Breve ordo para la semana del 25 al 31 de Marzo de 2018

Homilías breves para esta semana:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pdPgjaPJwiy5q3582qtQquf


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

25 de Marzo: Domingo de Ramos, ciclo B

Lunes Santo, día 26:

Martes Santo, día 27:

Miércoles Santo, día 28:

Jueves Santo, día 29:

Viernes Santo, día 30:

Sábado Santo, día 31:



Necesitamos muchos y buenos rebeldes

INTRODUCCIÓN

* Toda sociedad humana depende, para su existencia en el tiempo, del recurso a dos fuerzas: la fuerza de la continuidad y la fuerza de la renovación. De modo más corto y gráfico las podemos llamar: tradición y rebeldía.

* Si una sociedad descuida sus tradiciones quiere decir que:

(1) Está recomenzando y volviendo a aprender siempre las mismas lecciones. Desperdicia recursos, talentos y energía.

(2) Por ello mismo, es débil y manipulable.

(3) Su visión es de muy corto plazo y los errores que va acumulando hacen las cosas progresivamente peores.

* Pero una sociedad, incluso si se trata de la sociedad más pequeña que es la pareja o la familia, no puede perder el vigor que le da una sana rebeldía. Sin una dosis apropiada de rebeldía:

(1) Se instala el imperio de que “aquí las cosas siempre se han hecho de tal modo…”

(2) Los jóvenes, que podrían aportar mucho con su energía y creatividad, se sienten relegados y sin esperanza.

(3) Los errores que hagan parte del sistema burocrático establecido quedan sin respuesta y verdadera solución.

* De modo que lo sano e inteligente es poder combinar tradición y rebeldía; dar continuidad a lo que tiene un sentido y autoridad verdadera pero dar espacio para renovar lo que puede y debe ser mejorado.

LA EDAD DE LA REBELDÍA

* Muchos papás se exasperan frente a los actos de rebeldía de sus hijos. Estos actos pueden ser muy diversos:

(1) A veces un silencio de aislamiento: “No cuenten conmigo”

(2) Comportamientos o modas exóticas, incluyendo tatuajes, piercings, ropa que contradice los estándares de los adultos.

(3) Actitudes, vocabulario o música agresiva, ruidosa, provocativa. En todo caso: distinta.

(4) Posturas morales, religiosas o políticas ajenas o contrarias a las propias de los mayores.

(5) Creación de un lenguaje o de caminos de comunicación propios: intento de consolidar un mundo sin adultos.

* También en la Iglesia los movimientos jóvenes y las comunidades cristianas jóvenes tienen sus propias “adolescencias.” El tiempo va demostrando qué de esas actitudes o rituales es verdadero aporte de cambio, y qué tanto es simple rebeldía.

* Es necesario comprender que la rebeldía incluye dos actos:

(1) Tratar de SEPARARSE del mundo de los mayores.

(2) Tratar de PERTENECER a un mundo distinto.

* Por eso es frecuente, aunque siempre doloroso, que la misma persona que es insoportable o aislada en casa, sea comprensiva y comunicativa en su grupo, pandilla o tribu.

LOS RIESGOS DE LA REBELDÍA

* Los que conocen bien estos ciclos de la juventud pueden intentar manipularlos según sus propios intereses y agendas. Grupos políticos, sectas religiosas, pandillas juveniles, incluso personas mayores pueden usar de astucia para dominar a la juventud mientras les hacen creer que los están “liberando” y haciendo más “originales.”

* El riesgo es muy grande sobre todo por lo que ya se ha dicho: el joven típico mide con un estándar de crítica muy alta a su familia mientras que acepta sin dificultad casi cualquier cosa que sienta parte del mundo “nuevo” y “libre” al que cree que está entrando.

* Hay marcas de ropa que se sabe que han usado esta estrategia: es el caso de Desigual. Y también partidos políticos, que suelen incorporar palabras como “nuevo” o “revolucionario.” Y grupos de presión, como los LGBTI, que convencen a muchos usando palabra-bandera como tolerancia o igualdad; o asustándolos con que se van a quedar solos y desprotegidos afectivamente, para lo cual son útiles las palabras-dragón: homofobia, persecución, intolerancia.

¿ES POSIBLE UN EQUILIBRIO?

* La Biblia nos muestra que Jesús tuvo su momento de sana independencia y en cierto sentido rebeldía: “No sabíais que tengo que ocuparme de las cosas de mi padre?” (Lucas 2,49). También nos indica que creció en obediencia, pues así termina el pasaje de su extravío en Jerusalén.

* La rebeldía por la rebeldía es fácil de manipular porque produce una falsa sensación de libertad. La tradición por la tradición es fácil de manipular porque produce una falsa sensación de seguridad. Y en la juventud quisiéramos tener ambas cosas: seguridad, que nos haga firmes, y libertad, que nos conceda novedad y felicidad.

(1) Lo primero es entonces darse cuenta que todos pasamos por estos procesos. La enseñanza de Santa Catalina es clave: hay que buscar el verdadero y santo conocimiento de uno mismo. Que toda crítica empiece por uno mismo.

(2) A su vez, este conocimiento requiere de un deseo profundo de la verdad. El libro de la Sabiduría nos presenta, especialmente en los capítulos 8 y 9 la imagen de un joven que no quiere dejarse embriagar por cualquier vino ni convencer por cualquier teoría.

(3) Hay que tomar conciencia que la propia rebeldía y descontento es algo bueno, incluso muy bueno, pero sólo en la medida en que se vuelve un motor para mejorar las cosas. Hay que entender que criticar por criticar, o contradecir por contradecir a nadie sirve.

(4) Una autocrítica muy importante es la que tiene que ver con el egoísmo y la comodidad. Con frecuencia criticamos muchas cosas con el propósito implícito de que nuestros intereses, gustos y placeres estén a salvo, sin que importe mucho el bien común. Las versiones simplistas del pensamiento político, social, psicológico o religioso son muy peligrosas en este sentido. Uno debe desconfiar de cualquier voz, incluyendo la propia voz, cuando dice: “Todo se arreglaría si…”

(5) Si uno es creyente, orar, y orar de corazón es un deber hermoso y bendito. El no-creyente debe plantearse con renovada seriedad el tema de quién es Dios, y por qué tantos, que no son tontos ni perversos, se entregan a su Santa Voluntad.

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Los obispos mexicanos recuerdan los principios no negociables claves a la hora de votar

“La Conferencia del Episcopado Mexicano pide a sus fieles que, de cara a las próximas elecciones, busquen el «bien posible» y eviten a toda costa el mal menor. Y para ello recuerdan los principios no negociables: defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte natural, matrimonio heterosexual y monogámico, libertad religiosa y centralidad de los más pobres y excluidos…”

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¿Es la esperanza anterior a la caridad?

Hay un doble orden. Uno, por vía de generación y de materia, y, según ese orden, lo imperfecto precede a lo perfecto. El otro es el orden de perfección, y, según ese orden, lo perfecto por naturaleza es anterior a lo imperfecto. A tenor del primer orden, la esperanza es anterior a la caridad. Esto se pone en evidencia por el hecho de que la esperanza y todo movimiento del apetito se deriva del amor, como hemos visto al tratar de las pasiones (1-2 q.27 a.4; q.28 a.6 ad 2; q.40 a.7). Ahora bien, el amor puede ser perfecto o imperfecto. Es en verdad perfecto el amor por el que alguien es amado por sí mismo, en cuanto se le quiere desinteresadamente el bien; tal es el amor del hombre al amigo. Es, en cambio, imperfecto el amor con que se ama algo no por sí mismo, sino para aprovecharse de su bien, como ama el hombre las cosas que codicia. Pues bien, el amor de Dios en el primer sentido corresponde a la caridad, que hace unirse a Dios por sí mismo; a la esperanza, en cambio, corresponde el amor en el segundo sentido, ya que quien espera intenta obtener algo para sí. De ahí que, en el orden de generación, la esperanza precede a la caridad. Efectivamente, de la misma manera que el hombre llega a amar a Dios porque, temiendo el castigo divino, cesa en el pecado, como afirma San Agustín en Super primam Canonicam Ioann., así también la esperanza conduce a la caridad, en cuanto que, esperando de Dios la remuneración, se mueve a amarle y a guardar sus mandamientos. Pero en el orden de perfección la caridad es anterior a la esperanza. Por eso, cuando aparece la caridad, se hace más perfecta la esperanza, ya que esperamos más de los amigos. En este sentido dice San Ambrosio que la esperanza proviene de la caridad. (S. Th., II-II, q.17, a.8, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

Conoce la Semana Santa

“La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. Se olvidan de lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae…”

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