¿Es nuestra fe una especie de filosofía?

Sin quitar nada a lo que tenemos en nuestra Fe o doctrina católica, ¿cuál sería la diferencia en llamarle en vez de ‘religion’ decir solamente: Filosofía Católica, o Filosofia Cristiana; Conciencia catolica o Conciencia Cristiana? — J.L.R.

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Hay varias razones–por lo menos tres–por las que la religión cristiana y católica no puede reducirse a una especie de “filosofía” o a un modo de “conciencia”:

1. La filosofía tiene como base y método únicamente la razón humana; la religión tiene su fundamento último en aquello que Dios nos ha dejado saber sobre Él mismo, la creación, el lugar del ser humano en su plan, el daño del pecado y la restauración de la redención. Nada de esto es accesible a la sola razón humana.

2. El punto central de nuestra fe es la proclamación de la donación de la gracia por el sacrificio de Cristo y la efusión del Espíritu Santo. ¿Qué entendemos por gracia? La gracia no es una idea, ni menos una idea que pudiera deducirse o inferirse de otras ideas, como lo hace filosofía. La gracia es una acción, un actuar de Dios, del cual sabemos por el testimonio de personas que lo han vivido. Eso no sucede con los métodos de la filosofía.

3. La fe viva no se limita a aceptar simplemente unos enunciados–una doctrina–sino que implica vivir lo que uno cree; y esta práctica de la fe tiene su lugar propio en una comunidad de fe, que finalmente es la Iglesia. El quehacer filosófico no cuenta con ese elemento, ni lo destaca, ni lo defiende, ni afirma su importancia.

Es, pues, evidente que nuestra fe y nuestra religión cristiana y católica no pueden reducirse a los márgenes de una estructura mental, aunque sea muy sofisticada, como es el caso de la filosofía.

San José: ejemplo para seminaristas y sacerdotes

Los obispos de España nos hablan: “Los Seminarios fijen los ojos en el modelo de san José, para seguir aprendiendo de su pedagogía. Como el hogar de Nazareth, donde María gesta en su seno al Hijo de Dios y José lo educa paternalmente, preparando juntos su misión, el Seminario es el hogar donde se gesta y educa la misión del futuro presbiterio, al servicio de la Iglesia diocesana. El Seminario es realmente un presbiterio en gestación. Así, la presencia discreta y atenta de san José en cada comunidad formativa, al lado de María y en estrecha colaboración con el misterio de su maternidad, alentará nuestros esfuerzos por ofrecer a la Iglesia y al mundo los pastores misioneros según el corazón de Dios, que tanto necesita…”

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Razones objetivas para no admitir la intercomunión con los luteranos

“En una carta abierta dirigida al presidente protestante del Grupo de Trabajo Ecuménico (ÖAK), el historiador eclesiástico de Tubinga Volker Leppin, el cardenal Kurt Koch, responsable del ecumenismo en la curia romana, explica por qué no es posible que católicos y luteranos comulguen juntos. Entre otras razones, recuerda que los luteranos no creen imprescindible los ministros ordenados para poder consagrar y admiten dar la comunión a no bautizados…”

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Jesús y los respetos humanos

“El Papa Francisco decía: “Podemos caminar cuanto queramos, podemos edificar muchas cosas, pero si no confesamos a Jesucristo, algo no funciona. Acabaremos siendo una ONG asistencial, pero no la Iglesia, Esposa del Señor”. Cuando se deja de anunciar a Jesucristo, ya no es la Iglesia la que actúa…”

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«No entiendo lo de vivir la fe en el ámbito privado»

“El Dr. Manuel Martínez-Sellés fue elegido recientemente como presidente del Colegio de Médicos de la Comunidad de Madrid (España). Padre de familia numerosa, católico practicante, asegura en una entrevista que no puede entender lo de vivir la fe solo en el ámbito privado ya que la misma tiene que impregnarlo todo…”

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Declaración de los obispos católicos de EEUU después de la violenta irrupción en el capitolio

“Los obispos católicos condenaron enérgicamente la incursión de manifestantes pro Donald Trump dentro del edificio del Capitolio mientras el Congreso debatía este miércoles 6 la certificación de los resultados de las elecciones presidenciales, provocando la evacuación de legisladores y el asesinato a tiros de una manifestante por parte de las fuerzas del orden…”

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Ante un caso de profanación eucarística “en vivo”

Hay un video que circula por Internet en el que se ve a un señor que recibe la comunión con su mano derecha y luego, ante la pasividad de los fieles, se mete la hostia en el bolsillo y sigue su camino. ¿Qué debería hacerse en ese caso, si uno estuviera en esa Misa? — E.A.Q.

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Ante todo, tengamos claro que la profanación se da no por el hecho de comulgar en la mano sino por la manera de utilizar la comunión en la mano para quedarse con la Hostia. Importante aclarar esto.

Es terriblemente doloroso lo que cuentas. Sirve ante todo de advertencia para nosotros, sacerdotes, que por vocación hemos de ser los primeros custodios del Sacramento que es Santo por su esencia y es fuente de toda santidad. Es indispensable que el sacerdote, ante la comunión en la mano, advierta con frecuencia a los fieles sobre el riesgo de que queden partículas en sus manos; pero además es necesario que no se parte del comulgante sino solo cuando verifique con sus ojos que la persona ha consumido la Sagrada Hostia. Cualquier otro comportamiento del sacerdote, sin que importe cuánta prisa o cansancio tenga, implica un riesgo demasiado alto de profanación.

En cuanto a los laicos, debe tenerse en cuenta que quien hace un acto como lo que describe tu pregunta no tiene respeto alguno por la presencia eucarística y seguramente se dispone a realizar peores aberraciones con la Hostia así adquirida. Como el tiempo es un factor adverso en este caso, es mandatorio obrar pronto y de modo que intervengan otras personas. Por ejemplo: gritar en medio de la Asamblea: “¡PROFANACIÓN!, ¡PROFANACIÓN!” Y de inmediato algo como: “¡PADRE, ESTOY VIENDO UNA PROFANACIÓN! ¡PADRE, HAY QUE ACTUAR AHORA MISMO! ¡HERMANOS, NO PERMITAMOS ESTO!” Con las personas que puedan ayudar, hay que bloquear el movimiento del profanador, aunque sin hacerle daño.

Soy consciente de que se trata de una situación extrema y soy consciente de que si no se obra así, o de manera parecida, seremos cómplices de profanación.

De nuevo: lamento que cosas así sucedan y debemos por eso orar con persistencia para que Dios detenga y no impida actos como este.

¿Los católicos somos una «religión del Libro»?

“Es un lugar común decir que cristianismo, judaísmo e islam son “religiones del Libro”. Es una idea que caló en el siglo XIX entre los estudiosos de la mitología comparada y de la historia de las religiones a partir de las investigaciones del lingüista y orientalista Friedrich Max Müller (1823-1900). Pero en realidad solo encaja bien con el papel del Corán en las comunidades musulmanas. En efecto, la dimensión oral del cristianismo primitivo, como la forma totalmente nueva con la que se aproximaron los cristianos a los primeros códices escritos del Nuevo Testamento, ya desmienten su exclusividad libresca…”

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El concepto cristiano de persona

“La llegada del Cristianismo supone un cambio radical. El Cristianismo se ha esforzado desde hacer siglos por hacernos comprender que el Reino de Dios está en nosotros, que también el Mal está en nosotros, y que el campo de batalla no es otro que el de nuestros corazones. Es, de alguna manera, la oposición entre un pensamiento mágico, primitivo y un pensamiento más maduro. Primitivismo y madurez que no corresponden a épocas distintas de la historia, sino que siguen conviviendo en nuestros días como dos formas de concebir al mundo y al hombre. Aquí (en la concepción de la persona como autónoma, responsable y, en última instancia, libre) radica lo que me parece que es una de las mayores aportaciones del Cristianismo a la cultura universal…”

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¿Derecho a la blasfemia?

“Las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, defendiendo el derecho a la blasfemia como elemento constitutivo del derecho a la libertad de expresión ha provocado intensos debates. Lógico. No se entiende por qué si la libertad de expresión puede limitarse para impedir la calumnia, la injuria o para defender el derecho al honor, no pueda contemplarse también la restricción en materia de blasfemia…”

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