
Párroco de la Catedral de la Diócesis de Apatzingán, el P. Salvador González Magaña, Licenciado en Sagrada Escritura y formador de seminaristas, se ha destacado por su predicación carismática y su defensa sólida y a la vez cálida de la familia.

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.

Párroco de la Catedral de la Diócesis de Apatzingán, el P. Salvador González Magaña, Licenciado en Sagrada Escritura y formador de seminaristas, se ha destacado por su predicación carismática y su defensa sólida y a la vez cálida de la familia.
Cuando uno empieza a preguntarse si uno es importante ya ha dado un paso porque la atención ya no se queda en lo puramente externo; pero falta otro paso: saber que en todo somos obra del Señor.
Imágenes de Cristo, a medida que se madura en la fe: médico, maestro, señor, salvador, cabeza de la Iglesia.
Recapacitar significa: darse la oportunidad de pensar mejor; darse permiso de oír, por fin, la voz de Dios.
35. La actividad humana, así como procede del hombre, así también se ordena al hombre. Pues éste con su acción no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación, rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene. Asimismo, cuanto llevan a cabo los hombres para lograr más justicia, mayor fraternidad y un más humano planteamiento en los problemas sociales, vale más que los progresos técnicos. Pues dichos progresos pueden ofrecer, como si dijéramos, el material para la promoción humana, pero por sí solos no pueden llevarla a cabo.
Por tanto, está es la norma de la actividad humana: que, de acuerdo con los designios y voluntad divinos, sea conforme al auténtico bien del género humano y permita al hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, cultivar y realizar íntegramente su plena vocación.
[Constitucion Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 35]
“Hay factores externos que obstaculizan la difusión del mensaje cristiano, sobre los que es difícil incidir. Pero cabe avanzar en otros factores que están a nuestro alcance. En ese sentido, quien pretende comunicar la experiencia cristiana necesita conocer la fe que desea transmitir, y debe conocer también las reglas de juego de la comunicación pública…”
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Como sabes, Facebook pone un límite de 5000 para el número de amigos que uno puede tener. Pero yo quiero tener un millón de amigos. Hay tres soluciones ahora; antes había sólo dos. Las dos que había eran: (1) Empieza a abrir nuevas cuentas como “Nelson Medina II, III, IV…” Esa solución no es práctica porque las actualizaciones y discusiones se vuelven un embrollo grande. (2) Abre una página de “fans.” Ya lo hice. Algo funciona, pero de nuevo, el problema es mantener el ritmo exacto de actualizaciones. Por eso te presento una tercera posibilidad, válida si tienes cuenta en Facebook (es gratuita) pero no has podido ser admitido como amigo mío, no porque yo no quiera sino por los límites que tiene ese servicio.
Te estoy hablando de las suscripciones de Facebook. Si tienes cuenta en Facebook, pero no has podido ser parte de los 5000 amigos, sigue estos pasos: (1) Entra ahora mismo a tu cuenta de Facebook como lo haces siempre; (2) Luego visita mi perfil aquí); y (3) Haz click en el botón que dice “suscribirme.” Después de que confirmes que sí quieres suscribirte, toda mi actividad de Facebook estará disponible en tu propio muro.
Útil, ¿no?
El pesimismo, el individualismo y la incredulidad nos tientan cuando somos parte de un pueblo que lucha por sobrevivir o volver a empezar. Ageo es fuerza de Dios en tales momentos.
El destierro y las demás persecuciones que vivieron los judíos sirvieron al misterioso plan de la providencia divina. Zacarías, profeta de esperanza, sabe asegurar al pueblo que Dios sabe lo que está haciendo.
Cuando la vida nos ha golpeado nos tientan los mismos sentimientos de egoísmo y desesperanza que cayeron sobre los judíos al volver del destierro. Necesitamos de profetas como Ageo, que nos recuerden que Dios es capaz de hacer más bella la reconstrucción que la construcción.
353. Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y seréis testigos míos en Jerusalén, Judea y Samaría y hasta el confín del mundo. (Hch 1,8)
354. El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad. (Is 61,1-3)
355. Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí solo, si no permanece en la vid, tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. (Jn 15,4)
Desde hace algunos meses he venido haciendo encuestas informales a nuestra gente–católicos de a pie–todo tipo de cuestiones sobre nuestra fe y nuestra vida cristiana. Este enlace te permite asomarte a un horizonte interesante, que ciertamente no agota ningún tema, pero que algo deja intuir de las opiniones, historias y esperanzas de nuestro pueblo católico.
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El profeta Ageo nos recuerda que si Dios no va de primero, nada sigue después.