Breve Curso para Predicadores, 03 de 10

Diez lecciones con recomendaciones básicas y prácticas para todos los que predican el mensaje de Jesucristo.

Lección 3: Analiza los personajes. En cada pasaje bíblico está retratada tu vida y la vida de quienes te escuchan.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/predicacion/cp03_analisis_personajes.mp3[/podcast]

Breve Curso para Predicadores, 02 de 10

Diez lecciones con recomendaciones básicas y prácticas para todos los que predican el mensaje de Jesucristo.

Lección 2: Aplicar el texto a la vida: Predicar no es dar una clase o una conferencia sobre la Biblia. La predicación transforma la vida.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/predicacion/cp02_aplicar_texto_vida.mp3[/podcast]

Breve Curso para Predicadores, 01 de 10

Diez lecciones con recomendaciones básicas y prácticas para todos los que predican el mensaje de Jesucristo.

Lección 1: Orar, recordar, preguntar… Para aproximarte al texto.

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/predicacion/cp01_orar_recordar_preguntar.mp3[/podcast]

Cuando la fe cristiana llego al mundo greco-romano

[podcast]http://fraynelson.com/conferencias/madurez/fe_cristiana_y_mundo_grecorromano.mp3[/podcast]

En las raíces de Occidente está la civilización romana, el pensamiento griego y la fe judeo-cristiana. Griegos y Romanos ya habían conformado una simbiosis relativamente estable a partir del idioma y la riqueza cultural griegas, y la capacidad administrativa y poderío militar romanos. Pero ese mundo se alimenta de triturar a millones de seres humanos anónimos, a los que trata como herramientas de labor, o como objetos de comercio o de placer.

El mensaje cristiano, empezando por las clases sociales más bajas y ascendiendo lentamente, sobre todo a través de la convicción de las mujeres, esposas y madres, llega a convertirse en un eje central de referencia en una nueva cosmovisión que habla del ser humano como amado por Dios, y que mira el futuro no como repetición sino como redención y esperanza.

No todo es glorioso en esos siglos, sin embargo: hay mediocridad y compromisos turbios con el poder mundano. Mas providencialmente surge entonces la vida monástica, como alternativa auto-renovable y expansible, que providencialmente crece a lo largo de los caminos marcados por el Imperio Romano, ya decadente o vencido.

La civilización de los monasterios será la semilla de la Europa que conocemos, alimentada por Roma, Grecia y Jerusalén.