agosto 2009

Octubre se acerca: El Rosario y la Paz

¡Dios ha hecho a los hombres y a las naciones para salvarse! Por ello esperamos que, desechados los áridos postulados de un pensamiento y de una acción improntados de laicismo y de materialismo, busquen el oportuno remedio en aquella sana doctrina, que cada día es más confirmada por la experiencia; en ella han de encontrarlo. Ahora bien: esta doctrina proclama que Dios es el autor de la vida y de sus leyes, que es vindicador de los derechos y de la dignidad de la persona humana; por consiguiente, que Dios es “nuestra salvación y redención”.

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180. Las Estrellas

180.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

180.2. En su amor providente, Dios da ciertas señales para la inteligencia, pero también ofrece dulces arras a la voluntad. No es negro el firmamento en tal manera que no haya luz de algunas estrellas. Esas estrellas son una hermosa imagen de lo que Dios hace cuando te hace pregustar lo que Él mismo dará más adelante.

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Cristo: Celibe y Sacerdote

Cristo, Hijo único del Padre, en virtud de su misma encarnación, ha sido constituido mediador entre el cielo y la tierra, entre el Padre y el género humano. En plena armonía con esta misión, Cristo permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y de los hombres. Esta profunda conexión entre la virginidad y el sacerdocio en Cristo se refleja en los que tienen la suerte de participar de la dignidad y de la misión del mediador y sacerdote eterno, y esta participación será tanto más perfecta cuanto el sagrado ministro esté más libre de vínculos de carne y de sangre.

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179. Una Siembra Generosa

179.1. Hay dos maneras de medir los esfuerzos. Según el tamaño de tus posibilidades, y según el tamaño de las necesidades. Los principiantes y los mediocres, todo lo miden de acuerdo con sus recursos, y no piensan en otra cosa, como si Dios tuviera que obrar según las medidas humanas. Los avanzados en la vida espiritual y los verdaderos amigos de Dios en todo consideran sobre todo lo que aún hace falta, y por eso parecen incansables, y en cierto modo lo son, pues no laboran sólo con sus energías sino con la fuerza y la vida que les vienen de Dios.

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SANAR LA RELACION HIJO – PADRE

Les invito a reflexionar sobre un aspecto poco desarrollado de la parábola del Hijo Pródigo. Es un aspecto muy actual en nuestra sociedad posmoderna, la sociedad del divorcio. En general no se ha hecho hincapié en las relaciones que se están dando entre padres e hijos. Se ha destacado el significado espiritual de la parábola; vale la pena resaltar este aspecto, muy actual. La parábola es la historia de una reconciliación entre padre e hijo, que habían roto sus relaciones. Sabemos cuán vital es la reconciliación entre ellos para el logro de su felicidad.

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Bidding Farewell to St. Saviour’s, Dublin

Dublin, 15 August 2009 Rev. Father Anthony Morris, O.P., Prior, and Community of St. Saviour’s – Dublin Dear Brothers, Words cannot fully express my gratitude towards this community, as my departure time quickly approaches. It has been a good six years among you, and I gladly acknowledge I leave Dublin with a wealth of experiences and meaningful memories that will stay with me forever. Thanks be to God, the original… Leer más »Bidding Farewell to St. Saviour’s, Dublin

ASCETICA SACERDOTAL

Hablar de San Juan María Vianney es recordar la figura de un sacerdote extraordinariamente mortificado que, por amor de Dios y por la conversión de los pecadores, se privaba de alimento y de sueño, se imponía duras disciplinas y que, sobre todo, practicaba la renuncia de sí mismo en grado heroico. Si es verdad que en general no ¡se requiere a los fieles seguir esta vía excepcional, sin embargo, la Providencia divina ha dispuesto que en su Iglesia nunca falten pastores de almas que, movidos por el Espíritu Santo, no dudan en encaminarse por esta senda, pues que tales hombres especialmente son los que obran milagros de conversiones. El admirable ejemplo de renuncia del Cura de Ars, “severo consigo y dulce con los demás,” recuerda a todos, en forma elocuente e insistente, el puesto primordial de la ascesis en la vida sacerdotal.

Persuadidos de que “la grandeza del sacerdote consiste en la imitación de Jesucristo”, los sacerdotes, por lo tanto, escucharán más que nunca el llamamiento, del Divino Maestro: Sí alguno quiere seguirme, renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga. El Santo Cura de Ars, según se refiere, había meditado con frecuencia esta frase de nuestro Señor y procuraba ponerla en práctica. Dios le hizo la gracia de que permaneciera heroicamente fiel; y su ejemplo nos guía aún por los caminos de la ascesis, en la que brilla con gran esplendor por su pobreza, castidad y obediencia.

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178. Resistid al Diablo

178.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

178.2. En la Carta de Santiago te encuentras una invitación sorprendente: “Resistid al diablo…” (St 4,7); aún más impresionante es la consecuencia que se sigue: “…y huirá de vosotros” (St 4,7).

178.3. ¿Qué más quería la raza de los hijos de Adán sino una promesa así? Cuando miras en tu imaginación a tantos pueblos esclavos del miedo a los poderes de los cielos —que no son el Cielo, sino “los aires,” como te enseña Pablo (Ef 2,2)—; cuando miras con qué opresión se arrastran las mentes dominadas por la superstición o cualquier forma de idolatría; cuando descubres a la Humanidad entera bajo chirriantes cadenas de todas las formas de pecado, dime: ¿no te resulta de lo más admirable que haya un texto bíblico que te diga que tú mismo, o cualquiera de tus hermanos los hombres, puede poner en retirada al que es autor principal de toda esa catástrofe que hace gemir al Universo? ¿No es asunto que amerita extensa meditación, prolongada gratitud y cumplida alabanza? Pues eso es lo que se te dice: “huirá de vosotros.” Esta vez será él quien tendrá que huir, cumpliendo plenamente lo que dijo Nuestro Adorable Señor Jesucristo: “Yo veía a Satanás caer del Cielo, como un rayo…” (Lc 10,18).

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DE LA HUMILLACIÓN A LA HUMILDAD

DE LA HUMILLACIÓN A LA HUMILDAD

(Lc 15,14-15)

 Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a su finca a cuidar puercos“.

La parábola, nos lleva a reflexionar sobre las humillaciones que tuvo que aceptar el hijo menor, sin quererlas, pero que le llevaron a descubrir en su interior la realidad del amor, la experiencia que había vivido cuando estaba cerca de su padre y la necesidad de regresar donde él. Mientras estuvo en su casa estuvo amado y sostenido por su padre, pero cuando, lleno de orgullo y de dinero, determinó vivir su propia vida y se alejó de su padre, su vida se fue desmoronando poco a poco. Despilfarrada su herencia, ya no tuvo medios para poder conseguir el sustento y así tuvo que aceptar una cantidad de humillaciones para conseguirlo, sin poder lograrlo. La carestía y la necesidad eran tan grandes que este pobre muchacho quiso alimentarse de lo que comen los cerdos.

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En la clausura del Concilio Vaticano II

El Concilio Vaticano II, reunido en el Espíritu Santo y bajo la protección de la Bienaventurada Virgen María, que hemos declarado Madre de la Iglesia, y de San José, su ínclito esposo, y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, debe, sin duda, considerarse como uno de los máximos acontecimientos de la Iglesia. En efecto, fue el más grande por el número de padres del globo, incluso de aquellas donde la jerarquía ha sido constituida recientemente; el más rico por los temas que durante cuatro sesiones han sido tratados cuidadosa y profundamente; fue, en fin, el más oportuno, porque, teniendo presente las necesidades de la época actual, se enfrentó, sobre todo, con las necesidades pastorales y, alimentando la llama de la caridad, se esforzó grandemente por alcanzar no sólo a os cristianos todavía separados de la comunidad de la sede apostólica, sino también a toda la familia humana.

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177. Inspiración

177.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

177.2. ¿Qué es una inspiración? No sin motivo tú has dicho varias veces que estos mensajes son “inspirados.” Para la mayoría de las personas, y eso tú lo sabes, la única forma de inspiración —en lo que toca a la fe, la Biblia y la religión— es la supresión de la capacidad mental o de la voluntad del sujeto que recibe esa inspiración.

177.3. Observa, sin embargo, que este modo de pensar más que de un “sujeto” está tratando de una especie de “objeto,” que permanece de tal modo pasivo, que no se diferencia mucho del lápiz o el papel que utiliza: es un puro “instrumento,” tan inerte como ellos.

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UNA PARABOLA VIVIENTE

UNA PARABOLA VIVIENTE

(Lc 15,13-15; Gal 4,1-7; Jn 8, 31-42; Rm 7,14-24; Gen 1,27; 3,1-3)

Les invito a que profundicemos un poco más sobre las relaciones que pueden darse entre el hombre y Dios. Hagámoslo escuchando al Señor que nos habla desde la Sagrada Escritura. En al AT nos recuerda esa relación de familiaridad que existía entre Dios y su criatura y esa otra terrible relación de enemistad entre ellos que creó la desobediencia del hombre. También el mismo Jesús, en el NT, nos dirá, hablando con los judíos, que “todo el que comete el pecado es un esclavo y no se queda en casa para siempre, mientras el hijo se queda para siempre” (Jn 8,14). En ese mismo diálogo con los judíos, Jesús contrapone el esclavo, que ha perdido la libertad con el hijo, que es libre y permanece siempre libre. Así como la fe llevó a Abraham a fiarse de la Palabra, que libera de la esclavitud del pecado, de la misma manera les invito a vivir la Palabra que nos llevará a permanecer en el Hijo y ser siempre hijos. San Pablo hace un comentario al respecto y dice que no existe una vía intermedia en nuestra relación con Dios y que solo podemos vivir como hijos o como esclavos.

El libro del Génesis reporta las palabras que pronunció el Padre al crear al hombre: “dijo Dios:llenen la tierra y sométanla; manden en los peces del mar y en las aves del cielo y en todos los animales de la tierra” (Gen 1,28). El hombre es creado por Dios para ser SEÑOR, para someter a toda criatura existente. La Biblia expresa esta verdad con las siguientes palabras: “sometan la tierra“.

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