LA GRACIA 2023/06/06 ¿Cómo reaccionas frente a las calamidades?

Cuando llegan las calamidades y lo absurdo de la vida ¿Cómo reaccionas? ¿Dónde quedan tus principios? ¿Cómo es tu amor al prójimo cuando la adversidad te obliga a preguntarte de qué sirve ser bueno?

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LA GRACIA 2022/09/14 Los problemas del corazón empiezan por una falta de sintonía

¡Hay que entrar en sintonía con Dios! Aprender a llorar al sentir dolor por el pecado y aprender a alegrarnos del inmenso amor del Señor.

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LA GRACIA del Viernes 15 de Septiembre de 2017

MEMORIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Unámonos en el misterio del dolor de Nuestra Señora, dejemos que ella nos acompañe en nuestros combates y dolores, participando en la gracia que ella conoce mejor que nadie.

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LA GRACIA del Viernes 13 de Enero de 2017

En toda vida hay dolor, tu escoges si quieres un sufrimiento que tenga significado y fruto o si eliges uno que acabe en esterilidad y muerte.

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LA GRACIA del Martes 10 de Enero de 2017

No se puede quitar el Misterio de la Cruz de la vida de Cristo sin negar a Cristo, y no se puede quitar el misterio de nuestro sufrimiento sin negar nuestra condición cristiana.

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LA GRACIA del Miércoles 28 de Septiembre de 2016

Los que pasamos por momentos difíciles aprendamos a decir: ¡Dios tiene ideas más grandes que las mías y Él puede estar más cerca de mí de lo que yo mismo me imagino!.

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LA GRACIA del Martes 27 de Septiembre de 2016

El papel de la Biblia no es sólo decirnos cosas amables, nos ayuda a darle un cauce a nuestro dolor y frustración; para que sigamos y encontremos a un Dios que siempre nos desborda con sus planes.

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LA GRACIA del Jueves 15 de Septiembre de 2016

MEMORIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Cristo con su sangre y la Virgen María con sus lágrimas nos muestran que la vida cristiana es de participación en la cruz y que el dolor no derrumba nuestra fe sino que la hace madurar.

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LA GRACIA del Martes 13 de Septiembre de 2016

Frente al dolor hay que detenernos para contemplarlo y verlo de manera diferente hasta que éste haga brotar de nosotros fuentes de amor, misericordia y reconciliación.

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LA GRACIA del Lunes 12 de Septiembre de 2016

Por encima de las diferencias de cultura, religión o raza, el dolor nos une con los demás y Cristo nos enseña a abrir caminos para buscar el mayor bien para la vida de todos.

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La puerta es estrecha y la gracia es inmensa; ¿cómo se entiende?

El “hágase tu voluntad” del Padrenuestro; la puerta estrecha del Evangelio de hoy; la corrección que, como a hijos, nos hace Dios, nuestro Padre, según la Carta a los Hebreos; o la poda de los sarmientos según Juan 15: todo nos habla del proceso de crecimiento y conformidad con el querer divino, que incluye dolor y renuncia pero que conduce a victoria y pascua.

LA GRACIA del Jueves 5 de Mayo de 2016

El cristiano nunca está en desolación absoluta, pues su dolor siempre tiene ese sello de esperanza para proclamar que Jesucristo es el Señor.

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También faltan tormentas

Cuentan que un día un campesino le pidió a Dios le permitiera mandar sobre la Naturaleza para que -según él – le rindieran mejor sus cosechas.

¡Y Dios se lo concedió!

Entonces cuando el campesino quería lluvia ligera, así sucedía; cuando pedía sol, éste brillaba en su esplendor; si necesitaba más agua, llovía más regularmente; etc.

Pero cuando llegó el tiempo de la cosecha, su sorpresa y estupor fueron grandes porque resultó un total fracaso. Desconcertado y medio molesto le preguntó a Dios por qué salió así la cosa, si él había puesto los climas que creyó convenientes.

Pero Dios le contestó – “Tú pediste lo que quisiste, más no lo que de verdad convenía. Nunca pediste tormentas, y éstas son muy necesarias para limpiar la siembra, ahuyentar aves y animales que la consuman, y purificarla de plagas que la destruyan…”-

Así nos pasa: queremos que nuestra vida sea puro amor y dulzura, nada de problemas.

El optimista no es aquel que no ve las dificultades, sino aquel que no se asusta ante ellas, no se echa para atrás. Por eso podemos afirmar que las dificultades son ventajas, las dificultades maduran a las personas, las hacen crecer.

San Bernardo habla sobre los dolores de la Virgen

El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste –dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús– está puesto como una bandera discutida; y a ti –añade, dirigiéndose a María– una espada te traspasará el alma.

En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús –que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo– hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.

¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?

No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores.

Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.