Breve ordo para la semana del 30 de Julio al 5 de Agosto de 2017

Homilías breves para esta semana:
https://www.youtube.com/playlist?list=PLRmr1_QLb8pe0I9MrDdQe-kQCqp2btVCs


Lectura Espiritual para esta semana:


Liturgia de las Horas para esta semana:

30 de julio de 2017: Domingo XVII del Tiempo Ordinario, ciclo A

Lunes 31: Memoria de San Ignacio de Loyola, presbítero

Martes 1 de agosto de 2017: Memoria de San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia

Miércoles 2:

Jueves 3:

Viernes 4: Memoria de San Juan María Vianney, presbítero

Sábado 5:



Siempre unidos en oración junto a San Ignacio de Loyola

La única actitud razonable y católica frente a la Compañía de Jesús, es decir, aquellos a quienes llamamos “Jesuitas,” es: agradecimiento a Dios por la obra que han realizado y ferviente oración para que todos sean fieles al precioso carisma que les dejó su fundador San Ignacio de Loyola, cuya fiesta es el 31 de Julio.

Debemos comprender que los Jesuitas son la Comunidad Religiosa más grande, la que está presente en más lugares, la que en cierto sentido tiene una influencia mayor dentro del conjunto de la Iglesia Católica. Ello es quizás más visible a partir del hecho de que en la persona del Papa Francisco tenemos al primer Papa elegido de entre los miembros de tal Comunidad.

Por eso mismo, los Jesuitas han asumido riesgos y han intentado tareas que en muchos casos están a la vanguardia de todo lo que hace la Iglesia. En muchos casos han acertado; en otros, no. Uno quisiera poder decir que todo lo han hecho bien y que siempre han sido perfectos y fieles en vida y doctrina pero eso no es cierto.

Con realismo, uno debe entender que el demonio ataca con mayor fuerza al que podría hacer mayor bien, y por eso es responsabilidad nuestra orar, y en algún caso: amonestar con afecto de hermanos a los miembros de la Compañía de Jesús, para que estén siempre a la altura del lugar que Dios le s ha dado en el conjunto de la Santa Iglesia Católica.

Amén.

Sobre el don del entendimiento, que eleva la fe

El nombre de entendimiento implica un conocimiento íntimo. Entender significa, en efecto, algo como leer dentro. Esto resulta evidente para quien considere la diferencia entre el entendimiento y los sentidos. El conocimiento sensitivo se ocupa, en realidad, de las cosas sensibles externas, mientras que el intelectual penetra hasta la esencia de la realidad, su objeto: lo que es el ser, como enseña el Filósofo en III De An. Ahora bien, las cosas ocultas en el interior de la realidad, y hasta las cuales debe penetrar el conocimiento del hombre, son muy variadas. Efectivamente, bajo los accidentes está oculta la naturaleza sustancial de las cosas; en las palabras está oculto su significado; en las semejanzas y figuras, la verdad representada. En otro plano distinto, las realidades inteligibles son, en cierto modo, íntimas respecto a las realidades sensibles que percibimos exteriormente, como en las causas están latentes los efectos, y viceversa. De ahí que, en relación a todo eso, puede hablarse de acción del entendimiento. Y como el conocimiento del hombre comienza por los sentidos, o sea, desde el exterior, es evidente que cuanto más viva sea la luz del entendimiento, tanto más profundamente podrá penetrar en el interior de las cosas. Pero sucede que la luz natural de nuestro entendimiento es limitada, y sólo puede penetrar hasta unos niveles determinados. Por eso necesita el hombre una luz sobrenatural que le haga llegar al conocimiento de cosas que no es capaz de conocer por su luz natural. Y a esa luz sobrenatural otorgada al hombre la llamamos don de entendimiento. (S. Th., II-II, q.8, a.1, resp.)


[Estos fragmentos han sido tomados de la Suma Teológica de Santo Tomás, en la segunda sección de la segunda parte. Pueden leerse en orden los fragmentos publicados haciendo clic aquí.]

A la misión no vamos a hacer cosas, vamos a evangelizar

“Sor Milagros Mateos López ha dedicado su vida a la misión. Con 78 años esta misionera Hija de la Caridad sigue al píe del cañón con la misma energía con la que llegó a Camerún hace ya 37 años. En África ha sido matrona y ha ayudado a dar a luz a miles de niños. Pero además, se ha dedicado a promover la cultura provida basada en el Evangelio…”

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