Accion del Espiritu Santo en Aquel que Cree

El Cristo glorificado es el Dador del Espíritu. A precio de la “gloria de Cristo” recibimos el Don del Espíritu (cf. Juan 7). Y Cristo es “levantado” cuando es llevado a la Cruz, cuando sale del sepulcro y cuando entra en los Cielos con nuestra Humanidad para siempre presente en su carne. El Espíritu Santo es regalo para nosotros: no nos cuesta a nosotros pero sí le costó a Cristo. Gracias a Cristo participamos ahora de la vida divina, ya desde esta tierra y para siempre en la eternidad.

Preparando Pentecostes en la Escuela de San Pablo

La conversión de san Pablo no consistió en dejar unos vicios sino en dejar todo un proyecto de vida, típico del fariseísmo, que pretendía atraer el Reinado de Dios a través del esfuerzo de nuestra voluntad por ser buenos. Pablo descubre que sucede al revés: no nos hacemos buenos para recibir a Dios sino que al recibirlo Él con su bondad nos transforma. Dios que se dona, Dios que se da como “gracia”: tal es la comprensión primera del Espíritu Santo en los escritos del gran apóstol.

Lideres en Cristo, parte 1 de 5

Objetivo del curso: Verdaderos discípulos son verdaderos líderes, y los verdaderos líderes tienen siempre algo que recibir y aprender de Jesucristo. Parte 1 de 5: Lo más importante que puedo descubrir en mi vida es que necesito de Jesús, porque ese es el comienzo de todo lo que sigue. El que se descubre necesitado se deja ayudar, y el que se sabe necesitado de Jesús será ayudado por el que mejor sabe y puede ayudar.

La Virgen y el Evangelio

La Virgen María, llamada por la Biblia “llena de gracia” es precisamente la expresión más clara, elocuente, bella y poderosa de esa “gracia” que es el Evangelio mismo. Cuando sabemos mirar a María estamos descubriendo el Evangelio en su realización más completa.

¿Qué trae Jesús, que nadie más trae?

En el tiempo en que vivimos se presentan las religiones como equivalentes, o como si diera lo mismo creer o no creer porque se piensa que todo ello es un asunto “privado.” El centro de nuestra fe afirma que Cristo viene a resolver en realidad un problema fundamental: no es que uno ignore qué es lo bueno y lo malo, sino que carece de la fuerza interior para buscar y realizar el bien que conoce y desea.