“Las claves de la constitución apostólica Veritatis gaudium aparecen desde su primer párrafo. La renovación de los estudios eclesiásticos se sitúa en el horizonte de la experiencia de alegría que significa conocer y transmitir la Verdad en persona, Jesucristo el Hijo de Dios. Quien se ha encontrado personalmente con Jesús de Nazaret y su Buena Nueva reconoce un síntoma inconfundible: le invade una alegría antes desconocida y, sin embargo, familiar, que le ensancha el corazón y le mueve a comunicarla tanto a quienes comparten la vida cotidiana como quienes se conoce en situaciones extraordinarias. La constitución mantiene así un rasgo característico del magisterio desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días: el carácter cristológico y personal de la Verdad…”
Recordar las maravillas del Señor; ver las obras que está haciendo en nuestro tiempo; experimentar su presencia y su bendición en la propia vida; proclamar su grandeza y su bondad.
* Cuando alguien encuentra algo que le cambia todo. Hay gente así. ¿Qué pudo haber pasado en estas personas?
* La conversión es algo profundo, único y personal; sin embargo, hay rasgos comunes de la conversión, que conviene conocer porque nos ayudan a disponernos a la visita del amor de Dios.
1. Verle la cara al faraón
* Es darse cuenta uno a quién esta sirviendo realmente. ¿Quién es mi Señor? Al experimentar el desengaño nos preparamos para la conversión. La vida del pecado: yo suelto a Dios; la conversión: yo suelto mis ídolos y me vuelvo a Dios
2. Afrontar el pasado
* Miedos, resentimientos y absurdos acechan en los sótanos de nuestro corazón. Un fantasma es un miedo no derrotado ni afrontado.
* Los resentimiento surge ante las injusticias.
* Los absurdos son aquellas cosas incomprensibles y dolorosas que uno no sabe por qué pasaron.0
* Muchas personas no tienen cómo “digerir” su pasado. La samaritana es la imagen de una persona así pero Jesús hizo algo maravilloso en ella hasta el punto de permitirle mencionar su pasado. Cristo la hizo libre.
3. Recapacitar y confesar
* Lucas 15,17-18: el hijo pródigo “recapacitó” y decidió hablar, confesar su culpa.
* Recapacitar es dejar de echarle la culpa al mundo. Recapacitar es volverse capaz de asumir su propia vida. “Yo soy parte de que el mundo, mi familia… estén como están” Desde el momento en que uno recapacita se va soltando.
4. Darse cuenta que uno esta llamado a algo más grande y más bello
* ¿Qué estoy haciendo para que mi vida sea significativa, sea grande? No simplemente a los ojos del mundo. No como un perseguir la fama o el reconocimiento del mundo, sino como quien descubre su lugar único en el mundo.
5. Tomar en serio la eternidad
* Tomar conciencia de que el tiempo es limitado.
* La conciencia de que la muerte viene nos puede llevar a una buena reflexión: que no se nos apague la llama de la gracia y del amor de Dios.
Pidamos al Espíritu Santo que nos dé para este tiempo y los tiempos venideros, la valentía, la fuerza y la alegría a todos los queremos creer plenamente en Jesucristo.
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El ser humano necesita alegría pero en esto hay engaños; es precisamente fruto de la Pascua mostrarnos dónde está la alegría que no destruye ni decepciona; la clave está en recordar que el Salvador Misericordioso es también el Juez Sapientísimo.
Cuando te lances al apostolado, convéncete de que se trata siempre de hacer feliz, muy feliz, a la gente: la Verdad es inseparable de la auténtica alegría.
Personas de diversas naciones, de distintas razas, de muy diferentes ambientes y profesiones… Al hablarles de Dios, palpas el valor humano y sobrenatural de tu vocación de apóstol. Es como si revivieras, en su realidad total, el milagro de la primera predicación de los discípulos del Señor: frases dichas en lengua extraña, mostrando un camino nuevo, han sido oídas por cada uno en el fondo de su corazón, en su propia lengua. Y por tu cabeza pasa, tomando nueva vida, la escena de que “partos, medos y elamitas…” se han acercado felices a Dios.
Oyeme bien y hazme eco: el cristianismo es Amor; el trato con Dios es diálogo eminentemente afirmativo; la preocupación por los demás -el apostolado- no es un artículo de lujo, ocupación de unos pocos. -Ahora que lo sabes, llénate de gozo, porque tu vida ha adquirido un sentido completamente distinto, y sé consecuente.
Naturalidad, sinceridad, alegría: condiciones indispensables, en el apóstol, para atraer a las gentes.
Si soy creyente no dejare que la tristeza se convierta en desesperación y a la vez haré que la alegría se vuelva gratitud, alabanza y proclamación de la misericordia divina.