El discípulo de Cristo fastidia a los discípulos del mundo

«Olor de muerte» (2 Cor. 2, 16)

En el texto que citábamos al inicio de este capítulo, encontramos estas palabras. El Apóstol sabe que el anuncio del Evangelio es un acontecimiento dramático. Ciertamente a los que lo acogen les coloca en el camino de la salvación conduciéndolos a la vida eterna; pero a los que lo rechazan les pone en el camino de perdición, conduciéndolos al fracaso último y definitivo. No hay término medio. La predicación coloca a los hombres en esta disyuntiva necesaria (ver el texto paralelo de 1 Cor. 1,18).

Lo mismo que la presencia de Jesús en el mundo había provocado a los hombres a ponerse a favor o en contra de Él (Lc. 11,23), convirtiéndole en «signo de contradicción» (Lc. 2,34), así también el evangelizador, como «buen olor de Cristo», es signo de contradicción.

La predicación del Evangelio mira al destino supremo de la salvación o de la perdición de los hombres. En el momento del anuncio se anticipa en la historia el juicio último. La actitud de los hombres ante el mensaje de Cristo decide su suerte eterna. De ahí la exclamación de Pablo: «para esto, para una responsabilidad tan tremenda, ¿quién es capaz, quién está a la altura?».


El autor de esta obra es el sacerdote español Julio Alonso Ampuero, a quien expresamos nuestra gratitud. Aquí la obra se publica íntegra, por entregas. Lo ya publicado puede consultarse aquí.

1 de cada 7 cristianos es perseguido en el mundo

“En 2021 ha seguido creciendo la persecución contra los cristianos en todo el mundo: hay más de 360 millones (1 de cada 7 a nivel mundial) que hoy viven en su propio país un alto nivel de persecución y discriminación. Las cifras corresponden al World Watch List 2022, de la organización evangélica Open Doors, el informe que la ONG internacional dedica cada año a la persecución contra los cristianos, elaborando un ranking de los 50 países donde la situación es más grave…”

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El juicio final

«Toda la bondad o malicia de la voluntad depende del último fin; porque cualquier bien que alguien quiere en orden a buen fin, bien lo quiere; y cualquier mal en orden al mal, aunque se mudable de lo querido a otra cosa, conservando, sin embargo, el orden al mismo último fin»

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Nuevo análisis sobre vacunas contra COVID-19

Fray, ¿cuál es su posición en este momento con respecto al proceso de imposición de l vacuna en el mundo? –Varios-

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Una pregunta hago yo a quien me pregunta: ¿cómo visualizas tú el poder detener la pandemia?

Si volvemos a los orígenes de esta pandemia encontramos: alta velocidad de contagio; numerosos casos de hospitalización; UCIs incapaces de atender al número de pacientes graves; y luego, importante número de muertos. Frente a esas realidades, ¿qué hacer? ¿Que se amontonen los cadáveres mientras se vuelve una enfermedad endémica?

El inicio de la pandemia condujo al desarrollo de la pandemia. El desarrollo de la pandemia condujo al colapso del sistema de salud. El colapso del sistema de salud y el crecimiento en el número de fallecidos llevó a buscar una manera de reducir las hospitalizaciones y las muertes. Así se llegó a las actuales vacunas. Las cifras actuales muestra que las hospitalizaciones son cerca de diez veces más numerosas entre los no-vacunados que entre los vacunados. Los fallecimientos son de 6 a 10 veces mayores entre no-vacunados que entre los vacunados. Estas cifras son consistentes en muchos países.

Las vacunas actuales no son perfectas, ni desde el punto de vista ético ni desde el punto de vista de su eficacia. Seguramente habrá mejores alternativas, en los dos sentidos, en algún tiempo. Mientras tanto, ¿qué? Mejorar el sistema inmunológico de las personas suena muy razonable pero las mismas preguntas que hacemos al camino de las vacunas habría que hacerlo frente a ese camino: ¿Cuántos muertos cuesta? ¿Qué tan realizable es (dado que en muchos países la posibilidad de mejorar la alimentación es utópica)? ¿Qué eficacia real tendría especialmente en las personas más vulnerables?

Miremos el tema del distanciamiento social. ¿Qué tan realizable es en estadios, grandes almacenes, cines, lugares de entretenimiento, iglesias? ¿Mandamos a la quiebra a la mayoría de esos lugares? ¿Y qué hacemos con las reuniones familiares y de amigos? ¿Siguen prohibidas, o por el contrario mandamos policías (que ya son escasos) a que vigilan, interrumpan y arresten a los infractores? ¿Es real algo así? por supuesto, no todo el mundo ve estas dificultades. los que tienen poco relacionamiento social o tienen un trabajo que puede hacerse a distancia no opinarán lo mismo que la personas que deriva su sustento como vendedor ambulante, taxista o en otro oficio que depende de la amplia y constante circulación de personas.

Es lamentable el hecho de los efectos secundarios que se han producido en un porcentaje de los vacunados. Lo primero para discernir esa información es preguntar por ese porcentaje. Cuando uno oye de 20 mil casos GRAVES eso parece muchísimo; hagamos el ejercicio de los porcentajes. En 20 millones de personas, 20 mil casos es el 0,1 %. En 40 millones de personas, es el 0.05 %. Compárese esa cifra con los efectos secundarios de muchos otros medicamentos. Y sobre todo, compárese con los efectos secundarios de tantas personas que han quedado con consecuencias notables después de haber padecido COVID sin vacunarse. Entre mis conocidos, que no son pocos, no cuento ningún efecto grave entre los vacunados mientras que tengo tres casos serios de consecuencias a largo plazo entre no-vacunados.

Frente a todo esto uno tiene que preguntarse: ¿qué es lo responsable? ¿Sería responsable dejar que un porcentaje inmenso de la población no se vacunara con lo que hemos dicho antes de hospitalizaciones, muertes y consecuencias entre aquellos que superan “naturalmente” la enfermedad?