hijos

Los hijos, ¿separan o unen?

“A veces surge la duda: los hijos, ¿separan o unen a los esposos? Depende de muchos factores: de cómo reacciona el padre, de cómo reacciona la madre, de cómo reaccionan los hermanos (si los hay), de cómo es el hijo…” Haz clic aquí!

¿Todos somos hijos de Dios?

Buenas tardes Fray Nelson, tengo una inquietud y quisiera que usted me ayudara a entender. Yo siempre he creído que todos somos hijos de Dios independientemente de uestras creencias, sin embargo en diálogos con amistades protestantes les escuché decir que solo son hijos de Dios los que lo aceptan en su corazón, cosa que debatí con solo fé y pocos argumento de peso. Hoy en la homilía el padre hablándole… Leer más »¿Todos somos hijos de Dios?

VII-D. Con confianza de hijos

268. Y yo os digo: Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán. Pues quien pide recibe, quien busca encuentra, a quien llama le abren. (Lc 11,9-10) 269. Si vosotros, con lo malos que sois, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre del cielo dará Espíritu Santo a quienes lo pidan. (Lc 11,13) 270. Si a alguien de vosotros le falta sensatez,… Leer más »VII-D. Con confianza de hijos

Unidad en la Familia – 4 – Que es ser HIJOS

Qué es ser HIJOS: cuarta de las predicaciones del Encuentro de Familias organizado por la Fundación MOCE en Palmira, Colombia, en Diciembre de 2008. ¿Se pued evivir el Cuarto Mandamiento de la Ley de Dios, aquello de “honrar a padre y madre,” cuando uno está decepcionado o resentido de ellos? ¿Qué conexión real tiene ese Mandamiento con el resto de nuestra vida de fe y de práctica del amor cristiano?

Orar como Hijos

El solo asomarnos a la realidad más preciosa de nuestra fe, que somos hijos de Dios, produce inmensa alegría, y una esperanza irresistible y contagiosa. Esta alabanza incluye oraciones en lenguas, y tuvo lugar en el grupo “Jesús, mi Divino Redentor.”

Con Espiritu de Hijos

El capítulo primero de la Carta a los Efesios contiene un himno precioso al plan de Dios. De él aprendemos cuánto significa llamarnos y ser hijos de Dios. El versículo clave en esta meditación es Efesios 1,5.