Sugerencias de un ilustre sacerdote español para mejor aprovechar la Liturgia de las Horas.
Click!

Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
La súplica de Jesús nos admira por su profundidad y amplísimo horizonte.
María, modelo de fe, es por ello mismo, la referencia adonde deberían mirar los verdaderos evangélicos y los verdaderos pentecostales.
(1) Dios es mi Padre, y a El levanto mis ojos. (2) Llego el tiempo de MI tarea: evangelizar. (3) Mi más profunda vocación es el CIELO.
Acerquémonos con humilde y agradecido amor al santuario que es el Corazón de Cristo en oración.
“En realidad los autores de este artículo son muchos niños de primaria del campus varonil del Instituto Cumbres y Alpes Saltillo. Hace poco tiempo, ellos respondieron una encuesta con preguntas variadas y he aquí una pequeña muestra. Por las respuestas comprobaremos que hay niños poetas, filósofos, teólogos y también prácticos y pragmáticos…”
Click!
La acción nada vale sin la oración: la oración se avalora con el sacrificio.
Primero, oración; después, expiación; en tercer lugar, muy en “tercer lugar”, acción.
La oración es el cimiento del edificio espiritual. -La oración es omnipotente.
“Domine, doce nos orare” -¡Señor, enséñanos a orar! -Y el Señor respondió: cuando os pongáis a orar, habéis de decir: “Pater noster, qui es in coelis…” -Padre nuestro, que estás en los cielos… ¡Cómo no hemos de tener en mucho la oración vocal!
Despacio. -Mira qué dices, quién lo dice y a quién. -Porque ese hablar de prisa, sin lugar para la consideración, es ruido, golpeteo de latas. Y te diré con Santa Teresa, que no lo llamo oración, aunque mucho menees los labios.
Tu oración debe ser litúrgica. -Ojalá te aficiones a recitar los salmos, y las oraciones del misal, en lugar de oraciones privadas o particulares.
“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios”, dijo el Señor. -¡Pan y palabra!: Hostia y oración. Si no, no vivirás vida sobrenatural.
El encuentro entre dos grandes predicadores, Apolo y Pablo, muestra que sólo se puede seguir verdaderamente a Cristo si uno ha sido alcanzado por Cristo.
Los Hechos de los Apóstoles nos van contando la proyección del Evangelio a impulsos del Espíritu Santo, verdadero protagonista de esta obra.
Palabras de esperanza que Dios regaló al apóstol Pablo, y que Cristo dejó escritas en el corazón de sus discípulos.
[Predicación con los Misioneros de Jesús, en el Bronx, NY]
Podemos mirar la Ascensión del Señor como una especie de parábola en acción que apela a nuestros sentimientos más hondos de la grandeza de la bondad.
“La Pontificia Comisión para América Latina es un organismo de la Curia Romana creado en 1958 que tiene como función primordial la de “aconsejar y ayudar a las Iglesias particulares en América Latina” y “estudiar las cuestiones que se refieren a la vida y progreso de dichas Iglesias, especialmente estando a disposición, tanto de los dicasterios de la Curia interesados por razón de su competencia, como de las mismas Iglesias para resolver dichas cuestiones.” (Juan Pablo II, Constitución Apostólica Pastor Bonus, art. 83)…”
Click!
64. Hoy más que nunca, para hacer frente al aumento de población y responder a las aspiraciones más amplias del género humano, se tiende con razón a un aumento en la producción agrícola e industrial y en la prestación de los servicios. Por ello hay que favorecer el progreso técnico, el espíritu de innovación, el afán por crear y ampliar nuevas empresas, la adaptación de los métodos productivos, el esfuerzo sostenido de cuantos participan en la producción; en una palabra, todo cuanto puede contribuir a dicho progreso. La finalidad fundamental de esta producción no es el mero incremento de los productos, ni el beneficio, ni el poder, sino el servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en cuanta sus necesidades materiales y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y religiosas; de todo hombre, decimos, de todo grupo de hombres, sin distinción de raza o continente. De esta forma, la actividad económica debe ejercerse siguiendo sus métodos y leyes propias, dentro del ámbito del orden moral, para que se cumplan así los designios de Dios sobre el hombre.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 64]
Animar, en el sentido cristiano, es dar y compartir la vida misma de Dios.