Un particular aniversario sacerdotal

El 21 de Marzo de 1992–hace 28 años–recibí la ordenación sacerdotal. Soy fray Nelson Medina, OP. El aniversario de este sábado me encuentra en una situación peculiar: por las medidas de salud adoptadas por mi país, debo permanecer en cuarentena por cerca de dos semanas.

Eso significa que en este aniversario no habrá abrazos estrechos ni alguna reunión con familia o amigos. Esta vez el aniversario es ante todo: Jesús y yo. Así lo ha dispuesto la Providencia, y así lo acepto, con amor y con gusto.

Cuando estos días he celebrado la Santa Misa en plena soledad física, bien que transmitida por YouTube, se ha fortalecido en mí la conciencia de lo que significa “comunión de los santos.” Simplemente no estamos solos. Un cristiano nunca está solo. Y en particular, un sacerdote siempre lleva, como primer ornamento, las necesidades, las esperanzas y las alegrías del pueblo, que no es suyo, sino de Cristo el Señor.

En virtud de esa misma comunión les pido a todos el regalo de una oración por mí, por mi conversión absoluta hacia Jesucristo y por la gracia del Espíritu Santo, que me haga fiel servidor, auténtico amigo, verdadero Hijo de Dios.

¡Gracias, y seguimos unidos en oración!

Postdata: durante el mes de Marzo estoy transmitiendo la Eucaristía, desde mi habitación, a las 12:15 PM, hora de Colombia. Entrar aquí para estar atentos a la próxima celebración.

LA BIBLIA – Día 079 de 365

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 079 de 365

Números 22–23
Salmo 80
Hechos 15,22-41

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

LA BIBLIA – Día 078 de 365

Fr. Nelson Medina, O.P. lee contigo el texto completo de la Sagrada Escritura – Día 078 de 365

Números 20–21
Salmo 79
Hechos 15,1-21

Lo que se ha publicado de esta serie de lectura de la Biblia.

Formación católica todos los días: amigos@fraynelson.com

Predicación y más oración: https://fraynelson.com/blog

Seguimos el texto publicado en la página web del Vaticano.

Así se forja un santo

Estudio y pobres

El fámulo del convento, Baltasar de Zamudio, dijo que algunas veces que acudió a la celda de fray Vicente vió «que tan sólamente tenía una tabla y sobre ella una estera en que dormía, sin otra más cosa que unos libros en que estudiaba». Oración y estudio absorbían sus horas en ese tiempo. Lo mismo dice el presbítero Juan de Oviedo: «Siempre [que] entraba en la celda del siervo de Dios padre maestro fray Vicente Vernedo, siempre le hallaba escribiendo algunos cuadernos… y otras veces lo hallaba rezando hincado de rodillas».

Como veremos, era fray Vicente muy docto en Escritura y teología, y en su labor docente de profesor escribió varias obras. Pero no por eso se engreía, sino que «era muy humilde y pacífico con todos los que le comunicaban -según Meléndez-, y los hábitos que tenía eran muy pobres y rotos». Al amor de la pobreza unía el amor a los pobres, y en todas las fases de su apostolado tuvo un especial cuidado por ellos.

Cuando salía a veces a buscar limosna para el convento, «a la vuelta del viaje preguntándole el Prior cuánta limosna traía, respondía con sumisión que ninguna; porque la que había juntado la había repartido entre los indios que había en muchos parajes, necesitados de todo, y más que los mismos frailes, a quienes lo daba Dios por otros caminos… Y esto lo sabía decir con tales afectos de su encendido fervor y celo caritativo, que no sólo dejaba pagados y satisfechos a los prelados, sino contentos y alegres, teniendo su caridad en mucho más que si trajera al convento todas las piñas y barras del Cerro de Potosí».

La testigo Juana Barrientos «vió muchas veces» que cuando «le daba limosna por las misas que le decía, el venerable siervo de Dios iba luego a la portería, y la plata la daba de limosna a los pobres que allí estaban; y así le llamaban todos “el padre de los pobres” por grande amor y caridad». Y Juan de Miranda declaró que «lo poco que tenía [fray Vicente] lo daba de limosna a los pobres que a él acudían, y no teniendo qué darles se entristecía mucho y los consolaba con oraciones, encargándoles mucho a todos no ofendiesen a su Divina Majestad».

Sin embargo, como refiere Meléndez, «no era pródigo y desperdiciado, que bien sabía cómo, cuándo y a quién había de dar limosna; porque la misma caridad que le movía… a liberalidad con sus prójimos, le había hecho profeta de sus necesidades…; y así en llegando a su celda algunos de los que gastan lo suyo y lo ajeno en juegos y vanidades, y andan estafando al mundo, a título de pobreza, respondía ingenuamente: “Perdone, hermano, que no doy para eso”; y por más que le instaban y pedían significando miserias y necesidad, se cerraba respondiendo que no daba para eso; y esto pasó tantas veces, que llegaron a entender que por particular don de Dios, conocía los que llegaban a él por vicio, o por necesidad».


El autor de esta obra es el sacerdote español José Ma. Iraburu, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

Tocar las campanas a la hora del Ángelus

“A través de una nota de su Comisión Ejecutiva, la Conferencia Episcopal Española invita a todas las iglesias de España a tocar las campanas durante la hora del Ángelus para invitar a orar a los fieles y dar gracias a los que trabajan atendiendo al prójimo en esta hora de prueba…”

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