Mártires por defender el matrimonio indisoluble

“Para Fray Pedro de Corpa y sus cuatro compañeros franciscanos, el 14 de septiembre de 1597 comenzó como cualquier otro agradable jornada junto a la tribu de los Guale en Florida. Los frailes se dividían en cinco misiones costeras de la actual diócesis de Savannah (Georgia), donde eran aceptados y convivían pacíficamente con los indígenas. Sin embargo, aquel día se extendió una revuelta iniciada por un joven cacique que rechazaba sus enseñanzas sobre la Iglesia y el matrimonio. Cuatro siglos después de su brutal martirio, la Iglesia espera su próxima canonización…”

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Asunto de peso – Una encuesta

Resultados de la encuesta anterior:

“Sólo volviendo a Dios…”

“Estamos viviendo una situación generalizada de violencia descontrolada, con las consecuencias de la prevalencia de la «ley de la selva«, esto es, del fuerte sobre el débil. La razón última de lo que está aconteciendo en tantas partes del mundo, en nuestra Patria y en nuestra Región es la ausencia de Dios en la conciencia de muchas personas y en la sociedad como tal….”

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Otra vez a luchar

Me parece muy oportuno que con frecuencia manifiestes al Señor un deseo ardiente, grande, de ser santo, aunque te veas lleno de miserias… -Hazlo, ¡precisamente por esto!

Si vuelves a abandonarte en las manos de Dios, recibirás, del Espíritu Santo, luces en el entendimiento y vigor en la voluntad.

Escucha de labios de Jesús aquella parábola que relata San Juan en su Evangelio: »Ego sum vitis, vos palmites» -Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos. Ya tienes en la imaginación, en el entendimiento, la parábola entera. Y ves que un sarmiento separado de la cepa, de la vid, no sirve para nada, no se llenará de fruto, correrá la suerte de un palo seco, que pisarán los hombres o las bestias, o que se echará al fuego… -Tú eres el sarmiento: deduce todas las consecuencias.

Más pensamientos de San Josemaría.

Llega la Cuaresma

Estoy seguro de que para muchas personas la Cuaresma es algo que de algún modo “no se ha ido” desde el año pasado. A punto de completar un año de dificultades, incertidumbres, pérdidas e información contradictoria, muchos pueden sentir que la “penitencia” no solo no se ha ido sino que, en cierto modo, se ha hecho más fuerte. Esto supone un desafío peculiar para nosotros, los creyentes.

En efecto, en cuanto hombres y mujeres, miembros de la gran familia humana, padecemos lo que todos padecen: también a nosotros nos llegan penurias económicas, incertidumbres de salud, duelo por los seres amados que hemos perdido. Pero es importante caer en cuenta de lo que nosotros sí tenemos, y los demás, no.

De ningún modo estoy quitando peso a aquello que nos agobia o entristece; simplemente invito a que no cerremos los ojos frente a los bienes que podemos tener: fe, oración, comunidad, lectura de la Palabra, acceso a los sacramentos. Es posible, incluso, que estas circunstancias nos lleven a apreciar más esos bienes que, en otro tiempo, daríamos simplemente por descontados.

Sobre la base de apreciar lo que hemos recibido, descubriremos también el hermoso deber de compartir algo de lo nuestro con los demás. En efecto, como dice el refrán, “la luz no disminuye al compartirla.” ¡Este es el tiempo para hacer realidad, cada uno desde su propia situación, lo que significan esas palabras!

Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2021

“Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo…”

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