ESCUCHA, Jesus rompe tus cadenas, 3 de 4

[Seminario ofrecido en la Asociación Jesús en Ti confío. Bucaramanga, Abril de 2013.]

* Las bases de la sanación son dos: (1) La certeza de que Dios tiene un plan de amor para mi vida, y que por consiguiente las “cañadas oscuras” no son el final del camino. (2) La certeza de que las persecuciones, incomprensiones, fracasos, enfermedades también tienen un lugar en nuestra vida, y de hecho hacen bien para quitar soberbia, autosuficiencia y vanidad; y para inspirarnos solidaridad y compasión.

* Sobre esa base, la sanación lleva un orden general de adentro hacia afuera. El orden más propio es este:

(1) Experiencia del amor de Dios “aquí y ahora” : saberse amado y acogido por Dios.
(2) Sentir que el amor de Dios recorre y sana el pasado, de modo que uno puede hablar de lo vivido con realismo, aceptación y paz.
(3) Certeza de que el amor de Dios libra del temor al futuro, o a enfrentar los mismos enemigos u obstáculos que tuvieron poder sobre uno.
(4) Sanación de la memoria: los “estribillos” de derrota o de prejuicio.
(5) Limpieza profunda del lenguaje, quitando la negatividad, la vulgaridad, el doble sentido, la mentira.
(6) Bendición de la imaginación: aprender a anhelar y soñar “según Dios.”
(7) Sanación y restauración de la familia.
(8) Sanación de nuestro cuerpo.
(9) Protección para los bienes y realidades materiales, fruto del esfuerzo y trabajo realizado.
(10) Bendición y protección para nuestras finanzas.

ESCUCHA, Jesus rompe tus cadenas, 2 de 4

[Seminario ofrecido en la Asociación Jesús en Ti confío. Bucaramanga, Abril de 2013.]

* Hay dos tipos de bloqueo: (1) Hay ocasiones en que uno en realidad no quiere sanarse; (2) En otras ocasiones, uno sí quiere pero hay un desfase con el querer de Dios. Conviene mirar por separado estos dos casos.

* Uno no quiere sanarse porque encuentra ventajas en el pecado. se trata a veces del lucro o el placer. Otras veces, del odio se saca fuerza para pelear; o de mostrarse herido uno pretende encontrar compasión o una justificación para autocompadecerse.

* Aunque uno quiera sanarse aún pueden pasar varias cosas que toman el aspecto de un freno o bloqueo:

(1) Dios quiere concedernos lo que le pedimos pero tiene su propio tiempo, que no coincide con el nuestro.

(2) O tal vez Dios tiene un orden distinto en los dones que quiere concedernos, por ejemplo: primero sanarnos internamente del pecado, y sólo después curar nuestro cuerpo, como quien cura primero al capitán y luego sí al barco.

(3) O Dios no concede lo que uno quisiera porque su propósito es distinto. En tal caso, la felicidad que Él quiere darnos es superior y mejor que la que uno quisiera, pero implica una renuncia al propio plan.

* La arrogancia humana “ora” falsamente con palabras que equivalen a esto: “Señor gerente general del universo: Le conviene que haga pronto lo que yo quiero, y de la manera que yo quiero, caiga quien caiga. Amén.” Por supuesto, lo contrario de semejante arrogancia es el Padrenuestro que Cristo nos dejó como tesoro de su corazón.

ESCUCHA, Jesus rompe tus cadenas, 1 de 4

[Seminario ofrecido en la Asociación Jesús en Ti confío. Bucaramanga, Abril de 2013.]

* El amor es dinámico. El amor nos pone en movimiento. Dios, que es Amor, se ha puesto en movimiento ante el dolor y la necesidad de su pueblo.

* Leemos Éxodo 3. Dos cosas hay que destacar: (1) Sin que el pueblo lo pida, Dios ya busca la liberación de su pueblo. (2) De hecho, aunque el pueblo está anestesiado y distraído por los bienes que el faraón le da, y aunque el pueblo no lo pide, Dios ve más que lo que ven los ojos humanos, y sale a liberar a los suyos.

* Jesucristo es el Dios-con-nosotros, y Él muestra con su mirada que, más que un alivio, quiere traernos verdadera libertad. Un pasaje importante es Marcos 2, cuando queda claro que más allá de la parálisis visible, Jesús ve la parálisis invisible a la que llega el corazón en pecado.

* La verdadera liberación va marcada por una dulce y profunda añoranza de la casa paterna; añoranza de la verdadera libertad de los hijos de Dios, y anhelo de retorno al plan original de Dios.

* La verdadera liberación empieza con un verdadero encuentro con Dios. Más que solucionar un problema, Dios quiere establecer alianza personal, amorosa y profunda con sus hijos.

Firmes en la Fe, 3 de 3

[Predicación a los Misioneros de Jesús,en Guatemala. Abril de 2013.]

* Creer sólo puede significar una cosa: que el trono, el centro de mi vida es para Cristo. Los santos, lejos de estorbar, son testimonio precioso de lo que implica y el fruto que trae que Cristo tome su lugar.

* El gran obstáculo para que Dios reine el pecado. No pensemos del pecado como error, ignorancia, defecto o equivocación. No es un juego porque implica rebeldía y de suyo conduce a la muerte eterna.

* Lo primero que libera Cristo es el corazón: es ahí donde estamos realmente ciegos, paralíticos, sordos y a veces muertos.

* Necesitamos aprender a orar como hijos y no como esclavos. No pedir más parches para seguir sobreviviendo sino clamar por una vida nueva en su amor.

Firmes en la Fe, 2 de 3

[Predicación a los Misioneros de Jesús,en Guatemala. Abril de 2013.]

El “cubo” de San Patricio

cubo

* Vemos que es estrategia del diablo mantenernos en la confusión, la ignorancia, la duda. Lo suyo es llevarnos a la inestabilidad, porque los corazones inestables son manipulables, como los de aquellos de quienes habla San Pablo en Efesios 4,14.

* Nuestra estabilidad viene de Cristo, que es roca firme. Pero para que esa firmeza llegue a nosotros hay que vigilar cada flanco desde el que puede venir algún ataque que nos desestabilice. Así razonó San Patricio cuando, en gran necesidad y soledad evangelizaba en la antigua Irlanda, y por eso oraba como revistiéndose de una coraza que debía rodearlo por todas partes.

* En efecto, de atrás, de nuestro pasado, viene el recuerdo de errores cometidos, que nos repiten que no merecemos amor no bendición.

* De adelante, del futuro, nos vienen duras incertidumbres y una persistente desconfianza.

* De abajo, de nuestras bases, recibimos recio impacto y tambalean cuando suceden cosas dolorosas o imprevistas, como los accidentes, las enfermedades terminales, los secuestros y otras cosas muy graves.

* De arriba, de las alturas de la inteligencia, vienen las preguntas de mucha especulación, que al final llenan de duda.

* De la izquierda, imagen de lo siniestro, viene el escándalo de los antitestimonios, que apagan la alegría y dividen las comunidades.

* De la derecha, es decir, de nuestro deseo de ser correctos, viene un peligro: hay ocasiones en que tratamos de ser coherentes y obrar bien pero las cosas salen mal, o lo que es peor, recibimos como pago dura ingratitud.

* Y de adentro mismo, del corazón, brota a veces una especie de rebeldía cínica: la tentación misma de excluir a Dios y tomar el trono que sólo el debe ocupar en el alma.

* Por todo eso San Patricio entendió que la única forma de recuperar la estabilidad y permanecer firmes en Cristo era reclamar para Cristo cada puerta, cada flanco de nuestra vida.

Firmes en la Fe, 1 de 3

[Predicación a los Misioneros de Jesús,en Guatemala. Abril de 2013.]

* Cuando Cristo dice que la verdad nos hará libres está haciendo una promesa de liberación. Mas no debemos entender la liberación sólo para los casos de opresión o posesión diabólica. Si el pecado o el engaño aún tienen poder en nuestra vida quiere decir que en esa misma media necesitamos ser liberados.

* A menudo nuestros engaños tienen que ver con la medida incorrecta.

* Por ejemplo: es tentación frecuente en los hombres sentir que su trabajo es rutinario y carente de significado. Su autoestima es baja y se consideran como basura. De ese extremo pasamos al contrario: con un lenguaje agresivo, dominante e intransigente, ese mismo hombre se impone con arrogancia a su esposa o a sus hijos. Ese juego de extremos es estrategia muy usada por el demonio para debilitarnos y finalmente vencernos.

* Algo parecido, otro juego de extremos, acecha con frecuencia a las mujeres, cuando pasan de la idea de que no pueden gustar a nadie a la sensación embriagante de atraer la atención y el deseo, sobre todo cuando exhiben su cuerpo. Pero después de exhibirse es inevitable descubrir que esos ojos miran con desprecio, compasión o lujuria. Saber eso hunde en un nuevo ciclo de soledad, de vuelta al primer extremo.

* Hay un tercer “juego de extremos” que nos ataca a todos, y que quizás es el más perverso: vivir en la inconsciencia para luego mirar en la desesperación. Dice Santa Catalina de Siena que el demonio quiere mantenernos vendados en vida para arrancamos la vendrá justo a la hora de la muerte, de modo que pasemos de vivir como si no existiera la justicia de Dios a morir como si no existiera la misericordia de Dios.

* De todos esos y muchos otros engaños hemos de ser liberados, y para eso ha venido Cristo como nuestra única y preciosa verdad.