El encuentro entre dos grandes predicadores, Apolo y Pablo, muestra que sólo se puede seguir verdaderamente a Cristo si uno ha sido alcanzado por Cristo.
LA GRACIA del Lunes 21 de Mayo de 2012
Los Hechos de los Apóstoles nos van contando la proyección del Evangelio a impulsos del Espíritu Santo, verdadero protagonista de esta obra.
ESCUCHA, Hay palabras de esperanza
Palabras de esperanza que Dios regaló al apóstol Pablo, y que Cristo dejó escritas en el corazón de sus discípulos.
[Predicación con los Misioneros de Jesús, en el Bronx, NY]
Morir dando vida
LA GRACIA del Domingo 20 de Mayo de 2012
Podemos mirar la Ascensión del Señor como una especie de parábola en acción que apela a nuestros sentimientos más hondos de la grandeza de la bondad.
Portal de la Pontificia Comision para America Latina
“La Pontificia Comisión para América Latina es un organismo de la Curia Romana creado en 1958 que tiene como función primordial la de “aconsejar y ayudar a las Iglesias particulares en América Latina” y “estudiar las cuestiones que se refieren a la vida y progreso de dichas Iglesias, especialmente estando a disposición, tanto de los dicasterios de la Curia interesados por razón de su competencia, como de las mismas Iglesias para resolver dichas cuestiones.” (Juan Pablo II, Constitución Apostólica Pastor Bonus, art. 83)…”
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La ley fundamental del desarrollo es el servicio al hombre
64. Hoy más que nunca, para hacer frente al aumento de población y responder a las aspiraciones más amplias del género humano, se tiende con razón a un aumento en la producción agrícola e industrial y en la prestación de los servicios. Por ello hay que favorecer el progreso técnico, el espíritu de innovación, el afán por crear y ampliar nuevas empresas, la adaptación de los métodos productivos, el esfuerzo sostenido de cuantos participan en la producción; en una palabra, todo cuanto puede contribuir a dicho progreso. La finalidad fundamental de esta producción no es el mero incremento de los productos, ni el beneficio, ni el poder, sino el servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en cuanta sus necesidades materiales y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y religiosas; de todo hombre, decimos, de todo grupo de hombres, sin distinción de raza o continente. De esta forma, la actividad económica debe ejercerse siguiendo sus métodos y leyes propias, dentro del ámbito del orden moral, para que se cumplan así los designios de Dios sobre el hombre.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 64]
LA GRACIA del Sabado 19 de Mayo de 2012
Animar, en el sentido cristiano, es dar y compartir la vida misma de Dios.
El amor en el Noviazgo
ESCUCHA, El ABC de la Teología del Cuerpo
ABC de la Teología del Cuerpo
1. Identidad: el ser humano es unidad sustancial de alma y cuerpo, de modo que el cuerpo no es vestido del que pueda desprenderme como uno deja un vestido. La reencarnación es engaño, y lo que amamos, buscamos o hacemos de nuestro cuerpo no es separable de lo que somos en el tiempo y en la eternidad.
2. Lenguaje: A través del cuerpo nos hacemos presentes en la vida de otras personas. Nuestro primer lenguaje y la condición misma de todo nuestro expresarnos es nuestro cuerpo y lo que hacemos con él, por ejemplo, en la manera como actuamos, el tono que usamos o los vestidos que nos ponemos.
3. Salvación: Santo Tomás llama al cuerpo de Jesucristo “instrumento unido a la divinidad.” El cuerpo es vehículo de salvación por la realidad sacramental que prolonga la encarnación de Cristo, y por la presencia del Espíritu en nosotros que hace que otros puedan sentirse amados por el amor que Dios les da a través nuestro.
[Predicación en el marco de la IX Semana de la Familia, en la Parroquia de la Asunción en Zipaquirá, Colombia.]
MIRA y ESCUCHA, Las Siete Leyes de la Predicacion
1. Ley del Impacto
2. Ley de los últimos
3. Ley de los despertadores
3.1 Preguntas y Respuestas
3.2 Narraciones y Testimonios
3.3 Listas y Enumeraciones
3.4 Paradojas y Enigmas
3.5 Humor
4. Ley de la columna
5. Ley del balance
6. Ley de la inyección y el banquete
7. Ley del cliente
LA GRACIA del Viernes 18 de Mayo de 2012
Las autoridades judías persiguen a Pablo porque su predicación, aunque trae el cumplimiento de las promesas, supone un cambio muy fuerte en las estructuras de las comunidades.
Audrey, como los pajaros del cielo
De donde viene la idea de Dios?
No es suficiente negar a Dios sin más. Hay que explicar por qué y cómo esta idea puede nacer en el corazón de un hombre.
Habitualmente el ateo considera la idea de Dios como la proyección de sí mismo o de la imagen del Padre en el infinito: una invención del hombre inseguro, que recurre a la ficción del guardián del orden establecido; una ilusión, una alienación, un rechazo a aceptar el estado adulto, el opio del pueblo…
Y, de hecho, no falta alguna concepción perezosa y alienante de Dios y de la religión, que tiende a descargarnos pura y simplemente de nuestras responsabilidades a beneficio de Dios. Los avances de la ciencia ponen en evidencia con toda razón esta visión de Dios como un motor auxiliar del hombre: «el riego moderno ha reemplazado las rogativas».
Pero el Dios verdadero, lejos de una ortopedia para el hombre, es por lo contrario el fundamento de su realidad: «Dios no es Dios de muertos, sino de vivos», dice Jesús (Mt 22,32). Y desde este punto de vista no se puede mantener la objeción de Sartre: «Si el hombre es libre, Dios no existe».
Para un cristiano, Dios no es un competidor. Por el contrario, Dios es el manantial misterioso y el garante de todo, y en particular, de nuestra misma libertad.
Ya es sabida la ocurrencia de Voltaire: «Dios ha hecho al hombre a su imagen y le ha salido respondón». Pero, si tenemos en cuenta las observaciones anteriores, ¿cómo podría ser de otro modo?
Para hablar de Dios el hombre solo dispone de palabras humanas. ¿Esto significa que la idea de Dios es pura creación de la mente humana y que, por tanto, no tiene existencia fuera de ella? ¿Cómo explicar entonces no solamente el instinto de búsqueda ilimitada, sino también la necesidad de infinito de un ser finito, en un mundo determinado, que, según algunos, se basta a sí mismo?
¿De dónde puede surgir la idea de Dios si no es de una realidad de otro orden, de una realidad infinita, que es su fuente, es decir, si no es de Dios mismo?
El hombre sobrepasa su propia condición: «Nos has hecho para Ti, Señor, y nuestro corazón no descansará hasta que repose en Ti” (San Agustín)
• «Tu luz nos hace ver la luz» (Sal 35,10).
Yves Moreau es el autor de Razones para Creer. Texto disponible por concesión de Gratis Date.
ESCUCHA, El Paraclito, el que ayuda a tu lado
El Paráclito, el Gran “Ayudador,” con su luz confirma la verdad de Cristo en el cristiano, y singularmente en el sacerdote.
LA GRACIA del Jueves 17 de Mayo de 2012
En Corinto Pablo volvió a empezar, después del fracaso de Atenas. Su perseverancia al final dio abundante fruto.




