Antífona a Santo Domingo de Guzmán

Texto y traducción:

O Lumen Ecclesiae — Oh Luz de la Iglesia
Doctor veritatis — Doctor (Maestro) de la Verdad
Rosa patientiae — Rosa de paciencia (Ejemplo en el padecer)
Ebur castitatis — Marfil de castidad
Aquam sapientiae — El agua de la sabiduría
Propinasti gratis — Nos diste gratis
Predicator gratiae — Predicador de la gracia
Nos iunge beatis — Únenos a los bienaventurados.

Escúchalo cantado en su melodía clásica gregoriana aquí

Carta del Papa al Maestro de la Orden de Predicadores

“Praedicator Gratiae: entre los títulos atribuidos a santo Domingo, el de “Predicador de la Gracia” se destaca por su consonancia con el carisma y la misión de la Orden que fundó. En este año en que se cumple el octavo centenario de la muerte de santo Domingo, me uno con alegría a los Frailes Predicadores para dar gracias por la fecundidad espiritual de ese carisma y esa misión, que se manifiesta en la rica variedad de la familia dominicana a lo largo de los siglos. Mis saludos, mi oración y mis mejores deseos se dirigen a todos los miembros de esa gran familia, que abarca la vida contemplativa y la obra apostólica de sus monjas y hermanas religiosas, sus fraternidades sacerdotales y laicales, sus institutos seculares y sus movimientos juveniles…”

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LA GRACIA 2021/08/08 Del pan material al Pan venido del Cielo

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO, CICLO B

Nuestros solos razonamientos no nos permiten entender de verdad quién es Cristo, ni siquiera si pretendemos ayudarnos hablando unos con otros. La fe es puro don de Dios, que no lo niega a quienes se disponen para recibirlo.

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Muerte de Domingo de Guzmán, hace 800 años

Muerte de Domingo

Antes de morir Domingo tuvo tiempo de convocar dos Capítulos Generales (en 1220 y en 1221). Estando en Bolonia en el lecho de muerte, llamó a algunos frailes del convento que existía en esta ciudad con el fin de entregarles en herencia todo lo que poseía y les habló así: “Esto es, hermanos queridos, lo que os dejo en posesión, como corresponde a hijos con derecho de herencia: tened caridad, conservad la humildad, poseed la pobreza voluntaria”. Además de otras confidencias les dijo que les sería más útil cuando muriera -mediante su intercesión- de lo que lo había sido en vida.

El viernes 6 de agosto de 1221, fiesta de la Transfiguración del Señor, rodeado de sus hijos, entregó su último suspiro. Su buen amigo, el cardenal Hugolino, que se encontraba por aquellos días en Bolonia, presidió personalmente el oficio de sepultura en presencia de muchas personas que estaban convencidas de la santidad de vida del “Padre de los Predicadores”. Fue también el cardenal Hugolino quien, más tarde, siendo papa le canonizó (1234). Pronto se despertó la devoción en la gente sencilla que acudía a orar ante su tumba o a depositar exvotos en acción de gracias por las curaciones de las que se había beneficiado mediante su intercesión.

Fray Manuel Ángel Martínez de Juan, OP