El #BusDeLaLibertad

Reflexiones oportunas, publicadas primero en mi Twitter:

  1. Ninguna cirugía cambia cromosomas.
  2. Pensar distinto no es delito de odio.
  3. De la mordaza a la horca no hay mucha distancia.
  4. Saber que hay niños y hay niñas ha quedado prohibido. O eso quieren que pensemos.
  5. ¿Cómo se llama silenciar todas las voces para que sólo se oiga una? Totalitarismo.
  6. Cuando sólo tiene “utilidad pública” hacer eco al Estado ha muerto la democracia.
  7. Los que hoy no te permiten hablar mañana no te permitirán pensar.
  8. Luchar contra la biología es luchar contra cada ser humano que nace o por nacer.
  9. Si el silencio es complicidad, hablar es empezar a ser libre.
  10. Hay quienes donan sus hijos al Estado; pero hay también PAPÁS y MAMÁS que asumen su deber y defienden su derecho.
  11. Si mis convicciones razonadas las tomas como insultos, ¿pretenderás también tratarme como culpable?
  12. La prudencia pastoral no debe confundirse con cobardía de incomodar ni miedo a pensar a fondo y distinto.

Informes sobre el famoso “bus de la libertad,” haciendo clic aquí.

La vocación de ser mamá

Varias personas me preguntan: ¿Y tú qué haces ahora? Yo les respondo: “estoy en casa con mis tres hijos”. Pero vuelven y me preguntan: ¿y no trabajas? ¡Sí! Claro que trabajo, trabajo de lunes a domingo, de 7 a.m. hasta las 8p.m, pero muchos días la jornada va hasta la media noche. ¿Acaso el preparar comidas, bañar y vestir a tres hijos, jugar con ellos, doblar ropa o limpiar casa no es suficiente para decir que no trabajo? Es una entrega y una donación diaria intensa, que equivale a la vocación de un consagrado en pleno campo apostólico.

Desafortunadamente hoy en día la vocación de la maternidad ha sido relegada, en gran parte por la presión social de que la mujer debe ser independiente y adquirir un éxito profesional. En muchos casos, también existe un factor económico que hace que la mujer deba poner su trabajo por encima de su rol de madre. Pienso que es importante para la mujer estudiar y realizarse en diversos campos, ¡claro que lo es!, pero a las madres no se nos puede olvidar que la maternidad es un don y no un derecho, muchas mujeres quisieran ser madres y no pueden.

Ahora soy madre de tres hijos de 6, 4 y 2 años. Nunca como antes me he sentido tan cansada, ¡éste es sin duda el trabajo más exigente que he tenido! Parezco en una maratón diaria y aunque hay días en que me rebelo, sé que el gastar mis mejores años en mis hijos es lo mejor que puedo dejarles. Todos los días mi paciencia, generosidad y entrega son probadas al extremo, pero es ahí donde descubro la auténtica vocación de ser mamá.

Siempre he escuchado que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, pero solo hasta hoy lo comprendo, detrás de un gran esposo, hijo, estudiante o empleado siempre hay una gran mamá o abuela que lo guía y que ha entregado su vida por él, un trabajo que deja huella.

Ser mamá no es aquella imagen que aparece en las revistas: una mujer bien vestida y siempre sonriendo con sus hijos, ¡no! Esta vocación saca lágrimas, risas y hasta ojeras. Hay días donde me pongo lo primero que veo en el clóset, ¡pues no tengo tiempo de más! Mi casa nunca está ordenada como me gustaría y aunque he tenido que renunciar a muchas cosas, sé que estos primeros años de vida son claves y que Dios nos presta a los hijos para amar, educar y compartir y su futuro depende de lo que nosotros ahora les brindemos.

Con esto no quiero decir que las mujeres no deberían trabajar fuera de casa, aquellas que deben o que decidieron trabajar, pueden seguir siendo igual de buenas madres, lo importante es no dejar todo en manos de las niñeras o las abuelas y estar conectados con lo que los hijos viven. En países como Estados Unidos hay muchos trabajos de medio tiempo, que dan la posibilidad a las madres de tener un balance entre trabajo y vida familiar.

En un mundo donde muchos matrimonios andan en crisis, la vocación de ser mamá debe recobrar el valor que se merece, ya que de esto depende el futuro de las nuevas generaciones.

Artículo original de Luisa Fernanda Marín.

Una pregunta profunda y oportuna

El P. John Hunwicke hace una pregunta que estimamos importante.

«Se habla mucho acerca del discernimiento, del acompañamiento, del gradualismo y de la conciencia tal como estos se aplican a las relaciones adúlteras objetivas. Pregunta importante: ¿Son todas estas únicamente aplicables a los adúlteros, o también se pueden emplear para todo tipo de pecadores, tales como los estafadores, los pederastas, los asesinos, los que golpean a sus cónyugues, los que trafican con seres humanos, los torturadores, los violadores, los explotadores de los pobres, los chantajistas, los racistas, los proxenetas, los autores de genocidio, los traficantes de drogas, etcétera? Si la respuesta es no ¿Por qué no?»