Alabar y dar gloria a Dios

Bendiciones para usted y los suyos. Quisiera formular una pregunta. Qué diferencia hay entre Alabar y dar Gloria a Dios? ¿Es en el fondo lo mismo? ¿Cuáles son las características de cada una? ¿Me podría dar ejemplos concretos? Dios le pague y lo siga colmando de bendiciones. – L.C.

* * *

“Dar gloria a Dios” es más amplio que “alabar.”

Entre los judíos del tiempo de Jesús, la expresión “da gloria a Dios” era un modo solemne de exigir la verdad y solamente la verdad–bajo el criterio de que decir mentiras no le da la gloria a Dios.

En general, dar gloria a Dios es expresar con nuestro ser, actuar, pensar, hablar que somos suyos, que su obra está en nosotros; aún más: que nosotros mismos somos su obra! Vivir entonces recta y santamente, y seguir con amor sus caminos de modo que todo lo nuestro hable de Él: eso es darle plenamente la gloria.

Alabar es expresar con nuestras palabras las grandezas de Dios, sea con palabras que recitamos, improvisamos o cantamos. Es un precioso ejercicio, y sin embargo, su verdadera belleza solo aparece cuando nuestra vida, en todo sentido, y no solo con nuestras palabras, le da la gloria a Dios.

En síntesis, alabar es UN MODO de dar gloria a Dios pero el modo pleno es una vida santa y recta, en cada una de sus dimensiones.

Los verbos de un corazón en Dios

Recordar las maravillas del Señor; ver las obras que está haciendo en nuestro tiempo; experimentar su presencia y su bendición en la propia vida; proclamar su grandeza y su bondad.

LA GRACIA del Jueves 22 de Diciembre de 2016

Estamos llamados como Iglesia a unirnos cada día a la alabanza de Dios, proclamando que Él es quien hace posible y real lo que a nosotros nos parece imposible.

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ESCUCHA, Meditación sobre el Salmo 145

Escuela de Vida Interior, Tema 38: Meditación sobre el salmo 145

* Texto utilizado:

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.

Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.

Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.

Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;

explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.

* * *

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.

* El salmo 145 es un ejemplo magnífico del sentido de la alabanza en nuestra vida cristiana. Para comprender por qué y para aprender algunas lecciones de este salmo, conviene mirar primero de qué manera la alabanza en general es una fuerza transformante en la vida humana.

* Por muchas razones, internas y externas, nuestra inteligencia tiende a concentrase en los aspectos tristes, adversos o amenazantes de la vida humana–incluso si estamos dispuestos a reconocer que siempre hay cosas positivas y negativas.

(1) El instinto de conservación hace que aumentemos nuestra posibilidad de supervivencia si atendemos pronto las señales de peligro o ataque.

(2) De niños aprendimos que quejarse es un modo eficaz de ganar atención y algo de cariño.

(3) Conservar fresco en la memoria un dolor o resentimiento nos hace sentir que tenemos derecho a exigir, o a ser duros, egoístas o vengativos.

(4) Los noticieros refuerzan la tendencia a ver el lado oscuro de la vida, en algunos casos con despliegue cínico de sensacionalismo.

(5) El conocimiento trae poder. Los que llevan y traen historias saben que sus noticias preocupantes son información valiosa que otros considerarán útil, y por eso utilizan las malas noticias como mercancía preciosa que se comunic sólo a sorbos y sólo en secreto.

* Toda esa negatividad termina teniendo un efecto dañino en nuestra salud, en nuestra capacidad de amar y de esperar. Aprisionados por el temor y el pesimismo perdemos la perspectiva para encontrar los mejores caminos y respuestas a nuestros propios desafíos.

* De aquí la importancia del elogio y el estímulo: cuando nuestras cualidades y aciertos son reconocidos descubrimos que sí hay bien en nosotros, y entonces revive con fuerza el apetito hacia lo bueno, que es la brújula fundamental de todo el humano obrar.

* Es aún mayor el bien que proviene de la alabanza a Dios, que literalmente ensancha nuestro horizonte y pensamiento en proporciones infinitas. La alabanza correctamente entendida nos libera y nos centra en el Bien mayor, como meta y alegría propia de nuestra vida. Tal es el tesoro que traen los salmos y oraciones de alabanza a nuestro camino como creyentes.

* Destacamos algunas palabras propias de los salmos de alabanza:

(1) Exaltar, ensalzar: es alzar, poner en alto, hacer visible y central el bien de Dios.

(2) Siempre, toda la vida: la alabanza no se limita a lo grato. Un creyente solamente tiene días buenos porque su vida está en manos del que es bueno y más fuerte que todos. Sólo que hay días en que ya sabemos cuál es el bien recibido, y días en que todavía no descubrimos ese bien aunque sabemos que está y existe.

(3) Recordar, hacer memoria: nuestro Dios no es fruto de fantasía o deseo, y el bien que proclamamos es el bien que ha llegado a nuestra historia.

(4) Explicar proezas: no todos los regalos vienen empacados de la misma forma.

* * *

Este tema pertenece al Capítulo 04 de la Escuela de Vida Interior; la serie completa de los diez temas de este Capítulo 04 se está publicando aquí:

is.gd/vida_interior_04

La serie de TODOS los temas de esta Escuela de Vida Interior está aquí:

is.gd/vidainterior

Ejercicio de Alabanza, 5 de 5, La Virgen María, Maestra en la Alabanza

[Predicación en el Tercer Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica de Asunción, en Paraguay.]

Tema 5 de 5: La Virgen María, Maestra en la Alabanza

* Aclaración preliminar: ¿Contemplar a María o predicar sobre ella aparta nuestra atención de Jesucristo? Respuesta: ¡No! Contemplar los cuadros de un pintor no hace que nos olvidemos de él. Conocer las historia de recuperación de enfermos curados por un médico no nos aparte de agradecer el talento que tiene.

* Hemos dicho ya que la humildad de la Santísima Virgen nos enseña a bendecir y alabar desde la tierra firme de la verdad. Si meditamos un poco en su Magnificat, vemos que hay por lo menos otros tres bienes en los que ella es ejemplo eminente:

(1) Aunque es una jovencita, su mirada está atento al dolor de otros. No está centrada ni encerrada en sí misma.

(2) Pero ella no se queda en el dolor del pueblo, cosa que la llevaría a la desesperación o al odio de clases sociales, sus ojos descubren el actuar de Dios en la historia, y de hecho, es es el motivo principal de su alabanza.

(3) He aquí una niña que tiene memoria de su pueblo, y que conoce las promesas de Dios para los suyos. ¿Cuántas chicas tienen esa clase de luz y sabiduría hoy?

Ejercicio de Alabanza, 4 de 5, Alabar con el poder del Espíritu

[Predicación en el Tercer Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica en Asunción, Paraguay.]

Tema 4 de 5: Alabar con el poder del Espíritu

* Las imágenes bíblicas sobre el Espíritu Santo nos ayudan a comprender su relación con una vida de fe y con la experiencia de la alabanza.

(1) El Espíritu es FUEGO, y como tal, separa el metal de la escoria; purifica; y reforma. Quitar la escoria es darnos la fuerza de desprendernos del mal que parecía ya parte de nosotros y de nuestra vida. Purificar es ayudarnos a escoger lo mejor, es decir, concentrar nuestro esfuerzo y corazón más y más en el plan de Dios. Reformar es alcanzar la docilidad que hace posible su verdad en nuestra vida.

(2) El Espíritu es VIENTO que refresca y mueve. El paso del Espíritu consuela, alivia, renueva. Pero también empuja; nos lleva más allá de nosotros mismos y nuestros planes, a menudo tan limitados.

(3) El Espíritu es FUENTE que salta hasta la vida eterna. tener la fuente dentro es poder realizar lo que dice san Pablo en 1 Corintios 13: “El amor no lleva cuentas…” Para no llevar cuentas es preciso tener un amor incontable adentro.

(4) El Espíritu es LUZ que declara los misterios divinos. Aprendemos de Lucas 24 que ni siquiera la mejor de las explicaciones trae verdad al alma, a menos que esta reciba la gracia de “abrirse” al Señor. esa comprensión profunda es también la fuente de la alegría que no muere, y de la comunión que todo lo vence.

Ejercicio de Alabanza, 3 de 5, Dimensión comunitaria de la fe y la alabanza

[Predicación en el Tercer Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica en Asunción, Paraguay.]

Tema 3 de 5: Dimensión comunitaria de la fe y la alabanza

* Es fácil creer que la alabanza es un fenómeno colectivo comparable al entusiasmo que siente una multitud en un evento deportivo o en un concierto. Pero esa no es la fuente de la verdadera alabanza.

* Es fácil también ver la fe como simple convencimiento interior sin fundamento objetivo, es decir, como algo parecido a la sugestión. Según este enfoque, cada quien cree lo que quiere creer. Pero esa no es la fe desde un enfoque verdaderamente cristiano.

* La fe verdadera es siempre RESPUESTA a un testimonio que se funda finalmente en la palabra de los apóstoles, y que tiene su fuente en la mañana de la Pascua y en el día de Pentecostés. La misma palabra que despierta la fe constituye a la comunidad de los que creen: nuestra fe es, desde el principio, una experiencia comunitaria, compartida, eclesial.

* El pecado, por oposición, es siempre divisivo: divide al hombre contra Dios, a quien ve como una amenaza y una limitación enojosa a su libertad; el pecado divide al hombre contra su prójimo, al que sólo puede ver como objeto de dominación, de temor, de uso o de competencia; y el pecado divide al hombre contra sí mismo, pues el bien que descubre su razón se escapa dolorosamente de su voluntad.

* Frente al pecado, el anuncio que hace presente a Cristo significa reconciliación y unidad recuperada. Por eso, la unidad de la comunidad que bendice a Cristo es la respuesta plena al drama del pecado y la división.

Ejercicio de Alabanza, 1 de 5, La fe y la alabanza

[Predicación en el Tercer Congreso Internacional de la Renovación Carismática Católica, en Asunción, Paraguay.]

Tema 1 de 5: El cimiento de la fe y la raíz de la alabanza

* Todo en la vida cristiana tiene su fundamento en la fe porque la fe es la puerta que hace posible todo otro don que recibimos del Dios en quien creemos y confiamos.

* Esto implica que nada interesa tanto al enemigo malo como destruir nuestro cimiento atacando la fe. tres son los misiles que con mayor frecuencia dispara contra ese fundamento:

(1) La ignorancia: ante todo, el enemigo quiere que desconozcamos de quién somos hijos y a qué extremos de amor ha llegado por rescatarnos.

(2) La distracción, que nos mantiene incapaces de apreciar el valor del mensaje de salvación que se nos predica.

(3) La confusión, que quiere hacer naufragar la certeza en el ruido. Se da sobre todo por las sectas protestantes, la nueva era, la masonería y el cientificismo.

X-E. Sin palabras, ante la grandeza de Dios

349. La vida se manifestó: la vimos, damos testimonio y os anunciamos la Vida que estaba junto al Padre y se nos manifestó. Lo que vimos y oímos os lo anunciamos también a vosotros para que compartáis nuestra vida, como nosotros la compartimos con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que se colme vuestra alegría. (1 Jn 1,2-4)

350. El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban en país de sombras se inundaron de luz. Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo: lleva el cetro del principado y se llama Milagro de Consejero, Guerrero divino, Jefe perpetuo, Príncipe de la paz. (Is 9,1.5)

351. Dios nuestro salvador quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad. (1 Tm 2,3-4)

352. Dios estaba, por medio de Cristo, reconciliando el mundo consigo, no apuntándole los delitos, y nos confió el mensaje de la reconciliación. (2 Cor 5,19)

VII-A. Agradecer y alabar

253. Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. (Sal 118,1)

254. Y decían con voz potente: Digno es el cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, el saber, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza. (Ap 5,12)

255. Ni aún los santos ángeles del Señor son capaces de contar todas sus maravillas. (Sir 42,17)

256. ¡Qué abismo de riqueza, de sabiduría y prudencia el de Dios! ¡Qué insondables sus decisiones, qué irrastreables sus caminos! ¿Quién conoce la mente de Dios?, ¿quién fue su consejero? ¿quién le dio primero para recibir en cambio? De él, por él, para él existe todo. A él la gloria por los siglos. Amén. (Rm 11,33-36)

257. ¿Quién podrá rastrear las maravillas de Dios? El poder de su majestad ¿quién lo calculará? ¿Quién pretenderá enumerar sus misericordias? Nada hay que quitar, nada que añadir, y no se puede llegar hasta el final de las maravillas del Señor. Cuando el hombre cree acabar, comienza entonces; y si se detiene, queda perplejo. (Sir 18,4-7)

258. Las obras de Dios son todas buenas, y cumplen su función a su tiempo. (Sir 39,16)

259. Comprendo que cuanto Dios hace es duradero. Nada hay que añadir ni nada que quitar. Y así hace Dios que se le tema. (Qo 3,14)

260. A una orden del Señor se hace todo lo que desea, y no hay quien pueda estorbar su salvación. Las obras de toda carne están delante de él, y nada puede ocultarse a sus ojos. Su mirada abarca pasado y futuro y nada le causa admiración. (Sir 39,18-20)

261. No hay santo como el Señor, no hay Roca como nuestro Dios. (1Sam 2,2)

262. Te compadeces de todos, Señor, porque todo lo puedes. (Sab 11,23)