Vivir la fe en las realidades de este mundo

Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego, con desprecio -sin caridad cristiana ni justicia- a otros pueblos, a otras naciones, es un pecado.

No es patriotismo justificar delitos… y desconocer los derechos de los demás pueblos.

Escribió también el Apóstol que “no hay distinción de gentil y judío, de circunciso y no circunciso, de bárbaro y escita, de esclavo y libre, sino que Cristo es todo y está en todos”. Estas palabras valen hoy como ayer: ante el Señor, no existen diferencias de nación, de raza, de clase, de estado… Cada uno de nosotros ha renacido en Cristo, para ser una nueva criatura, un hijo de Dios: ¡todos somos hermanos, y fraternalmente hemos de conducirnos!

Ya hace muchos años vi con claridad meridiana un criterio que será siempre válido: el ambiente de la sociedad, con su apartamiento de la fe y la moral cristianas, necesita una nueva forma de vivir y de propagar la verdad eterna del Evangelio: en la misma entraña de la sociedad, del mundo, los hijos de Dios han de brillar por sus virtudes como linternas en la oscuridad -«quasi lucernæ lucentes in caliginoso loco».

Más pensamientos de San Josemaría.

Breve ordo para la semana del 10 al 16 de enero de 2016

Videos de micro-homilías para esta semana:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8peDfa7RMRa2BbQljv0PJb4Z


Liturgia de las Horas para esta semana:

Domingo 10 de enero de 2015: Fiesta del Bautismo del Señor

Lunes 11: Comienza el Tiempo Ordinario en el Año Litúrgico 2016

Martes 12:

Miércoles 13:

Jueves 14:

Viernes 15:

Sábado 16:


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Testimonio público de fe

Con todo gusto hago la siguiente profesión de fe:

1. Creo todo lo que enseña nuestra Iglesia Católica. Mi referencia inmediata es la Sagrada Escritura y considero como expresión viva del magisterio y la tradición el Catecismo de la Iglesia Católica como fue propuesto por el Papa Juan Pablo II. Por supuesto, entiendo que el magisterio y la tradición son realidades vivas en las que obra el Espíritu Santo, conduciendo a todo el pueblo de Dios hacia la verdad completa.

2. Considero como suprema autoridad de nuestra Iglesia, en materia de fe y costumbres, al Sucesor de Pedro, en el presente tiempo, el Papa Francisco, en quien reconozco potestad de magisterio y jurisdicción, inmediata y completa en todo el pueblo de Dios a él confiado por Jesucristo. Rechazo como ajena a mi fe cualquier sugerencia que niegue la verdad del ministerio petrino en el Papa Francisco.

3. Entiendo que, según lo explicado varias veces por diversos pontífices, no todo lo que enseña el Papa pertenece a su magisterio ordinario, y que además, no todo el magisterio del Papa, sino sólo una mínima parte, tiene el carácter de enseñanza infalible.

4. Entiendo como un deber mío de caridad orar cada día, en la Santa Misa, y también fuera de ella, por las intenciones del Papa Francisco, así como muy a menudo oro por las intenciones de mis superiores legítimos: mi Ordinario, que en el presente es el prior provincial de la Provincia Dominicana de Colombia, es decir, fray Said León Amaya, y los obispos de los lugares donde me encuentro, empezando por mi propio domicilio, en Bogotá, y luego en cada sitio donde ofrezco el ministerio de la predicación.

5. Considero un deber de caridad ilustrar con espíritu generoso y fraterno la fe de mis hermanos, pues tal es la misión propia de mi comunidad religiosa. Si bien esto implica entrar en cuestiones disputadas o asuntos a veces difíciles, mi deseo es presentar siempre la fe que hemos recibido de los apóstoles y que tiene precio de la Sangre de Cristo. El ejercicio de este deber trae a veces aplausos y a veces insultos. Mi propósito es no mirar ni a izquierda ni a derecha sino servir al Señor con alegría.

¿Cuál es la clave de la felicidad?

“Las personas que vivieron más años, con salud, más felices no eran aquellas personas que tenían mejores niveles de alimentación, ni las que hacían más ejercicio, ni las que trabajaron más duro, ni las que tenían más fama o fortuna. Las personas que mostraron las vidas más plenas, saludables y felices son aquellas que dedicaron muchos años de su vida y mucho esfuerzo a construir relaciones profundas, de confianza a prueba de crisis, relaciones positivas, de amor, de respeto y de crecimiento personal…”

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