“Millán Puelles se ha mostrado como un espíritu valeroso cuyo saber es grande y de quien legítimamente se puede esperar mucho respecto de la difícil síntesis de la filosofía fenomenológica y el pensamiento tomista…”
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Alimento del Alma: Textos, Homilias, Conferencias de Fray Nelson Medina, O.P.
Aunque la arrogancia cambie de protagonistas y de lenguas es siempre la misma. Y la respuesta también: mansedumbre, humildad, misericordia.
Seis predicaciones para la Renovación Carismática Católica de Asunción, Paraguay. Tema 4: Palabras de Vida Eterna.
* Personificando las cosas, podemos decir que el demonio no se va a quedar tranquilo después de perder su “presa,” es decir, cuando el pecador se arrepiente y quiere seguir el camino de Cristo.
* La estrategia principal del enemigo es procurar que, aunque estemos con Cristo, hagamos de Cristo una especie de mago o de servidor nuestro, cuya tarea es asegurarse de que todo funcione bien para nosotros. Por supuesto, esta manera de ver a Cristo tendrá que fallar y entonces lo más probable es que caigamos en la trampa de decepcionarnos de esa imagen falsa y perdamos al verdadero Cristo. Este mecanismo puede verse en acción en el capítulo 6 de San Juan, allí donde encontramos que la gente se aleja del Señor cuando él les dice que él es el Pan de Vida.
* La verdad es que la palabra de Cristo es enormemente comprometedora. Si él dice que “el que no coma de su cuerpo y beba de su sangre” no tiene vida, está también declarándose como la vida nuestra. Y recibirle a él como VIDA significa que sin él no tiene uno vida. Por eso la gente que antes quería verlo como un proveedor de milagros ya no se siente interesada en quedarse con él, porque no quieren tenerlo como verdadero Señor de sus vidas.
* Pero el apóstol Pedro da una respuesta distinta: “Tú tienes palabras de vida eterna,” le dice a Jesús. Y sobre todo, Pedro pregunta y se pregunta: “¿A quién iremos?” Tal es el tipo de resolución que hace posible vencer las estrategias del enemigo y no perder a Aquel que verdaderamente nos ha amado.
Seis predicaciones para la Renovación Carismática Católica de Asunción, Paraguay. Tema 3: Conocer a Jesús.
* En conocer a Jesús, como enviado del Padre está la vida eterna (Juan 17).
* Así como un médico se da a conocer en su talento y capacidad para vencer la enfermedad, uno sólo llega a conocer a Cristo cuando le abre espacio para que él manifieste su poder, su bondad y su sabiduría.
* Pero no basta con presenciar cosas maravillosas. Después de la resurrección de Lázaro, los enemigos de Cristo decidieron que era necesario matar a Cristo, y era buena idea rematar a Lázaro.
* Uno necesita un corazón que se arrepiente, una mente que entiende y un prodigio que se siente: el portentoso amor de Dios que transforma, sana y salva.
Seis predicaciones para la Renovación Carismática Católica de Asunción, Paraguay. Tema 2: El camino de las bienaventuranzas.
* La manera como Cristo describe la felicidad en sus bienaventuranzas (Mateo 5) es muy extraña. ¿Por qué llamar felices a “los que lloran”? Sin embargo, pronto uno se da cuenta que no cualquier llanto merece estas palabras del Señor.
* Dentro del conjunto de las bienaventuranzas de Mateo parece que merece un papel especial la del “hambre y sed de justicia.” En la Biblia lo “justo” es lo que se “ajusta” al querer, plan y voluntad de Dios. Tener hambre de justicia es sentir profundo descontento o insatisfacción por la distancia que nos separa de Dios y de su Reino.
* Y el llanto y el sufrimiento que se siguen de ese descontento también merecen que nos consideremos “dichosos” porque son señales de cuánto ha logrado atraernos Dios mismo.
Seis predicaciones para la Renovación Carismática Católica de Asunción, Paraguay. Tema 1: Cuando Cristo sana.
* Jesús promete “vida abundante.” Es abundante la vida que se desborda, que se vierte, que se comunica y comparte. ¿Qué nos aparta de esa abundancia?
* Tres escenas de la Escritura nos muestran a Cristo venciendo aquello que destruye o disminuye la vida en nosotros.
(1) Frente al leproso, el “¡Quiero!” de Cristo es vigoroso. No se contagia Cristo de la lepra sino que “contagia” al leproso de su salud.
(2) Frente al hijo de la viuda de Naím, el “¡Detente!” de Cristo frena la caravana de la muerte.
(3) Frente a la pecadora pública, que ha sido primero usada, luego despreciada y finalmente excluida, y que ahora llora y con su llanto baña los pies de Cristo, la absolución de Cristo frena los círculos de muerte que la asfixian, y le abre un futuro nuevo y limpio.
No da Dios señales a los pedigüeños que siempre quieren otra señal, ni tampoco a los que quieren controlar el actuar de Dios.
A fines de la semana pasada cruzamos la barrera simbólica de los 20.000 suscriptores. Es inmensa mi gratitud hacia Dios, nuestro Padre, y hacia su bendito Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Entre a la Orden de Predicadores para predicar; y hoy puede dirigirme a más de 20 mil Amigos en la Fe cada día. Aleluya.
Compiten bellamente en el corazón de Cristo la caridad para con sus discípulos y la compasión para con la multitud de sufrientes.
70. Las inversiones deben orientarse a asegurar posibilidades de trabajo y beneficios suficientes a la población presente y futura. Los responsables de las inversiones y de la organización de la vida económica, tanto los particulares como los grupos o las autoridades públicas, deben tener muy presentes estos fines y reconocer su grave obligación de vigilar, por una parte, a fin de que se provea de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y las exigencias de inversión para la generación futura. Ténganse, además, siempre presentes las urgentes necesidades de las naciones o de las regiones menos desarrolladas económicamente. En materia de política monetaria cuídese no dañar al bien de la propia nación o de las ajenas. Tómense precauciones para que los económicamente débiles no queden afectados injustamente por los cambios de valor de la moneda.
[Constitución Gaudium et Spes, del Concilio Vaticano II, n. 70]
Cristo es signo de contradicción porque para reinar en él han de caer los ídolos a los que nos hemos apegado.
El semáforo se puso amarillo justo cuando un automóvil iba a cruzar y, como era de esperarse, el conductor hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.
La mujer que estaba en el automóvil detrás de ese estaba furiosa.
Tocó intensamente la bocina e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya ella no pudo avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje.
En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado. Allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente. El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.
Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:
– “Señora, lamento mucho este error”,- le explicó el policía. “La mandé bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarse por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Antes, mientras la observaba, me percaté que de su espejo retrovisor cuelga un Rosario; su carro trae un sticker que dice ” I LOVE JESÚS” tiene un letrero ecológico de ” Yo escojo la Vida”, y el emblema cristiano del PEZ. Como es de esperarse … supuse que el auto era “ROBADO”.
Esta simple y verídica historia muestra la importancia de “SER COHERENTES” entre lo que “DECIMOS SER O CREER” y lo que “REALMENTE SOMOS “
Texto remitido por Paola Moyano.
Es arduo divisar la voluntad de Dios cuando la arrogancia se impone y triunfa. Pero una mirada sapiencial, como la de María, ve siempre más allá.