¿Cuál es la diferencia entre la ilusión humana y la esperanza cristiana?

Fray nelson, no sé si aquí caben preguntas que yo llamo de filosofía: ¿Cuál es la diferencia entre la ilusión humana y la esperanza cristiana? Gracias por su tiempo. — G.B.

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Es una buena pregunta. Vamos por partes:

La palabra “ilusión” tiene distintos significados para distintas personas. Para algunos tiene que ver con algo que se ve grato y firme en el futuro, como en la expresión típicamente española: “Me hace mucha ilusión que nos encontremos este fin de semana.” Para otras personas, la ilusión tiene que ver con un deseo más o menos lejano, que puede estar próximo a la fantasía de lo irreal o a un anhelo profundo, que podría ser realizable, como cuando se dice: “Él siempre tuvo la ilusión de ser campeón de esa competencia… y lo logró.” Por último, hay que decir que la palabra “iluso” tiene más bien una connotación negativa, como la de una persona que no tiene claridad real sobre los obstáculos o los esfuerzos que se requerirían para llegar a una meta. Para lo que sigue, nos quedamos con el segundo enfoque, en su versión de deseo o anhelo profundo pero no inmediatamente realizable y de seguro que arduo.

Así entendida la ilusión, no está muy lejana de la virtud teologal de la esperanza: en ambos casos se trata de una mirada hacia el futuro, que comprende que hay dificultades y frenos pero que no por ello se resigna o retrae. El riesgo de la simple ilusión humana no está tanto en el contenido sino en esta pregunta: ¿con qué contamos? La esperanza no se apoya sólo en las propias fuerzas o recursos (por ejemplo, la capacidad de convocatoria, o los amigos que uno tenga) sino que sabe apoyarse en Dios en la medida en que cree en su Providencia y su señorío sobre toda la creación.

No es necesario, pues, establecer una oposición entre ilusión y esperanza pero sí comprender que el mejor lugar para nuestros mejores sueños es el Corazón de Aquel que nos ha mostrado tan grande amor.

LA GRACIA 2021/12/14 El Adviento: desplazamiento de la confianza

La persona que vive la espiritualidad del Adviento es consciente de que ha cometido errores, de que es frágil, del poder del pecado y la tentación en su vida; por todo ello desplaza su esperanza y su confianza al Señor.

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Aguardamos la alegre esperanza

El Adviento es mi tiempo litúrgico preferido, y en más de una ocasión he comentado por qué: la Iglesia misma, nuestra vida entera, es como un “adviento” a la espera de la plenitud que sólo Dios puede traer.

Hoy invito a todos a vivir con particular intensidad este Adviento del año litúrgico que está empezando. Largos y penosos meses de pandemia han dejado huellas de dolor, ansiedad y perplejidad en muchos corazones. Estemos todos de acuerdo en que necesitamos ese viento nuevo, esa gracia nueva, que sólo Dios puede concedernos.

Emprendemos, pues, el Adviento, con la mirada puesta en Cristo, bajo una consigna sencilla y profunda: nuestro límite último no es el de nuestras fuerzas porque más allá de nosotros mismos hemos sido pensados y amados por el Dios santo y fuerte. Amén.

LA GRACIA 2021/11/28 Diferencia entre la espera y la esperanza

PRIMER DOMINGO ADVIENTO, CICLO C

En el Adviento no estamos llamados solo a esperar sino a tener esperanza porque cuando cultivamos la esperanza no solo rechazamos un mal sino que aguardamos un bien, el gran bien, Jesucristo.

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La esperanza es Cristo

“Hoy en día vivimos en una sociedad sin sentido, objetivos y sobre todo, sin esperanza. Vemos a Cristo como una herramienta que justifica nuestras ansiedades, temores y rencillas. Pero Cristo no es una herramienta y esto se evidencia en tantas personas que terminan desanimadas porque ven el mundo tambalearse y no lleva el final de los tiempos. ¿En quién ponemos nuestra esperanza?”

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LA GRACIA 2021/01/19 Son tiempos en que necesitamos un ancla

Al conocer día por día que Dios es fiel y al ir poniendo en Él cada vez más una esperanza robusta hace que tengamos un ancla en medio de las incertidumbres de esta vida.

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LA GRACIA 2020/11/08 La esperanza cristiana

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO A
Solo el que está profundamente decepcionado de las capacidades del ser humano se da cuenta para qué vino Cristo, y por qué era necesario que padeciera.

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Toda crisis trae sus elementos positivos

En tiempos de crisis y dificultad es fácil llenarnos de miedo o de sospecha y ver solo lo negativo. Pero con la ayuda de Dios, uno descubre que hay también lecciones, e incluso bendiciones muy reales que brotan de las dificultades mismas. Aquí pongo una pequeña lista relacionada con el COVID-19, sin ánimo por supuesto de quitar gravedad a lo que la tiene; ni minimizar el dolor de quienes padecen en su salud, en pérdidas de seres queridos, o en su economía.

1. SABIDURÍA. Los seres humanos somos frágiles. Un virus pequeño afecta el sistema social y económico de todo el planeta. Es sabio recordar que la vida es frágil y por ello hay que cuidarla, compartirla, restaurarla.

2. HUMILDAD. A veces ponemos las fronteras y no dejamos entrar; a veces nos ponen las fronteras y no nos dejan entrar. Sucede a países y sucede a personas.

3. TIEMPO DE FAMILIA. Algunas familias, obligadas por el COVID-19 están redescubriendo lo que es compartir tiempo juntos. Menos celulares y más risas y sonrisas.

4. CONOCER LOS VECINOS. El individualismo nos está consumiendo. Los tiempos de cuarentena son oportunidad para conocer un poco más quién vive a tu lado, aparte del saludo lejano y rápido de la mañana o la tarde.

5. SOLIDARIDAD. Nadie puede con su sola intención vencer una pandemia. Todos necesitamos de la colaboración de todos. Más allá de fronteras, clases o castas, somos de verdad una sola familia humana.

6. HAMBRE DE DIOS. Tengo testimonios de varias partes del mundo: muchos se han volcado en oración hacia el Señor, y sus súplicas abrazan países enteros, y de hecho, toda la Tierra.

7. MENOS PRISA. Los ritmos locos en que solemos vivir se han visto interrumpidos por las cuarentenas que se han decretado en diversos lugares. Estamos viendo, como en reflejo, que nuestro ritmo usual no es indispensable y sí es destructivo. Gran lección.

8. ACTIVIDADES DE MEJOR CALIDAD. Parece sencillo pero tiene valor: hay gente redescubriendo el sentido de una buena lectura, o de una buena conversación, o han sacado tiempo para desarrollar talentos aplazados (pintar, leer, practicar música).

9. CREATIVIDAD. No debemos olvidar que grandes genios, como Isaac Newton, pasaron por cuarentenas debido al azote de la peste de su tiempo. Y en esos periodos de forzoso “descanso” hicieron grandes descubrimientos o recibieron maravillosas intuiciones.

10. RECUERDO DE LA ETERNIDAD. No deseamos que nadie perezca por esta enfermedad pero no cabe duda que cada episodio de peste ha traído a la humanidad el recuerdo vivo de nuestra condición “de paso” por esta tierra. Y eso es saludable. Alguien decía: no se encuentra sentido a la vida sin recordar que la vida misma se acaba.

Así piensan los santos

Con la gracia de Dios, tú has de acometer y realizar lo imposible…, porque lo posible lo hace cualquiera. Rechaza tu pesimismo y no consientas pesimistas a tu lado. -Es preciso servir a Dios con alegría y con abandono. Aparta de ti esa prudencia humana que te hace tan precavido, ¡perdóname!, tan cobarde. -¡No seamos personas de vía estrecha, hombres o mujeres menores de edad, cortos de vista, sin horizonte sobrenatural…! ¿Acaso trabajamos para nosotros? ¡No! Pues, entonces, digamos sin miedo: Jesús de mi alma, trabajamos para Ti.

Más pensamientos de San Josemaría.

LA GRACIA del Jueves 30 de Mayo de 2019

Le creemos a Cristo el anuncio de que muchos se gozarían de ver la fe cristiana atacada y casi destruida, pero también le creemos al Señor cuando anuncia la esperanza.

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LA GRACIA del Jueves 31 de Enero de 2019

Persevero en la vida cristiana a través de la fe afirmando que el amor de Dios es para mí, con la esperanza de que la victoria es posible viviendo en comunidad el apoyo, la corrección y la exhortación.

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