[Predicación en la Asociación Católica “Jesús en ti confío” de Bucaramanga. Junio de 2016.]
Tema 1 de 4: Las cadenas de la inteligencia
Ignorancia: Respuesta – Cristo confirma los mandamientos de Moisés
Escepticismo: Respuesta – Manera como Cristo trata a Tomás, Natanael
Prejuicio: Respuesta – parábolas y ejemplos de Cristo que tienen como protagonistas a los excluidos
Novelería: Respuesta – la Biblia enseña que quien adora ídolos se vuelve como la obra de sus manos
Cientificismo: Respuesta – San Pablo nos advierte que la ciencia hincha
Presunción: Respuesta – San Pablo nos dice: Respuesta – “¿qué tienes que no hayas recibido?”
Superficialidad: Respuesta – El caso de la hija de Herodías, Salomé, un cuerpo sin cabeza
Opinión pública: Respuesta – San Juan nos advierte que no amemos el mundo ni lo que hay en el mundo
“Desde unas elecciones en política hasta un cambio estratégico en una empresa. El éxito en diferentes casos puede variar dependiendo de si las decisiones se tomaron de manera inteligente o no. Para ayudarnos a profundizar en los conceptos ‘inteligencia colectiva’ y ‘estupidez colectiva’, hablamos con Amalio Rey, fundador y director de emotools y profesor y consultor en nuevas tendencias en gestión de la innovación y la I+D…”
[Retiro espiritual con Vírgenes Seglares, en enero de 2015.]
Tema 1 de 4: Lo propiamente humano
* La formación humana es el material sobre el que va a trabajar la gracia divina.
* Santo Tomas de Aquino: “La gracia supone la naturaleza.” Solo se puede llegar a nuestra santificación y a nuestra plenitud con el auxilio de la gracia de Dios. Pero la gracia divina trabaja a partir de lo que es nuestra naturaleza.
(1) Dios respeta la naturaleza (lo que cada cosa es por sí misma) de cada cosa, porque Dios mismo es el autor de cada naturaleza.
(2) La naturaleza de los seres irracionales la llamamos cerrada (confinada al instinto y al ámbito de los estímulos). La llamada “inteligencia” de los animales es la capacidad de resolver problemas (algo que demanda una acción y exige una respuesta) que provienen de estímulos (realidad física sensorial que conecta con la satisfacción de una necesidad o con la obtención de un placer). El animal queda confinado en el “para sí”.
(3) La razón del ser humano va más allá: produce preguntas. La pregunta viene del deseo de saber “qué es en sí” cada cosa, es decir, más allá de la conveniencia, la necesidad o el placer. La razón, comparada con la “inteligencia” de los animales tiene entonces diferencias: el saber racional es un saber que podemos llamar “desinteresado” porque no está resolviendo ningún problema inmediato, aunque también es posible razonar para resolver problemas. La razón está buscando en primer lugar responder a preguntas y las preguntas tienen que ver con el ser. La razón no se limita al estímulo.
(4) Cuando el ser humano empieza a preguntarse que son las cosas en sí, convierte a su naturaleza en una realidad abierta, es decir adquiere soberanía sobre su condición; esta soberanía hace que podamos modelar nuestra naturaleza. Es así como podemos mejorar nuestra naturaleza humana porque cuando el ser humano tiene capacidad de conocer qué es algo, puede apropiarse de ese algo de una manera radical. Los seres humanos somos realidades que nos podemos apropiar de nuestra propia condición.
[Curso de Fin de Año ofrecido por Fr. Nelson en Diciembre de 2013 – Enero de 2014]
Tema 1: Conocimiento Racional
* Presentación
+ Filosofía: amor a la sabiduría; es historia y contenido.
+ “Contenido”: temas; conocimiento según razón.
+ “Historia”: encuentro con personas, en sus contextos y con sus intereses.
+ Caricaturas de la filosofía: distante, irrelevante, atea, incrédula, materialista, fría, masculina.
* Tipos de conocimiento
+ Hay varias clasificaciones; nos ayudan a recordar que el conocimiento formal y filosófico no lo es todo ni puede pretender en cada área de la vida tener el primer lugar.
+ Relacionado: tipos de inteligencia.
+ Conocimiento con formalidad “estimúlica” y con formalidad “de realidad” (Zubiri). Diferencia entre un “problema” y una “pregunta”
+ Conocimiento “connatural” y conocimiento expreso o formal (Tomás de Aquino)
Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nobel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo.
“Estoy convencido de que la verdad es la realidad objetiva y no la subjetividad que marca la tendencia del periódico, o del medio de comunicación de que se trata. Por poner unos cuantos ejemplos de películas no muy viejas ¿Puedo señalar los errores, mentiras de la novela y película “El Código Da Vinci? ¿Has visto la película “Agora” de Amenabar y su carácter de panfleto contra el cristianismo, además de su falsedad histórica sobre la muerte de Hipatia que era una filosofa neo platónica y no una cientista racionalista?”
[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.]
* Somos imagen y semejanza divina particularmente por nuestras facultades de inteligencia y voluntad.
* Lo propio de la inteligencia es buscar la verdad, más allá de la apariencia.
* Lo propio de la voluntad es buscar el bien, más allá de la conveniencia.
* El pecado impide que las facultades alcancen su fin propio: la inteligencia se deja seducir por apariencias, y la voluntad por intereses y conveniencias.
* La inteligencia puede recuperar la mayor parte de su claridad a través de una palabra externa, que podemos llamar la LEY. Al definir sobre lo correcto y lo incorrecto, la LEY ayuda a que el inteligente recupere la verdad moral.
* Pero la ley es insuficiente para restablecer a la voluntad en su propósito inicial. Para ayudarla en esa línea, la providencia divina suele disponer de tres clases de eventos en la vida del pecador: (1) Experimentar las consecuencias del mal obrar, es decir, “tocar fondo;” (2) Hacerse las preguntas profundas, como: ¿Cuál es el sentido de mi vida?; (3) Conocer realizaciones concretas del bien.