Breve ordo para la semana del 11 al 17 de Febrero de 2018

Homilías breves para esta semana:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8peTRkLn_JdISe6WbYUX3jbV


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

11 de Febrero de 2018: Domingo VI del Tiempo Ordinario, ciclo B

Lunes 12:

Martes 13:

Miércoles 14: Miércoles de Ceniza

Jueves 15:

Viernes 16:

Sábado 17:



Ya llega la cuaresma!

La palabra menos simpática pero más necesaria en todo el Evangelio es la que nos saluda y abre la cuaresma: CONVERTÍOS.

Si tan solo recordáramos esa palabra con la frecuencia necesaria, casi todos los males retrocederían y casi todos los bienes abundarían entre nosotros.

Corrupción, injusticia, abuso, bullying, pornografía, violencia… ¿qué son, sino imperio del pecado? ¿Y qué es la conversión sino resolución firme, inspirada y sostenida por Dios, para dejar nuestros caminos retorcidos?

La predicación debe anunciarlo y la vida debe hacerlo patente: solo la conversión trae novedad. Cambiar el nombre al pecado para que no parezca pecado no cambia la realidad ni la crueldad del fruto ponzoñoso que trae inevitablemente el pecado.

Así por ejemplo: llamar “interrupción voluntaria del embarazo” al aborto no ha impedido sino facilitado que se asesinen millones de inocentes. Y ese lenguaje, engañosamente dulce, no ha resucitado a ninguno de los asesinados.

Llamar las cosas por su nombre, y luego: arrepentirnos de nuestras culpas. Ese es el camino. Lo demás es estrategia del demonio. Desventurados los que le hagan caso. felices los que obedezcan en cambio al llamado del amor de Dios.

¿El objeto de la esperanza cristiana es la bienaventuranza eterna?

Como hemos expuesto (a.1), la esperanza de que tratamos alcanza a Dios apoyándose en su auxilio para conseguir el bien esperado. Ahora bien, entre el efecto y la causa debe haber proporción, y por eso el bien que propia y principalmente debemos esperar de Dios es un bien infinito proporcionado al poder de Dios que ayuda, ya que es propio del poder infinito llevar al bien infinito, y este bien es la vida eterna, que consiste en la fruición del mismo Dios. En efecto, de Dios no se puede esperar un bien menor que El, ya que la bondad por la que comunica bienes a sus criaturas no es menor que su esencia. Por eso el objeto propio y principal de la esperanza es la bienaventuranza eterna. (S. Th., II-II, q.17, a.2, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

Oraciones de un minuto

Estoy gratamente sorprendido de la buena acogida que han tenido nuestras “oraciones de un minuto.” Literalmente son meditaciones que duran 60 segundos y que pueden hacer una diferencia si tu día está demasiado atareado o el ánimo pasa por un momento bajo.

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