halla la súplica más profunda del adviento: “Ojalá rasgaras el cielo y bajaras…”

* Expresiones muy memorables suyas: La ternura de Dios: ¿Puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?; La eficacia de su Palabra: Como caen la lluvia y la nieve y no retornan sin dar semilla…; El consuelo de Dios: Mi pueblo ha recibido doble castigo…; El retorno del exilio: A tus hijas las traen en brazos…; La percepción de la vocación en medio de la indignidad: Soy hombre de labios impuros en medio de un pueblo de labios impuros; La santidad de Dios.

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 5 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 5 de 8: Samuel.

* Samuel cierra el tiempo de los jueces y abre el tiempo de los reyes. “Juez” es aquel que “juzga” según Dios y ello quiere decir: quien empuja la historia humana para que se “ajuste” más y más al plan de Dios.

* Samuel niño fusiona la voz de Dios y la voz del sacerdote, hasta el punto de confundirlas. Su “falta” nos enseña algo: un verdadero profeta jamás separa a Dios de los legítimos pastores del pueblo de Dios; entonces nunca separa Cristo de su Iglesia.

* Samuel es llamado a denunciar. Es un aspecto duro pero irrenunciable de la vocación profética. Aspecto muy necesario en medio de las incoherencias de nuestro continente latinoamericano, que es mayoritariamente católico pero en el que campean la injusticia y la corrupción.

* Samuel denuncia los pecados de los hijos de Elí pero luego falla en formar sus propios hijos. Nos pasa también a nosotros: reconocemos los defectos de otros más pronto de lo que eliminamos los nuestros.

* Samuel es elegido y es llamado a eligir. Su elección de David mejora a la de Saúl. Tres puntos en que David supera a Saúl: (1) David es humilde sin resentimiento ni mentalidad de desquite. (2) David ha aprendido en la soledad del aprisco a poner su confianza sólo en Dios. (3) David sabe alegrarse en el Señor.

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 4 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 4 de 8: Moisés.

* En Moisés estaban, como de manera natural, la sensibilidad por la justicia y el deseo de liderazgo o arbitraje. Pero sin la voz y la fuerza de Dios, estas condiciones humanas toman el rumbo de la frustración y el desgaste, y eventualmente conducen al miedo y la huida.

* En el episodio de la zarza ardiente hemos de ver, ante todo, que el desierto ha devuelto a Moisés la capacidad de admiración. El asombro es puerta por la que puede saludarnos la novedad radical de Dios.

* Dios dice que ha visto “la opresión de su pueblo” : es lo mismo que ha visto Moisés. La vocación no hace de Moisés una persona distinta sino que confirma y a la vez pone en marcha el ser más auténtico del mismo Moisés. El Dios creador es el redentor. Dios, al llamarnos, nos redime, así como, al crearnos, nos rescató de la nada.

* Dos características de Moisés: es el más humilde entre todos; es también el amigo íntimo de YHWH. De aquí aprendemos que los enemigos de la vocación son la soberbia y la falta de oración.

* Por “soberbia” hay que entender no solamente la arrogancia o el orgullo sino todo aquello que busque afirmar el propio yo delante de los planes de Dios, según la pregunta de los apóstoles: “¿Y a nosotros, que lo hemos dejado todo, qué nos va a tocar..?” La afirmación desordenada del propio yo puede descubrirse usando como examen los votos de los religiosos: obediencia, castidad y pobreza: lo que atente contra esos votos incluye afirmación soberbia del propio yo ante Dios.

* La intercesión de Moisés, como aparece en el libro de los Números, tiene rasgos sacerdotales: es compasión por el pueblo y sed de la gloria divina; a imagen suya hemos de orar también nosotros.

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 3 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 3 de 8: verdaderos y falsos profetas.

* En el Antiguo Testamento, sacerdotes y reyes recibían su oficio de manera hereditaria; sólo en el caso de los profetas cabe hablar propiamente de una “vocación” en el sentido personal e intransferible que ese término tiene para nosotros.

* No sólo hay que aprender a diferenciar entre profetas paganos y profetas bíblicos; también en el ámbito de la Escritura son necesarios criterios que diferencien los verdaderos de los falsos.

* Por eso ya el Deuteronomio enseña que si un profeta predica rebelión contra la alianza o contra YHWH no puede ser un verdadero profeta. También san Pablo enseña que nadie puede maldecir a Cristo y decir que lo guía el Espíritu Santo. Hay entonces un lado “objetivo” y de “control” sobre el fenómeno de los profetas, y éstos no deben considerarse exentos de todo examen externo.

* La tendencia constante de los falsos profetas, a lo largo de los siglos, es ubicarse por fuera y por encima de la Iglesia, suponiendo y afirmando que lo que vale para “el común” de la gente no vale para ellos. Esto se cumple tanto en casos de extrema derecha (M. Lefebvre) como de extrema izquierda (L. Boff). En realidad, brota de una tendencia muy humana, hija del conflicto entre lo metódicamente racional (apolíneo) y lo intensamente vital (dionisíaco).

* Tres criterios sobre un verdadero profeta: (1) Toma como referencia constante la alianza (en nuestro caso, la redención por la Sangre de Cristo); (2) Ama a la Iglesia como es y quiere renovarla desde adentro, no como juez o consejero externo; (3) Se reconoce bajo obediencia porque el pueblo de Dios tiene una constitución intrínsecamente jerárquica.

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo, 2 de 8

Retiro Sacerdotal: Los profetas y el Cristo. Tema 2 de 8: Rasgos del profetismo bíblico.

* Tres figuras destacan en el Antiguo Testamento: los sacerdotes, los reyes y los profetas.

* En el caso de los sacerdotes se da una continuidad y una discontinuidad: Cristo ofrece sacrificios, como en la Antigua Alianza, pero no ofrece algo ajeno a sí mismo sino su propia vida.

* En el caso de los reyes, hemos de referirnos al rey por antonomasia, David, en cuyo tiempo Dios puso “paz en las fronteras” y sació “con flor de harina” a su pueblo. Aunque Cristo acepta ser llamado “hijo de David” también muestra que el Reino de Dios no es una reedición del tiempo de David sino que acontece de un modo más interior, permanente y universal.

* Los profetas, por su parte, son los “íntimos de Dios.” De su amistad con el Santo aprenden a descubrir la distancia que se da entre los caminos que sigue el mundo y el camino que Dios quiere. Su palabra es por eso incómoda pero, a la vez, saludable.

* Tres diferencias entre el profetismo pagano, como el del oráculo de Delfos, y el profetismo bíblico y cristiano: (1) Los dioses paganos son simplemente idealizaciones de deseos humanos. (2) En los oráculos paganos la iniciativa es del hombre y no de Dios. (3) En el paganismo el profeta es simple vaticinador, y su vocación se mide por la exactitud de sus aciertos; en perspectiva de la Biblia, en cambio, todo apunta a un objetivo: la realización de la gloria divina en la conversión del hombre.