LA GRACIA del Viernes 7 de Abril de 2017

La soledad de Cristo en su pasión se convierte en la revelación de la fidelidad perfecta y el amor sin límites del Padre.

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Sobre el designio de Dios Padre en la Pasión de su Hijo Jesucristo

Querido Padre! Espero se encuentre bien y Dios este con usted. Estoy leyendo – de a poco- un libro de S. Alfonso M de Ligorio, titulado: “Reflexiones sobre la Pasión de Jesucristo” y un párrafo me quedo como demasiado profundo para entenderlo.., dice : ” La pasión de nuestro Redentor no fue obra de los hombres, sino de la Justicia Divina, que quería castigar al Hijo con todo el rigor que merecían los pecados de los hombres”. En el libro de Santa Faustina, recuerdo que leí de que la Voluntad de Dios siempre se cumple ¿era Voluntad de Dios que el Hijo de Dios padeciera en la Cruz y el enemigo malo no vino sino a cumplir con esa Voluntad? perdóneme Padre si interpreto mal. — C.A.

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Hay en tu pregunta dos temas estrechamente relacionados. Uno es: ¿Cuál es el lugar de la justicia divina en la muerte de su Hijo, inocente y santo, en la Cruz? El otro es: ¿De qué modo o en qué sentido se cumplía la voluntad de Dios con que su Hijo muriera de esa forma infame e injusta?

Hay que notar que muchos pretenden salir de la dificultad que entrañan estas cuestiones planteando todo en un nivel puramente humano y terrenal. Quienes así piensan ofrecen típicamente argumentos como estos: Continuar leyendo “Sobre el designio de Dios Padre en la Pasión de su Hijo Jesucristo”

Las visiones de Ana Catalina Emmerich

¿Qué opinión le merecen las visiones de Ana Catalina Emmerich? – V. G.

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Ana Catalina Emmerich fue una humilde religiosa agustina que vivió en tiempos muy difíciles (1774 – 1824), y que unió con fe y amor sus padecimientos, incluyendo los estigmas, que recibió en 1812, al dolor de Cristo por la salvación del mundo. Recibió además muchas manifestaciones sobrenaturales entre las que destacan numerosas visiones sobre la vida de Cristo, desde su nacimiento hasta su muerte y resurrección. De estas visiones hemos tenido noticia a través de las transcripciones y recopilaciones del filósofo Clemens Brentano. Sobre todo en lo relativo a la Pasión de Cristo, las palabras de Ana Catalina han tenido un impacto muy grande en muchas personas, en especial, en nuestro tiempo, porque sirvieron de base para muchos elementos del guión de la película homónima de Mel Gibson. Ana Catalina fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en 2004, si bien en esa solemne declaración se distingue bien entre las virtudes de ella como persona y los escritos que de ella tenemos, los cuales no son oficialmente aprobados pero tampoco rechazados.

En general, es evidente que los escritos de Ana Catalina han infundido notable devoción en muchas personas. En alguna ocasión, por lo menos, resulta científicamente inexplicable la precisión de sus descripciones porque, sin haber ido nunca a Éfeso, ni ella ni su confidente Brentano, las palabras que están en su visión sobre la Virgen María condujeron a descubrimientos arqueológicos importantes.

Y sin embargo, el tema teológico del valor que debe darse a tales experiencias es muy complejo. Otras personas, como Luisa Piccarreta, han tenido también visiones de la Pasión de Cristo, y los detalles no necesariamente coinciden. Se trata de dos personas de gran virtud y oración pero resulta imposible dar un valor científico o de revelación vinculante (obligada) en la Iglesia a este tipo de palabras. ¿No hay algo de imaginación, o de proyección de deseos, temores o temas culturales en boga, en tales visiones? ¿Es la expresión en palabras absolutamente fiel a unas visiones que por su misma naturaleza trascienden la expresión del lenguaje humano?

Por eso creo que debemos quedarnos con la sobriedad propia de los pronunciamientos vaticanos: estamos ante una mujer muy virtuosa, y con toda probabilidad muy santa, pero sus escritos no deben tener más rango que el de inspiraciones plausibles que pueden mover a devoción a algunas personas. No deberían entonces usarse como material para la predicación pública ni para pronunciamiento doctrinal alguno.

LA GRACIA del Viernes 25 de Marzo de 2016

VIERNES SANTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

Celebremos con gran solemnidad la caridad con que Cristo se entrega en el cenáculo, su misericordia en la cruz y su humildad en el sepulcro.

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Meditación sobre el dolor de Cristo en la Cruz

Dice el gran predicador Fray Luis de Granada: “Estas causas de dolor afligían aquella alma santísima sobre todo lo que se puede encarecer. En lo cual parecen haber sido mucho mayores los dolores de su alma que los de su cuerpo, y mucho mayor la pasión invisible que padecía de dentro que la visible que padecía de fuera…” Lee el texto completo aquí.

Amor de Cristo: amor de fiar

No sólo Pedro negó tres veces al Señor. Múltiples afrentas triples nos presenta Lucas en la Pasión de Cristo; y a todas responde Él con una triple afirmación de misericordia, esperanza y fe.