Metafísica seria, bien estudiada

“Hacer luz sobre la realidad del ser constituye una de las tareas más apasionantes que puede realizar la mente humana, sobre todo después de la resonante denuncia heideggeriana sobre el olvido del ser, un olvido que ha venido gravitando desde hace siglos en el pensamiento filosófico y que ha supuesto una progresiva e inevitable ruptura de la especulación filosófica respecto de la realidad…”

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¿Por qué no nos quieren a los marianos?

Felipe Gómez, conocido predicador laico, católico, nos comparte algunas de sus conclusiones sobre la pregunta “¿Por qué no nos quieren a los marianos?” :

1. Porque el demonio odia a la Virgen y de igual manera a quienes la amamos y acogemos en nuestra vida, como el apóstol Juan después de la crucifixión del Señor.

2. Porque se niega su intercesión y papel corredentor, y se busca opacar su importante papel dentro de la historia de la salvación.

3. Porque tristemente, en algunas comunidades católicas ha entrado un espíritu de división doctrinal y protestantismo, que rechaza la veneración a la madre de Jesucristo.

4. Porque se desconoce la vida de la Virgen y los orígenes de la devoción Mariana.

5. Porque no se lee ni medita en la vida de los santos, los cuales, siempre y sin excepción, veneraron a Nuestra Señora la Virgen.

6. Porque nos falta oración y discernimiento, para reconocer la necesidad de refugiarnos bajo el manto de la Virgen, como lo ha hecho la Iglesia en toda su historia.

7. Porque no se aman ni se promociona el rezo continuo del rosario, ni de la consagración a la Virgen o el uso del santo escapulario o la Medalla de la Milagrosa.

8. Porque no conocemos la palabra de Dios, y al desconocerla, ignoramos quien es la Virgen María.

9. Porque hemos perdido la identidad cultural, y despreciamos nuestros santuarios, y devociones particulares, que tanto bien hacen a nuestras raíces.

10. Porque nos falta mucho amor a Jesucristo, quien ama a su Madre más que cualquiera de nosotros.

11. Porque no se estudian los dogmas de fe, a los cuales, por cierto, nos obliga nuestra fe a creer.

12. Porque no leemos, los documentos que hay en nuestra iglesia sobre la Virgen Santísima.

13. Porque muchas veces, ni conocemos los misterios del rosario.

Aquí algunos problemas donde podemos decir: “Mea Culpa” los Marianos.

– Porque no damos testimonio de nuestro amor a la Virgen con nuestro ejemplo de vida.

– Porque le atribuimos a la Virgen palabras y mensajes que difícilmente pueden provenir de ella.

– Porque nos hemos encargado de mostrar que devoción Mariana es sinónimo de apocalipsis o milenarismo.

– Porque nos quedamos en devociones externas, y creemos que es suficiente con tener una imagen de la Virgen o decir que amamos mucho a la Madre de Dios, pero no nos comportamos como hijos de nuestro Señor.

– Porque criticamos a los seminaristas, sacerdotes y consagrados en general a quienes no les vemos claramente una devoción mariana.

– Porque no extendemos la devoción Mariana y nos contentamos con decir que veneramos a la Virgen, pero no nos convertimos en apóstoles y misioneros de su amor.

– Porque nos falta mayor amor a Jesús Eucaristía, mayor amor a la Iglesia y al Papa, y en esto se nota, que nuestra devoción tiene que madurar mucho más.

Dios los bendiga.

Un portátil en clase no garantiza un mayor aprendizaje

“Que cada estudiante disponga de un ordenador portátil en clase suele ser visto como el non plus ultra de la modernidad en el mundo de la enseñanza. Sin embargo, una investigación de un equipo de la Universidad de Michigan ha concluido que tener ese dispositivo a la mano no influye necesariamente en mejores resultados académicos y sí supone un mayor riesgo de distracción para el alumno…”

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Como un Francisco de Asís, pero en México

Amor al misterio de Belén

Cuenta Tomás de Celano que San Francisco de Asís siempre llevaba en su corazón los pasos de la vida de Cristo, pero muy especialmente «la humildad de su encarnación y el amor infinito de su pasión santísima». Ese amor profundísimo al misterio de Belén le llevó en Greccio a disponer en la Navidad un pesebre, un nacimiento que hiciera visible la gloria de aquel Misterio formidable (I Vida 30)…

Pues algo semejante es lo que el Hermano Pedro, terciario franciscano, hacía año tras año cuando se acercaba la Navidad. En su sombrero, que nunca empleaba para cubrirse, llevaba por las calles durante el Adviento una imagen del Niño Jesús, con otros motivos navideños, y con entusiasmo contagioso, exhortaba a la gente para que se preparase a la Navidad con oraciones, ayunos y obras buenas. Y llegada la Noche Santa, media ciudad se reunía en torno al Hospital de Belén, y partía por las calles de la ciudad una solemne procesión, con el clero y el pueblo, con los terciarios y los niños vestidos de pastores y zagales.

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Página oficial de la Conferencia Episcopal de Colombia

“Es voluntad de nuestro Señor Jesucristo constituir a los Apóstoles en forma de “colegio o grupo estable, y eligiendo entre ellos a Pedro lo puso al frente de él”. Los apóstoles no son “elegidos y enviados por Jesús en forma independientemente unos de otros sino formando el grupo de los Doce”. La unión colegial del Episcopado es manifestación de “la naturaleza misma de la Iglesia que siendo en la tierra semilla e inicio del Reino de Dios, es un germen muy seguro de unidad, de esperanza y de salvación para todo el género humano. Así como la Iglesia es una y universal, así también el Episcopado es uno e indiviso”. Por este motivo “la unidad del Episcopado es uno de los elementos constitutivos de la unidad de la Iglesia” a través de la cual “se manifiesta y se conserva la tradición apostólica en todo el mundo”. Es esta comunión la que configura el Colegio Episcopal…”

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Las lecturas de la Vigilia Pascual

Padre, ¿por qué son tantas las lecturas de la Vigilia Pascual? ¿Se supone que hay que hacerlas todas? — AYB

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La Vigilia Pascual es la celebración más antigua, más importante y más solemne de nuestra Iglesia Católica porque apunta al centro y corazón de toda nuestra fe: la victoria de Jesucristo sobre el pecado, el demonio y la muerte. Toda la ceremonia, y no sólo las lecturas, tiene el propósito de ayudarnos a vivir lo que celebramos con la mayor conciencia, gratitud y entrega que sea posible.

Por supuesto, lo central es al resurrección de Jesucristo; pero sin el adecuado contexto, la resurrección misma queda casi reducida a un hecho exótico y aislado que parece más próximo a la fantasía que a la realidad. Es ahi donde tienen su enorme importancia las lecturas cuidadosamente escogidas por la Iglesia. Al ver el camino, el proceso de revelación y salvación, que ha conducido al pueblo de Dios hasta la conciencia de su pecado y la necesidad de ser renovados completamente, los ojos de nuestra mente se disponen para reconocer, hasta donde es posible, el esplendor de la gloria del Resucitado.

Por eso la Vigilia Pascual no es una “misa” más–y por favor, sépase muy bien que cada eucaristía es comunión plena con el sacrificio redentor del Calvario. La Vigilia Pascual quiere conducirnos, más allá de los siglos, las culturas, y las múltiples diferencias que tenemos unos con otros, a fundirnos en el mismo amor poderoso y redentor que proviene de la victoria del Señor. Por eso hay que asistir a esta Vigilia con una gran preparación de alma, con tiempo suficiente, con el corazón sediento de la verdad y el amor que sólo están en el Hijo de Dios, que se ofreció por nosotros en la Cruz.

Es ideal entonces que se proclamen, escuchen y mediten todas las lecturas, con sus respectivos salmos y oraciones. Una buena predicación es importante también para que se vea la conexión que estas lecturas tienen entre sí, y también la que tienen con nuestra vida, nuestro aquí y ahora. Por razones extremas, que me cuesta trabajo imaginar, se pueden hacer menos lecturas, pero hay algunas que son inamovibles: la del Éxodo, que nos une a la Pascua de los judíos, la Epístola de San Pablo, y por supuesto el Evangelio.

Quiera Dios que crezca en todos nosotros el amor por sus misterios y el deseo de celebrarlos con fe, con devoción, con gratitud.