85. La Gratitud del Predicador

Ambón85.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

85.2. Muchas veces las personas expresan su gratitud cuando reciben una predicación que les ilumina o enfervoriza. Esto está bien porque la gratitud hace abundar el bien y une en amor. Pero, si lo piensas bien, tú, en cuanto predicador, deberías agradecer que se te escuchara.

85.3. En esto pasa algo semejante a lo que sucede cuando un hombre caritativo atiende a un enfermo muy necesitado. El enfermo tiene razón en sentirse agradecido, pero aquel hombre tiene también por qué dar gracias, pues aquella enfermedad le permitió encontrarse con Aquel que dijo: “Lo que hicisteis a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hicisteis.” ¡Aquella dolencia le autorizó para tocar la carne de Cristo, abrazar a Cristo, contemplar a Cristo!

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Ejercicios sobre el perdón: Práctica No. 1

Niño de pie sonriendoEl modo en que nos movemos, las posturas que adoptamos, los gestos, la forma de respirar, etc, afectan fuertemente nuestro estado anímico. Te invito a que descubras las claves para mantener elevado tu estado anímico.

Es un hecho conocido que cuerpo, mente y espíritu interactúan de tal modo que se influyen mutuamente. Nuestros pensamientos actúan sobre nuestra fisiología en la misma medida en que ésta condiciona nuestro mundo interno y ambas determinan nuestro estado anímico. Trate de hacer a un lado los problemas que lo aquejen al momento de realizar este ejercicio, intente despojarse de esos problemas por unos instantes y adoptar la siguiente postura.

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84. Amor y Poder

84.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

84.2. Dios con su misericordia, como tú a través de tus ojos, todo lo ve; con su misericordia, como tú con tus manos, obra en todos; con su misericordia, como tú sobre tus pies, camina y avanza; con su misericordia, como tú con tu mente, piensa, delibera y resuelve. Es la misericordia divina como un traje que jamás se aparta del aula de su reino, pues, así como Dios nunca deja de reinar, así también es verdad que nunca su misericordia se aparta del ejercicio de su reinado.

84.3. Hubo misericordia desde el momento mismo de la creación, y por eso es verdad que nada ni nadie es creado sin ser a la vez envuelto y sostenido por la misericordia. Así como no puede formarse el embrión en el seno materno si no es alimentado a través del cordón umbilical, así te digo que ninguna creatura, ni angélica ni humana, hubiera llegado a ser, si no fuera por ese cordón de amor y piedad que a todos y a cada uno de nosotros une con Dios.

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Ejercicios sobre el perdón, 5

Génesis de nuestros sentimientos y emociones

Dolor en GuatemalaLes invito a continuar nuestra reflexión sobre los sentimientos. Cualquier acontecimiento puede ser ocasión de emociones, por ejemplo, la vista de un relámpago, de un paisaje maravilloso, una fiera suelta, oír el rugido de una tempestad, de un león, los insultos de un adversario; experimentar la muerte de un ser querido, una enfermedad, un fracaso, el recuerdo vivo de una humillación. Todo lo anterior puede dar pie al temor, a la ira, a la tristeza, al dolor, al gozo. Del mismo modo, la presencia de una persona querida, sus palabras de aliento, sus regalos serán ocasión de amor, de alegría, de seguridad.

Las imágenes o ideas especulativas interesan solo al entendimiento; las decisiones, a la voluntad. Pero hay experiencias, ideas y recuerdos con carga afectiva de temor o esperanza, de alegría o de tristeza, de odio, ira, amor, etc., que afectan a todo el ser; y parecen incrustarse en nuestro cuerpo y tienden a continuar en nuestra alma, influenciando nuestra personalidad. Son los sentimientos y emociones en los que vibran nuestros nervios y todo nuestro ser ante la felicidad o su ausencia: emociones positivas ante la dicha real o imaginaria; emociones negativas ante la desdicha.

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83. Toda Lengua le Alabará

83.1. En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Fr. Nelson cantando83.2. En el tumulto de todas las voces se oye la voz de Dios. Dicho mejor aún: Dios hace que todas las voces hablen su voz; es como la voz que, construida desde todas las voces, colma de sentido cuanto ellas no alcanzan a decir. Es lo que sugiere la Sagrada Escritura varias veces cuando te habla del vigor divino. Por ejemplo, aquello de Isaías: «Porque así me ha dicho Yahveh: Como ruge el león y el cachorro sobre su presa, y cuando se convoca contra él a todos los pastores, de sus voces no se intimida, ni de su tumulto se apoca: tal será el descenso de Yahveh Sebaot para guerrear sobre el monte Sión y sobre su colina» (Is 31,4). Hay gente —y entre ellos varias veces te he contado a ti—, que tiene una visión cobarde y simple del poder de Dios, como si Él no pudiera o no quisiera obrar cuando llega la confusión o cuando el terror se levanta; como si Él para reinar tuviera que estar sujeto a algunas condiciones externas o ajenas a su voluntad. ¡No es así! ¡Él, y sólo Él es Soberano!

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Ejercicios sobre el perdón, 4

Tomar Conciencia de nuestros Sentimientos
(Jn 11,33-36; Lc 7, 11-16)

P. Jaime ForeroLes invito a continuar nuestra reflexionar sobre esa realidad fundamental de la persona humana, nuestros sentimientos y su comunicación. Los sentimientos anteceden al perdón, que no depende de ellos, sino de la voluntad. Un sentimiento que ha sido herido necesita del perdón. De todos modos necesitamos tomar conciencia de nuestros sentimientos, partir de ellos y reabrir así los canales de un auténtico perdón. En nuestra cultura pasamos por alto lo que sentimos ante determinados hechos. Los guardamos y nos quedamos con una energía que se va represando en nuestro interior. Cuanto más reprimamos nuestros sentimientos, más nos perjudicamos vitalmente. Veremos cómo Jesús, nuestro modelo, tuvo una riquísima vida afectiva, rodeándose de amigos, con quienes compartía hasta sus más íntimos sentimientos. Su comunidad apostólica era una escuela de intercambio de sentimientos, como aparece en el Evangelio.

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