Breve ordo para la semana del 3 al 9 de Febrero de 2019

Homilías breves para esta semana:


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

3 de Febrero de 2019: Domingo IV del Tiempo Ordinario, ciclo C

Lunes 4:

Martes 5: Memoria de Santa Águeda, virgen y mártir

Miércoles 6: Memoria de los santos Pablo Miki, y compañeros, mártires

Jueves 7:

Viernes 8:

Sábado 9:



La dimensión espiritual en la libertad de los pueblos

La lógica de la brujería es sencilla: Acudir a fuerzas sobrenaturales para lograr lo que uno quiere. La magia y la brujería contienen la pretensión de manipular fuerzas espirituales para ponerlas al servicio de nuestra voluntad. Por supuesto, la búsqueda y la negociación con esas “fuerzas espirituales” termina siendo el peor negocio para el corazón humano porque al final queda subyugado y utilizado por los demonios.

Ahora examinemos cuál es la lógica de un tirano o de un dictador. Evidentemente lo que quiere a toda costa es imponer su criterio, su voluntad, sus planes, para servir a sus propios intereses y su propia voluntad.

Uno ve que hay un vínculo natural entre brujería y dictadura. El dictador ve en la brujería un modo o recurso adicional, en ocasiones, fundamental, para conseguir lo que quiere, que es perpetuarse en el poder y poner al pueblo a su servicio, incluso si su retórica engañosa habla de “servir al pueblo.”

Por eso mismo, la lucha contra las dictaduras tiene siempre una importante dimensión espiritual. Tanto en los opresores como en los oprimidos, la acción de los demonios va generando: por el lado de los dominadores, la arrogancia, la obstinación y la crueldad, obras muy propias del demonio; por el lado de los dominados y sometidos, fatalismo, resignación y división interna.

Es indispensable que comprendamos que ninguna forma de política está lejos de lo espiritual: o el gobernante está sometido a Dios con amor o está en guerra contra Dios con soberbia. Y por eso, en uno y otra caso es preciso obedecer a San Pablo, que nos dice que oremos “por los reyes y por todos los que tienen autoridad, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” (1 Timoteo 2, 2.3).

365 días para la Biblia – Día 155

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 155 de 365

1 Reyes 6–7
Salmo 147
1 Corintios 4

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

¿Podemos hablar de humildad en Dios?

“El Verbo Encarnado ¿no refleja, de alguna manera, en los gestos y en el lenguaje humanos, el ser invisible y el actuar inalcanzable de Dios? La misma Encarnación del Verbo ¿no es ya un acto de synkatábasis, de condescensión, de abajamiento, de «humildad» de la Trinidad Beatísima? Muchos textos evangélicos me venían a la cabeza…”

Haz clic aquí!

Una explicación sobre el amor a los enemigos

El amor a los enemigos se puede entender de tres maneras. Primero, amarles en cuanto enemigos. Esto es malo y contrario a la caridad, pues sería amar la maldad ajena. Segundo, se puede tomar el amor a los enemigos como amor universal por la naturaleza común que tenemos con ellos. Desde este punto de vista, el amor a los enemigos es exigencia necesaria de caridad en el sentido de que quien ama a Dios y al prójimo no puede excluir a sus enemigos del amor general al prójimo. En tercer lugar, el amor a los enemigos puede entenderse en sentido particular, es decir, como un movimiento especial de amor de alguien hacia su enemigo. Esto no es en absoluto exigencia necesaria de la caridad, ya que esta virtud no implica amor especial a cada uno de nuestros semejantes en particular, extremo que resultaría imposible. No obstante, ese amor especial, entendido como disposición de ánimo, es exigencia necesaria de la caridad en el sentido de estar dispuesto a amar a un enemigo en particular si hubiera necesidad. El hecho de que, fuera de un caso de necesidad, se dé testimonio, con obras, del amor hacia el enemigo por amor de Dios, pertenece a la perfección de la caridad. Efectivamente, amando en caridad al prójimo por Dios, cuanto más se ama a Dios, tanto mayor se muestra el amor hacia el prójimo, a pesar de cualquier enemistad. Es lo que sucede cuando se ama mucho a una persona: por este amor se ama también a sus hijos, incluso aunque fueran nuestros enemigos. En este sentido se expresa San Agustín. (S. Th., II-II, q.25, a.8, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]