Estimados amigos, los felicito por la obra que llevan adelante. Es muy útil para los que necesitamos alimento espiritual a diario. Quiero a través de Uds. hacerle llegar una pregunta a fray Nelson: ¿por qué se necesitó el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo para saldar la ofensa a Dios ocasionada por el pecado de nuestros primeros padres y por los pecados personales?, ¿porqué Dios necesitaba “cobrar” esa deuda o “recibir una satisfacción” apropiada que fue la muerte de su propio Hijo? Muchas gracias por su atención. – S. Muñoz.
La muerte de Jesús, precedida y acompañada de tanta violencia es siempre fuente de preguntas muy profundas. Sabemos que es una fuente de amor pero también nos preguntamos si no había otra forma de mostrar ese amor, o de dar ese perdón, o de restaurar a la humanidad caída. San Pablo mismo nos dice que la Cruz es un “escándalo” para los judíos y una “necedad” para los no judíos, como indicando que las solas fuerzas de la inteligencia humana nunca lograrán comprender completamente el por qué de ese modo de salvarnos.
A veces se utiliza con excesiva preferencia uno de los conceptos que a veces se han propuesto para explicar el misterio de la Cruz: su muerte fue una manera de “pagar” una deuda. Ante todo hay que tener en cuenta que esta manera de hablar es sólo eso: una de las varias propuestas de explicación que se han dado. No es ni la más antigua ni probablemente la mejor. Cuando el Catecismo de la Iglesia Católica aborda este interesantísimo tema casi lo primero que dice es esto:
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1. Ha habido un despliegue de noticias que hablan de una cifra enorme de delitos de pederastia cometidos en Irlanda por miembros de la Iglesia Católica a lo largo de buena parte del siglo XX. ¿Esos datos son verdad o mentira?
¿En algún momento en tu vida has sentido deseo de conocer mejor a tu Dios?
Sé que esto será polémico, pero también puede resultar enriquecedor.
Este año, por diversas razones, he podido estar en Ecuador y Venezuela; no hace mucho estuve en Bolivia también. Es tiempo de compartir alguna reflexión sobre el particular estilo socialista que se ha convertido en un estándar para estas tres naciones. Conviene examinar si parece probable veremos su expansión en Latinoamérica y sobre todo, como creyentes, nos interesa preguntar cuáles serán las implicaciones para la Iglesia y para la evangelización.