El periódico EL TIEMPO reporto así la decisión del Sínodo General Anglicano sobre la Ordenación de mujeres como obispos (la numeración es mía, y sirve para referencia en este artículo):
- En un comunicado el Vaticano lamentó la decisión tomada por el Sínodo General de la Iglesia de Inglaterra, que constituirá “un nuevo obstáculo a la reconciliación” entre ambas iglesias.
- La determinación, que también ha provocado una gran división en el seno de la Iglesia Anglicana, entre liberales y conservadores, fue aprobada después de un debate de más de seis horas.
- La Iglesia Anglicana -que ordenó por primera vez mujeres en el sacerdocio en 1994- se comprometió hace dos años a aceptar la ordenación de mujeres obispos. Sin embargo, debía resolver cómo no molestar con la decisión a los conservadores que no aceptan la autoridad de una mujer.
- De hecho, más de 1.300 clérigos habían amenazado en una carta dirigida a los arzobispos de Canterbury, Rowan Williams (primado de la Iglesia Anglicana), y de York, John Sentamu (número dos” de la Iglesia de Inglaterra), con dejar esa Comunión si no se garantiza a los tradicionalistas el derecho a no reconocer a las mujeres obispos. Esos signatarios, empero, son en su mayoría clérigos jubilados, según informó la cadena pública británica BBC.
- Para complacer al sector más ortodoxo, el Sínodo General aprobó una moción que contempla la elaboración de un código de conducta que permita a las parroquias más conservadoras no tener contacto con las mujeres obispos.



Les invito a reflexionar sobre un tema fundamental para quien ha sido herido en su interior. Jesús vino a curar al hombre de sus pecados, de sus heridas y a darle vida en abundancia: “¿Acaso olvida una madre a su niño de pecho, sin compadecerse del hijo de sus entrañas? Pues aunque ellas llegasen a olvidar, Yo nunca te olvido. Míralo, te tengo tatuado en la palma de mis manos” (Is 49,15-16). Dios-amor se preocupa de nosotros, de nuestra salud corporal o física y espiritual o interior. Cuida de nosotros mejor que una madre cuida de su hijo pequeño. El tema de la sanación interior es un tema central en el ministerio de Jesús, poco manejado hoy por nuestra pastoral. Jesús ha venido a sanar los corazones destrozados por el desamor y nos ofrece un corazón nuevo. Necesitamos ponernos en contacto con el poder sanador de Jesús, que nos quiere completamente sanos.